La normalización del Indec será la meta del próximo gobierno

En general, los expertos consultados por DINERO coinciden en que el problema de fondo de las estadísticas oficiales es la distorsión que existe en la medición del Índice de Precios al Consumidor (IPC). Por esa razón, surgen los cuestionamientos a los cálculos de pobreza y las brechas respecto de los análisis que efectúan las consultoras privadas. Algunos estadísticos sugieren poner fin al “período negro” que se abrió en el organismo estadístico nacional desde que fue intervenido políticamente en 2007. “Hay una sobreestimación del PBI porque hay una subestimación de la inflación”, indica Colina. “Para recuperar la credibilidad de los datos, se requiere un acuerdo social”, dice Sosa Escudero

14 Jun 2015
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La credibilidad en las mediciones

La discusión sobre la calidad de las estadísticas oficiales es más política que técnica. Así lo manifestó el economista Walter Sosa Escudero, docente de la Universidad de San Andrés, en una entrevista con DINERO. “El sistema estadístico de la Argentina no está en crisis. El problema está en la clase dirigente, que no reclama cifras serias de pobreza, sino que critica cómo se mide la pobreza. Si un chico tiene fiebre, la culpa no es de la medicina, sino de quien maneja el termómetro”, analizó.

El autor del libro “Qué es (y qué no es) la estadística”, señaló que el movimiento de los precios dificulta las correcciones para calcular la pobreza. “Mientras haya inflación es muy difícil cambiar el sistema de medición, porque en los últimos años los precios se movieron mucho. La tarea de cambiar la medición será del próximo gobierno, porque para hacerlo se necesita credibilidad”, observó. Sosa Escudero señaló que regularizar las estadísticas oficiales no exige demasiado tiempo. “En la Hiperinflación de 1989, muchos decían que sería imposible restituir la moneda. Sin embargo, a los dos años el público aceptó la circulación de pesos”, subrayó. “Una vez que hay un acuerdo social, que excede a los partidos políticos, las mediciones de inflación o de desempleo vuelven a ser creíbles.”, insistió. Consultado sobre la preocupación de los argentinos por las estadísticas, atribuyó este fenómeno a la inestabilidad económica. “La Argentina tiene mucha volatilidad, con períodos de crisis y de recuperación. Esto hace que todos los actores miren las estadísticas para tomar decisiones”, concluyó.

“Al Gobierno le estalló el problema”

“Al Gobierno le explotó en la mano el problema que causaron en 2007 cuando intervinieron políticamente el Indec”, afirma Cynthia Pock, la desplazada directora de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). Según la experta, la manipulación de datos no pasaron sin pena ni gloria. Hirieron sensiblemente al organismo. Y, en ese aspecto, recordó las palabras de la socióloga Susana Torrado: “lo que no se dieron cuenta es que el sistema estadístico nacional es uno. Y cuando tocas un dato, necesariamente vas a tocar los otros”. “A la larga, todo se paga y hoy desde el Gobierno no tienen cómo resolver la cuestión. La verdad, aunque sea difícil, hay que encararla”, indica Pock a DINERO. La experta considera que dichos como los del jefe de Gabinete Aníbal Fernández (“No es tarea del Estado medir los pobres”) no contribuyen al debate sobre el saneamiento estadístico oficial. “Caramba, si el Estado no está para medir los pobres, entonces cuál es su función”, se preguntó. Pock sigue convencida que los últimos ocho años han sido un “período negro” para el sistema estadístico nacional. “Si realmente las autoridades quieren darle un corte nítido a la manipulación de datos y al desmantelamiento institucional del Indec, primero debe recuperar la credibilidad de las estadísticas y, luego, recomponer gradualmente lo que antes no se hizo”, sugirió. De acuerdo con los estudios alternativos efectuados por la comisión técnica de ATE-Indec, los niveles de pobreza en la Argentina están en torno del 25%, “utilizando la metodología tradicional del organismo”, dice Pock.

“La inflación es la cuestión a corregir”

Más que encontrar puntos de comparación con países desarrollados, los expertos sugieren al Gobierno solucionar los problemas internos. Particularmente, el economista jefe del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), Jorge Colina, considera que “la inflación es la cuestión de base a corregir”. “Y la solución para estos problemas no es otra que dejar de distorsionar los números”, indica a DINERO. 

Según el especialista, el Gobierno cae en un error al intentar, por ejemplo, comparar los datos de pobreza con las mediciones de países europeos. “Si tomamos el caso de Alemania, veremos que ellos no usan canastas básicas, sino que determinan a los pobres entre aquellos que ganan menos del 50% de la mediana (ingreso justo del medio)”, explica. Y acota: “si tomamos en cuenta esa forma de calcular, podríamos llegar a la conclusión de que el 8% de la población alemana puede ser considerada pobre, mientras que en el caso argentino ascendería al 25%”. Claro está que en aquel país europeo, la inflación no es tan elevada como en nuestro país. Colina explica que, cuando se normalice el Indec y se mida bien la inflación, se podrá medir mejor la pobreza. “No está en duda la composición de productos de la canasta básica, sino los precios que le ponen a esos artículos”, aclara. Respecto de los otros indicadores cuestionados, el economista de Idesa considera que “hay una sobreestimación del PBI porque está subestimada la inflación, con precios nominales de ventas y de facturación que no reflejan la realidad”. 

“Se reflejan en un espejo roto"

Desde hace varios años cuando en la Argentina hablamos de pobreza, inflación, crecimiento o desarrollo, nos hemos acostumbrado a que las estadísticas del Estado, que deberían sintetizar estas realidades, que las deberían mostrar en un esquema simple, se muestran como si se reflejaran en un espejo roto, exponiéndolas de manera absolutamente distorsionadas, advierte Isaac Rudnik, director del Instituto de Investigación Social, Económica y Política Ciudadana (Isepci). “Esto es lo que volvió a suceder en estos días cuando la Presidenta dijo en su discurso ante la FAO que en nuestro país la pobreza abarca a un 5% de la población, y la indigencia no supera el 1,5%. Nuevamente apeló a las cifras del Indec que continúa el camino de falsear los resultados de las encuestas que realiza”, indica el experto. Según los estudios del Isepci, en ningún caso, la pobreza baja de los dos dígitos en distintos aglomerados urbanos del país. “Desde fines de 2007 a la fecha, la creación de empleo se hizo más lenta y en los años que no hubo recesión, el crecimiento de la economía se encuadró dentro la estructura productiva que había en ese entonces. Las proporciones entre el trabajo registrado y el no registrado también oscilan dentro de los mismos márgenes: según el propio Ministerio de Trabajo el empleo en negro nunca descendió del 33%. Si todo estos números son ciertos y reconocidos por las propias estadísticas oficiales, cual es la razón para explicar que desde 2007 en adelante los niveles de pobreza que había en la Argentina hayan acelerado su disminución. No hay ninguna”, fundamenta.

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