Vino desde Ecuador para hacerse operar de un tumor cerebral

La historia de Fernando Jácome Jiménez se conoció en el marco del 44° Congreso Argentino de Neurocirugía, que se realizó en Tucumán la semana pasada

PASÓ EL SUSTO. Jácome Jiménez emprenderá hoy el regreso a Ecuador. PASÓ EL SUSTO. Jácome Jiménez emprenderá hoy el regreso a Ecuador.
10 Agosto 2014
Hay un dicho popular que dice: “la confianza es la firme seguridad o esperanza que alguien tiene en otro individuo...” Este refrán le calza como anillo al dedo al abogado Fernando Eduardo Jácome Jiménez, 45 años, que después de realizar muchas consultas y de buscar referencias de neurocirujanos con experiencia, decidió venir desde su Ecuador natal a Tucumán. El motivo del viaje: hacerse sacar un tumor del cerebro con el neurocirujano Álvaro Campero “porque apenas hablé con él me inspiró confianza y me dio seguridad”, dijo.

Campero lo operó el 30 de julio en el sanatorio Modelo; el lunes 4 le dio el alta y Jácome Jiménez comenzó a recuperarse en el Garden Park Hotel junto a su esposa y a una hermana. “El doctor vino a controlarme y a curarme, y el lunes (por hoy) regresaré a Quito. Me siento bien y me voy contento porque hallé un cirujano competente y por sobre todo con un gran ser humano...”, comentó Fernando cuando lo visitó LA GACETA.

- Hace dos años te habían diagnosticado el tumor ¿por qué esperaste tanto para operarte?

- Estaba buscando un profesional avezado. Toqué varias puertas hasta que en Miami llegué al neurocirujano doctor Aizik Wolf, que se dedica a la radiocirugía. Me dijo: “tengo un colega amigo en la Argentina, el doctor Álvaro Campero, reconocido neurocirujano con mucha experiencia en la extirpación de tumores de hipófisis y de otros tumores complejos ubicados en la base del cráneo. Te daré su correo y confía en él”. De inmediato me puse en contacto, y aquí me ven. Ya me operó.

- ¿En qué condiciones llegaste a la cirugía?

- Entré caminando al quirófano, pero ya tenía problemas de estabilidad, estaba perdiendo la audición en el oído izquierdo y sufría neuralgia del nervio trigémino en el lado derecho, se me movía el ojo. El tumor me estaba comprimiendo el cerebelo...
Su esposa, Rosa Melo Delgado, también abogada terció en la charla. “Somos cristianos y creo que Dios nos trajo para hacer aquí su sanación a través de las manos del neurocirujano”, expresa mientras lo besa y lo abraza. Sus dichos fueron apoyados por su cuñada, Teresa Jácome Jiménez, que contó que son 10 hermanos (Fernando es el penúltimo) y que aún “vive nuestra mamacita, Beatriz Jiménez, de 84 años, que nos está esperando”.

Un tumor “gigante”

El doctor Campero explicó que la cirugía duró 10 horas, y que le sacó un tumor benigno “gigante” de 5,5 cm en el diámetro mayor. Se llama “neurinoma del acústico” porque nace en el octavo nervio craneano (tiene la función de la audición y del equilibrio). “Estos tumores se ubican en la unión entre el cerebelo y la protuberancia (parte del tronco cerebral), o sea en la base del cráneo. Son muy difíciles de resecar y de extirpar porque comprimen el tronco cerebral, la parte más importante del encéfalo”, dijo.

Temas Tucumán
Tamaño texto
Comentarios