“La Argentina tiene un alto grado de emprendedorismo”

Según Facundo Garretón, quien emprende se la tiene que jugar. La clave es el conocimiento.

27 Jul 2014
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OFERTA DE PRIMERA MANO. Los emprendedores tienden a buscar las oportunidades que les da el mercado, pese al momento de crisis. la gaceta / foto de osvaldo ripoll (archivo)

“No hay un momento ideal para emprender un negocio. No se puede esperar toda la vida para hacerlo. El emprendedor se la tiene que jugar, y la clave está en el conocimiento”. El empresario tucumano Facundo Garretón afirma que el emprendedorismo y la tecnología configuran un modelo económico que puede ser sustentable en Tucumán, no sólo para potenciar las industrias locales, sino también para mejorar las condiciones de vida de la población. El CEO de la firma Invertir Online -dedicada desde 2000 al asesoramiento para la utilización de instrumentos financieros mediante internet- disertó esta semana en la provincia, con el objetivo de promover el trabajo de Socialab, una organización que fomenta a emprendedores que, mediante la innovación tecnológica, resuelven problemas sociales en sectores vulnerables. Garretón señala que desde la entidad, que también integran otros empresarios y emprendedores, trabajan en una serie de iniciativas para incentivar en la provincia el crecimiento de estos proyectos, sobre la base de tres esquemas económicos.

-¿Cuáles son esos modelos?

-Hay países como España, Grecia o Portugal, que tomaron deuda y la invirtieron en infraestructura. Aunque crecieron, ese modelo no fue sustentable, y se comprobó en la crisis de 2008. Por otro lado, Hong Kong y Singapur desarrollaron un mercado de capitales, con empresas que cotizan en las bolsa, y permitieron el ingreso de inversiones extranjeras. Luego, esos recursos se volcaron a la sociedad. Pero este esquema tampoco es aplicable en la Argentina, porque no hay mercado fuerte de capitales.

-¿Qué modelo funcionaría en el país?

-Hay un tercer modelo de economía, relacionado con la innovación, con la tecnología y con el emprendedorismo. En países como Israel y Corea del Sur se desarrolla con éxito. Este esquema es aplicable para la Argentina y para Tucumán, y para ello trabajamos con Socialab.

-¿Cómo se articulan el emprendedorismo y la economía?

-En este caso, el funcionamiento económico se basa en el conocimiento y en la búsqueda de emprendimientos que puedan desarrollarse a partir de las nuevas tecnologías. La Argentina tiene un alto grado de emprendedorismo, principalmente por los problemas que hay. El ciclo económico, y el crecimiento del desempleo, llevan a que muchas emprendan sus propios proyectos de negocios.

-¿Cómo es al emprendedor argentino?

Hace 15 o 20 años, surgió una camada de emprendedores locales que montaron grandes empresas que, en la actualidad, tienen muchos empleados, fuertes volúmenes de facturación y oficinas en varios países. Esa primera camada inspiró a un segundo núcleo y hoy se consolidó una tercera camada, que desarrolla empresas a partir de la innovación y de la tecnología. Muchos son tucumanos.

-¿El emprendedorismo se relaciona sólo con la tecnología?

-No necesariamente. Pero es cierto que la tecnología permite escalar. Es decir que, desde Tucumán, hoy se puede armar un emprendimiento, o una iniciativa de negocio, y proyectarlo hacia el mundo. En el pasado, para iniciar una empresa se necesitaba un gran capital para contar con maquinarias y estructuras. Hoy, este concepto industrial no es necesario.

-¿De dónde surgen las ideas que pueden convertirse en oportunidades de negocios?

-La capacidad de innovar es innata en la mayoría de los argentinos y, en particular, de los tucumanos. El objetivo de Socialab es que a esa innovación se le incorpore tecnología. Las ideas de un emprendimiento nacen de las oportunidades, y éstas surgen de los problemas cotidianos. Los argentinos solemos quejarnos de un montón de cosas. Allí están las oportunidades de negocios. Pero las ideas vales centavos. Lo que vale realmente es la ejecución.


-A la hora de concretar una idea, ¿cómo influye el escenario económico?

-Siempre hay que analizar el contexto de América Latina, de la Argentina, de Tucumán y de la industria en la que se quiere trabajar. Esto es muy importante porque, en muchos casos, las dificultades económicas también pueden ser una oportunidad. Todas las empresas de tecnología que nacieron en Tucumán tienen una visión global, justamente por los problemas locales. Algunas veces el contexto propio puede jugar en contra, pero otras veces puede jugar a favor.

¿Qué recursos tiene Tucumán para desarrollar el ADN empresario?

El conocimiento es la base del emprendedorismo. Tucumán tiene cuatro universidades y alrededor de 60.000 estudiantes. Son recursos muy importantes y es una oportunidad para construir una sociedad de conocimiento, y que esos saberes también se puedan exportar. Esto se hizo en Israel y en Corea del Sur, que potenciaron sus economías a partir del conocimiento y de la innovación tecnológica. El emprendedorismo puede impulsar a las industrias tucumanas.

-¿Cómo se puede potenciar la transmisión de conocimiento en Tucumán?

-Desde hace algunos años, en escuelas públicas de la Capital Federal se implementan modelos educativos de Finlandia, y se enseñan emprendedorismo y programación. Claramente, esto falta desarrollar en Tucumán. La mayoría de los jóvenes se inclinan por carreras como Abogacía o Ciencias Económicas, cuando la demanda de programadores, por ejemplo, es muy fuerte. Este es uno de los desafíos, a largo plazo, de Socialab.

-¿Hay un momento propicio para emprender?

-Nosotros repetimos esta frase: “si no es ahora, ¿cuándo?; si no soy yo, ¿quién?”. Siempre hay contextos económicos que ayudan más que otros. Invertir Online comenzó en 2000, poco antes de la crisis argentina. Las empresas que arrancaron en 1998 o en 1999, como Mercado Libre, por ejemplo, seguramente tuvieron mejores resultados. Para quienes intentaron emprender en 2001 o 2002 la cosa fue más difícil. El contexto hace que la curva de crecimiento sea mayor o menor, pero no se puede esperar toda la vida el momento para emprender. Siempre hay una relación riesgo-retorno. No hay un momento ideal para iniciar un negocio. El emprendedor se la tiene que jugar. Para eso, el conocimiento es clave.

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