Hallaron un tesoro escondido en el Museo Ferroviario taficeño

Una colección de negativos en vidrio fue la sorpresa del sábado, cuando el museo reabrió sus puertas. El archivo fue recuperado en los 90, pero pocos sabían de su existencia. Historia, identidad y conocimiento.

26 May 2015

Cuando el sábado a la mañana se descorrió el telón cerrado del Museo Ferroviario de Tafí Viejo, una noticia caliente alborotaba a los invitados al acto oficial. La noticia corría de boca en boca y a todo vapor: la historia de los Talleres de Tafí Viejo, el “paso a paso” de una construcción colosal que llevó más de 10 años, se encuentra archivada en una inmensa colección de negativos en vidrio que durante varios años permaneció bajo llave. Y ahora, el desafío está en qué se hará con ese tesoro enterrado y desenterrado, maltratado y recuperado, codiciado y escondido.

Quien mejor conoce el contenido de esas imágenes que sólo pueden ser vistas a trasluz y con una buena dosis de imaginación es Carlos Darío Albornoz, fotógrafo tucumano especializado en conservación y técnicas antiguas de fotografía. Él fue quien dirigió la recuperación de este archivo, que a mediados de los 90 se encontraban arrumbado en el piso inexistente de la ex estación El Provincial. “La recuperación fue posible gracias a la insistencia femenina. Fueron las señoras de la Asociación de Mujeres Taficeñas las que se pusieron firmes y se empecinaron en recuperar las placas. Con ellas limpiamos, fichamos y guardamos cada una de ellas”, recuerda el fotógrafo.



Cuenta Albornoz que estas 5.800 placas de vidrio muestran el proceso constructivo de los talleres (1902-1912), a los primeros empleados de la fábrica, los trabajos que realizaban e incluso facturas que, a falta de fotocopiadoras, se registraban en fotografías. Del entorno, de la ciudad de Tafí Viejo, hay apenas tres o cuatro imágenes, todas íntimamente relacionadas a los talleres. A pesar de eso, la búsqueda de las mujeres que convocaron a Albornoz pasó por recuperar la historia del pueblo, que estaba a punto de ser vendida “como vidrio” por el entonces gobernador, Antonio Domingo Bussi. Al menos esa era la versión que circulaba en ese momento.

“Para ellas, el valor simbólico de esto era recuperar la memoria y mostrar que el taller era el corazón de la formación de una ciudad... era la recuperación de su identidad. Para mí, que no creo en esto de la identidad, significa otra cosa: creo que recuperando esas imágenes, esa información, se construye la infraestructura del conocimiento”, opina Albornoz, actual director de Digitalización del Centro Científico Tecnológico del Conicet en Tucumán, con sede en el Instituto Superior de Estudios Sociales (ISES, Conicet-UNT).

El trabajo más fuerte se hizo entre 1996 y 1997, con Albornoz a la cabeza ya que -nuevamente- gracias a la insistencia de la mujeres taficeñas, se consiguió una extensión de su trabajo en la Facultad de Ciencias Naturales, donde realizaba tareas de conservación del archivo fotográfico. También se puso a disposición el equipo y las herramientas del Centro de Conservación y Archivo del Acervo Fotográfico (Cecaaf). Después de este minucioso trabajo de recuperación, conservación y fichaje, Albornoz tuvo su último contacto con la colección entre 2007 y 2008. “No pudimos hacer un seguimiento de ese trabajo, lamentablemente”, explicó.

Sorpresa

Los miembros de la asociación civil Amigos del Museo y los Talleres de Tafí Viejo quedaron helados el sábado cuando cayeron en cuenta de la importancia de aquello que se guarda en un salón contiguo al Museo Ferroviario, al cual no tenían acceso. “Ahí entró únicamente dos veces el actual presidente de la Asociación, pero no dimensionamos el valor de ese acervo”, admitió Teodoro Karamaneff, tesorero del grupo. Dijo además que la llave estaba en poder de Oscar Guzmán, el administrador que estuvo a cargo de los Talleres hasta abril de este año y con quien los Amigos del Museo mantuvieron una fuerte disputa durante los últimos años.

Al asumir el nuevo jefe de la planta, Enrique Navarro, la Asociación tuvo vía libre para reabrir el museo, que ahora puede visitarse los lunes, miércoles y viernes de 15 a 19. “Además, el administrador nos cedió el salón cultural y la biblioteca donde se guardan estos negativos y otro cuarto donde descubrimos el archivo contable de los Talleres. No sabíamos de la existencia de todo esto. Ahora, lo que falta saber es qué pasó con algunos negativos en vidrio que vemos que faltan: tenemos datos de que había alrededor de 6.000 y cuando reabrimos el museo contabilizamos no más de 4.000”, señaló Karamaneff.

Lo que viene

“Superados los conflictos que mantuvieron cerrado el Museo Ferroviario, creo que están dadas las condiciones para la reformulación de un gran museo concebido con las formas más avanzadas de la muselogía y la museografía. El primer paso sería digitalizar todo ese acervo, ya que es la única manera de volcarlo en publicaciones, en video e incluso en el propio museo”, explicó Daniel Campi, director del ISES. El académico celebró la reapertura de la nave que aloja piezas de máquina, maquetas, fotografías y la primera sirena de la fábrica, una hermana gemela de la que sonaba en el Titanic.

Coincidiendo con las opiniones de Albornoz, ese acervo constituye un importante cimiento del saber. “Creo que aportará mucho conocimiento, muchas imágenes desconocidas a la historia local y también a la industria ferroviaria argentina, porque la historia de los talleres es también la historia de la Argentina”, finalizó.

Comentarios