“Para el fotógrafo, no es posible ser absolutamente ajeno, imparcial ni objetivo”

Julio Pantoja reúne 30 años de labor en un su primer libro antológico.

03 Dic 2015 207
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-ACCIÓN FOTOGRÁFICA. Será presentado hoy a las 20, en la librería El Griego. Editado por la Fundación Infoto, tiene textos de Valería González, Juan Travnik y Diana Taylor.

Fuera de foco a propósito, una máscara oculta un rostro en la tapa del libro de Julio Pantoja “Acción fotográfica 1985-2015”. En sus hojas abundan las caras que expresan sentimientos, muestran las huellas de lo vivido y sufrido, e interpelan y desafían al que las mira. La alegría sólo se filtra en un par de tomas.

“La sonrisa en la fotografía es sólo un estereotipo. Me interesa trabajar sobre las emociones y sentimientos que son muchos y variados. Una gran ventana para esas emociones es la mirada; y sí, trabajo con eso”, le reconoce el Chino Pantoja a LA GACETA, quien se autodefine como fotodocumentalista y activista social.

- ¿Qué cosas sentís que cambiaste en estos 30 años?

- Cambió mi cuerpo, mis urgencias, la cámara con que fotografío, la tecnología que uso; es que cambió el mundo en el que vivo. Afortunadamente lo que no cambió es el modo en que me sensibilizan ciertas cosas como las diferencias sociales y la falta de justicia.

- ¿Cuánto de tus raíces hay en tu obra?

- La obra autoral es una construcción en la cual el legado cultural lo es todo. No creo que sea posible negar lo que se es. En algún momento eso salta de algún modo y se presenta, como sea.

- ¿Por qué “acción”?

- La palabra “acción” apareció con insistencia cuando trabajábamos en la selección de los trabajos a incluir. Fue una propuesta que de Gabriel Díaz -el editor de fotografía del libro- y me pareció muy acertada. Es una palabra que atraviesa mi obra, primero intuitivamente y más tarde volitivamente; tiene que ver con los estudios de performance, que es algo sobre lo que trabajo desde hace más de 15 años.

- ¿Esa definición conceptual te lleva a tomar partida y te aleja del rol del observador externo?

- El protagonismo del fotógrafo es inherente a la fotografía. Por ínfima que sea, la intervención del autor modifica la escena. No es posible ser absolutamente ajeno, imparcial ni objetivo. Todo lo contrario.

- Tu serie “Las madres del monte”, ¿fue la que más te marcó?

- No necesariamente. Fue un trabajo muy importante sin dudas, y cada uno de ellos arrastra emociones, relaciones y reflexiones. Pero eso me pasa, en mayor o en menor medida, con todos mis trabajos independientemente del éxito de difusión o de reconocimiento que tengan. En todo caso “Los hijos…” fue el que me tocó fibras mas personales.

- Artísticamente, ¿cómo incide la tecnología en tu producción?

- La tecnología es un conjunto de herramientas que pueden ser utilizadas de muy diversos modos y que cada vez nos presenta nuevas y maravillosas opciones. Así fue a lo largo de la historia. Siento que en cada generación tiene el desafío de explotarlas y hacer con ellas algo interesante. De todos modos no es lo más importante ni es imprescindible salir corriendo a usar todo lo que hay; para mí sigue siendo central lo discursivo, el qué se quiere decir con la ayuda de esas herramientas.

- ¿Hacia dónde va tu estilo?  

- ¡Ojalá lo supiera! Ni siquiera sé si tengo uno. Sé que hay temas que me interesan, que hay historias que quiero contar pero a mis decisiones estéticas las tomo en función de cuánto me ayudan a contar lo que quiero decir. Soy muy ecléctico, no le temo a cambiar de cámara o de técnica. De hecho siempre lo estoy haciendo.

- ¿Hay una escuela fotográfica tucumana y una argentina?

- No me parece que la haya en ninguno de los dos casos. La fotografía no escapa a las generales de la ley: estamos muy globalizados y es muy difícil pensar que las miradas que construyen sentido desde una obra personal, puedan estar cerradas a un contexto tan dinámico. Igualmente esto se discute mucho, sobre todo en el marco latinoamericano desde hace décadas, y no se consigue acuerdo.

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