De “Dios se lo pague” a “El secreto de sus ojos”

La relación de la filmografía argentina con Hollywood se remonta a 1948,

16 Ene 2015

La historia de las películas argentinas candidateadas a los Oscar se remonta a 1948: “Dios se lo pague”, de Luis César Amadori, se convirtió en la primera elegida por la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood para pujar como mejor película extranjera, aunque fue derrotada por “Monsieur Vincent”. Con “Relatos salvajes”, se acumulan ocho nominadas.

Pasó mucho tiempo hasta poder volver al sitial de las cinco finalistas. Lo consiguió en 1974 “La tregua”, de Sergio Renán. Los miembros de su joven elenco perduran hasta hoy: Héctor Alterio, Luis Brandoni, Ana María Picchio, Oscar Martínez, Cipe Lincovsky y Marilina Ross, entre otros. Finalmente, el filme basado en la novela del uruguayo Mario Benedetti quedó en el camino, ya que la ganadora fue “Amarcord”, una obra cumbre del italiano Federico Fellini.

Hubo que esperar una década hasta la segunda oportunidad. Fue con “Camila”, la historia real del amor prohibido por el rosismo que protagonizaron Susú Pecoraro (como Camila O’Gorman) e Imanol Arias (el cura tucumano Ladislao Gutiérrez, sobrino del gobernador Celedonio Gutiérrez), secundados por Alterio y con dirección de María Luisa Bemberg. Perdió con el filme suizo “La diagonal del loco”.

Al año siguiente se rompió el maleficio con “La historia oficial”, la primera en alzarse con la estatuilla a la mejor producción de habla no inglesa. El filme ganó además el Globo de Oro en su rubro. Había nombres repetidos, como los de Aleandro (fue la presentadora de este rubro en la ceremonia) y Alterio.

Su director, Luis Puenzo, también recibió una nominación al Oscar por mejor guión original, coescrito con Aída Bortnik. Hubo que esperar hasta ahora para que haya otros argentinos en esta categoría: se trata de Armando Bo (nieto y de Nicolás Giacobone, por “Birdman”, con la cual ganaron un Globo de Oro el lunes.

La que no fue
En 1992 hubo un hecho particular con el filme de Adolfo Aristarain, “Un lugar en el mundo”. Su director lo inscribió en la selección argentina, pero fue desestimado por cuestionamientos sindicales por contratos incumplidos, no por sus méritos artísticos. Entonces Aristarain la presentó en Uruguay (su esposa había diseñado el vestuario y coescrito el guión), país que la eligió y envió a Hollywood. Allí quedó entre las cinco definitivas relegando, por ejemplo, a “El lado oscuro del corazón”, de Eliseo Subiela. Argentina protestó y la Academia norteamericana la retiró del listado.

Otra gran curiosidad se vivió en 1998, cuando por la Argentina quedó entre las finalistas “Tango”, del español Carlos Saura y con Miguel Ángel Solá. Perdió con “La vida es bella”, de Roberto Benigni (Italia). Sólo los conocedores la mencionan como una candidata de nuestro país.

En 2001, Juan José Campanella se consolida como director con “El hijo de la novia”, que pujó hasta último momento la estatuilla con el ganador filme bélico bosnio “En tierra de nadie”. El protagónico de Ricardo Darín, se completó con el dueto reconocido de Alterio y Aleandro.

Ocho años después llegó el segundo Oscar para el cine argentino, de la mano de Campanella y de Darín. “El secreto de sus ojos” contó también con Soledad Villamil, Pablo Rago (integró también el elenco de “La historia oficial”) y Guillermo Francella.

Además del rubro principal, hay otros argentinos que se alzaron con Oscar. El más premiado fue Gustavo Santaolalla, que logró estatuillas en años sucesivos por la mejor música original: en 2006 con “Secreto en la montaña” y en 2007, por “Babel”. También en este rubro fue premiado Luis Bacalov, en 1996, con la película italiana “El cartero”. El cordobés Eugenio Zanetti se llevó el premio a la mejor dirección artística en 1995 por “Restauración”. Y en 2010, Nicolás Schmerkin, argentino radicado en Francia desde su infancia, ganó el premio por su cortometraje “Logorama”.

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