El dilema de generar la propia energía eléctrica - LA GACETA Tucumán

El dilema de generar la propia energía eléctrica

Los cortes de luz obligan a pensar opciones para generar electricidad. En el mercado no son muchas las alternativas. Por el momento ecología y precios accesibles corren por caminos separados

31 Oct 2014
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OPCIÓN ECOLÓGICA. Los paneles fotovoltaicos captan la luz solar y la almacenan en baterías. reuters

La mayor parte de la energía que se consume en una vivienda corresponde a sistemas para refrigerar o calentar un ambiente. “Más de 50% de la energía total se va en consumo de gas o electricidad para aclimatar los espacios por los que nos movemos”, explicó Oscar Etcheverry, quien vende y asesora en la colocación de paneles y calentadores solares. Los paneles fotovoltaicos son una opción ecológica y eterna, ya que la tecnología necesita muy poco mantenimiento.

El problema principal es el precio. Todavía la ecuación Ecológico + Económico cuando se trata de generar energía eléctrica no cierra y generalmente son descartados cuando no hay dinero suficiente para hacer la compra de una sola vez.

Los cortes de luz, programados o sorpresivos, obligan a pensar en formas alternativas para generar electricidad de manera constante. No solo para que funcionen ventiladores o un aire acondicionado, sino para mantener refrigerados los alimentos, poder seguir usando la computadora o prender algún foco.

Opción 1: Paneles
Los paneles fotovoltaicos captan luz solar y la almacenan en baterías que, a su vez, alimentan la instalación eléctrica. Serían una excelente opción -dijo Etcheverry- para reemplazar el consumo energético, pero en el país no están dadas las condiciones para que este ecológico sistema sea accesible. “La inversión en paneles es muy alta (hay que pensar en unos $50.000 para reemplazar el consumo eléctrico de un vivienda) y ni siquiera hay beneficios para quienes invierten en esta tecnología renovable”, señaló.

Actualmente en Argentina - añade Etcheverry- es lo mismo tener paneles fotovoltaicos o estar conectado a la red de distribución de energía eléctrica. “No existe la posibilidad de devolver el excedente a la red y recibir una bonificación por eso”, añadió Etcheverry.

Salvo que vivamos en Santa Fe, donde si está permitido y reglamentado que una vivienda que genere electricidad pueda inyectar el excedente en la red. Esto es fundamental, ya que ayuda a que las baterías no se agoten. Además, cuentan con un sistema de incentivo para quienes poseen esta tecnología. También funciona el programa “Un sol para tu techo” que incentiva a invertir en calentadores solares.

Roberto Navarro, biotecnólogo y creador de la casa Ecológica que funciona en El Cadillal, realiza un cálculo para ilustrar. Una vivienda que posee una computadora, heladera, lavarropas, TV 20 pulgadas, ventilador de techo, secador de pelo, multiprocesadora y cuatro lámparas, tiene un consumo promedio de 6.600 watts (W) por día. “Para cubrir esta demanda serían necesarios 21 paneles de 85 W”, explicó. También se puede calcular dividiendo la factura de la luz por 30 para saber el consumo diario. De esta manera se podrá saber la potencia que se necesita. “La casa de El Cadillal hace 10 años que funciona con cuatro paneles solares”, indicó Navarro.

Según el listado de precios de un proveedor de paneles fotovoltaicos, cada módulo de 85 W tiene un costo de 500 dólares (incluye inversor, regulador y batería). Hasta tanto esta tecnología no sea más accesible a la población, el sueño de pasar de ser consumidores a ser generadores, utilizando el sol como fuente inagotable será un tanto difícil.

Opción 2: Con motor
Generar energía a través de un grupo electrógeno es otra de las posibilidades. Es mucho más económica, pero nada ecológica.

“Se trata de un generador accionado por un motor a nafta, gasoil o gas que provee de energía”, explicó Eduardo Zimmerman, dueño de un local que vende estos productos.

Si se toma como referencia un consumo promedio de 5.500 W, que es la potencia necesaria para alimentar un aire acondicionado de 3000 frigorías, una heladera y un par de focos, el equipo va desde $11.000 a $13.000. “Los que usan nafta son más baratos, pero son menos potentes que los que funcionan a gasoil”, añadió Zimmerman.

Es fundamental que este generador se encuentre en un lugar abierto y bajo techo. Mientras esté funcionando va a despedir combustión al igual que el caño de escape de un auto o una moto. Otro dato es que son ruidosos. Por estas razones no resulta una salida ecológica. “Hay que tener en cuenta que es por los gases de efecto invernadero que la temperatura terrestre está aumentando. Por lo que un generador va a seguir contribuyendo a la contaminación”, comentó Navarro. Además, utilizan recursos no renovables para funcionar. “Un aparato de esos tiene una autonomía de ocho horas”, explicó el encargado de una ferretería que también vende generadores. Hay que tener en cuenta que como se trata de un motor necesita mantenimiento y regular. Hay que ponerle aceite y prenderlo cada 10 días. “Es como un auto, si lo dejás apagado seis meses es probable que cuando lo necesites no funcione”, advirtió Etcheverry.

Opción 3: UPS y viento
Las baterías de alimentación ininterrumpidas (UPS son sus siglas en inglés) resultan otra salida menos difundida. “Es un cargador de baterías que va conectado a 220 V a la red eléctrica que luego se transforma a 12 o 24 V y te carga las baterías. Puede ser manual o UPS online que prende automáticamente cuando el sistema detecta el corte”, comentó Etcheverry. El precio de una batería ronda los $4.000,a demás se necesita el cargador y el inversor. “Se usan más para iluminación, computadoras y equipos eléctricos que tienen que estar disponibles, pero no para aires acondicionados”, aclaró Etcheverry.

La última opción es usar un sistema de energía eólica, pero en la ciudad es poco viable debido al poco viento que hay. “Esto serviría para zonas más altas o donde haya grandes extensiones de tierra”, opinó Miguel Daniel, titular de la Cátedra de Accionamiento y controles eléctricos de la UTN. El sistema de panel solar -añadió- es el más económico si solo se necesita un poco de energía para iluminar o usar un aparato electrónico de bajo consumo porque no necesita mantenimiento y su fuente es inagotable.

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