Suculentas, aptas para todo público

Su cultivo se ha convertido en un hobbie y son ideales para los más descuidados. Biólogas tucumanas explican qué son y los riesgos que corren.

25 Jul 2015
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JARDÍN VERTICAL. Succulent Café (EEUU) decoró paredes con suculentas Succulent Café

Crecen en latas de cualquier tamaño, en grietas de paredes desgastadas, en corchos, en macetas de barro, en tazas de porcelana, en zapallos... Básicamente están en todos lados, pero no solamente por sus encantos estéticos. Las suculentas son tendencia en la decoración de hogares y espacios públicos (en Europa hay plazas íntegramente con este tipo de plantas) porque son aptas para todo tipo de personas y lugares: no requieren muchos cuidados y se reproducen fácilmente. Por su inmensa variedad de especies, su cultivo se ha convertido en un negocio y hasta en un hobbie. Pero detrás de todo ello, estas plantas también tienen que enfrentar la expansión de la agricultura y las forestaciones que prácticamente limpian los campos de plantas silvestres, según explica una bióloga tucumana.

María Inés Mercado, bióloga del Instituto de Morfología Vegetal de la Fundación Miguel Lillo explica que las Suculentas o plantas Crasas son llamadas así porque adaptadas a vivir en ambientes desérticos o donde el agua es escasa, presentan modificaciones en estructura y fisiología que les permiten acumular agua en sus tallos, hojas o raíces y alcanzar estrategias de uso altamente eficiente del agua. Estas plantas pertenecen a diferentes familias botánicas, según especifica Mercado, que son: Cactáceas, Crasuláceas, Euforbiáceas, Asclepidéaceas, Agaváceas, entre otras. Aunque parecen inofensivas, la bióloga destaca que hay que tener cuidado con las espinas que a veces son casi invisibles y en el caso de las Euphorbias (tipo de suculenta) pueden tener látex que es irritante para la piel.

“Existen en el mundo más de 2.500 especies distintas de cactus (más de 150 géneros conocidos). Sumando a esto las variedades y los híbridos, podemos hablar de más de 10.000 formas diferentes de Cactáceas. En cuanto a las Suculentas no Cactáceas, hay más de 8.000 especies distintas. Además, casi todos los años se dan a conocer nuevas variedades e híbridos creados con fines ornamentales. Saber identificar con precisión cada una es tarea de mucho tiempo, pero para quien es amante de estas particulares especies es un hobbie más que placentero”, describe la bióloga.

Esa inmensa variedad de especies motivó a Emiliano Bollini y a Mariana Elías, como a muchos en las redes sociales, a encarar un emprendimiento que las tiene como protagonistas. “Cuando pensamos cómo complementar nuestro producto principal, las macetas personalizadas, se abrieron muchas posibilidades en cuánto a qué tipo de plantas podíamos ofrecer. Decidimos volcarnos específicamente hacia los cactus y las suculentas; son plantas que, relativamente, se cuidan con facilidad y se reproducen rápidamente. Por lo que son un tipo especial de planta para las personas que recién están incorporando plantitas a su vida y no saben bien qué recaudos tomar para que subsistan en sus ambientes”, describen los emprendedores tucumanos que venden por las redes sociales coloridas macetas con una gran variedad de suculentas.

Amenazas

Nora Beatriz Muruaga, investigadora del Área de Botánica y Curadora de la Colección Fanerogámica del Herbario LIL de la Fundación Miguel Lillo, realizó estudios taxonómicos con especial interés en Cactáceas y en particular en un grupo (Rebutia) que habita en el noroeste de la Argentina. Ese fue el tema de su tesis doctoral que resultó en un valioso aporte a la taxonomía y nomenclatura del género. Además de definirlas y catalogarlas, Muruaga detalló sobre las amenazas que sufren estas plantas, como la expansión irracional de la agricultura y las forestaciones que prácticamente limpian los campos de plantas silvestres. Por otra parte, destacó que la ganadería natural estimula su crecimiento al eliminar especies competidoras. “Los animales domésticos comen las hierbas dejando a los cactus, y si llegan a romper alguna parte de la planta esta puede enraizar y reanudar su ciclo biológico”, agrega.

Aunque en cada vivero o comercio de los valles y de la misma ciudad se ven cientos de cactus a la venta, Muruaga indicó que no hay un comercio de cactus intenso prácticamente a nivel país y en el resto del mundo. “Eso se debe a las regulaciones de la Convención sobre el Comercio Internacional de Fauna y Flora Silvestre en peligro de extinción (CITES, siglas en inglés) y las restricciones aduaneras. Además tener un planta de campo pasó a ser una vergüenza y no un orgullo”, opinó la bióloga tucumana.

Para cultivar

María Inés Mercado cuenta que aunque son fáciles de cuidar siempre hay que saber lo que necesita cada especie. Por ello, da las siguientes recomendaciones: al comprar una planta inspeccioná si tiene pudriciones o cochinillas algodonosas (manchas de aspecto similar al algodón) en las hojas y raíces; colocala en un sitio luminoso, no necesariamente en el sol directo; las plantas pueden estar afuera cuando no hay heladas o en el interior de la casa, en un sitio fresco y luminoso; el riego es escaso, sobre todo durante el período de descanso de otoño e invierno, y por ello se aconseja regar sólo durante el crecimiento porque el exceso de agua causa la pudrición; comprobá que el agujero de drenaje del fondo no esté obturado y si armás las maceta colocale piedras grandes o pedazos de ladrillo en el fondo; aboná en primavera o verano con pequeñas cantidades (el exceso de nitrógeno puede hacer que la planta se desarrolle demasiado rápido, provocando la aparición de insectos, hongos y otros problemas), aunque también se puede utilizar un fertilizante de lenta liberación; y cambiá de maceta cuando sea necesario, generalmente se puede hacerlo cada 2 a 3 años, dependiendo del crecimiento, cuando vemos que ya no cabe en la maceta, cuando sus raíces salgan por los orificios de la misma, cuando el sustrato parezca muy pobre.

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