22 Mayo 2013 Seguir en 
BARCELONA, España.- Aunque ya ganó todo a nivel de clubes, el rosarino Lionel Messi, la máxima estrella del fútbol tiene una idea fija. En medio de una entrevista que fue empleada en un comercial de relojes, la "Pulga" volvió a repetir que su sueño es ser campeón mundial con la Selección Argentina, mientras recordó su relación con la pelota y lo difícil que fue abandonar el país a los 13 años.
"Sueño con ser campeón del mundo, con ganar cosas con mi selección y repetir todos los títulos que gané en Barcelona", confesó el delantero que no podrá estar en el próximo partido, ante Colombia, aunque nada parece sacarle de la cabeza la chance de coronarse en Brasil 2014.
"Cuando era chico, era siempre el más chiquito, pero no fue ningún impedimento mi estatura o forma física. Yo solo quería jugar. Quería ser futbolista, ser profesional y soñaba con jugar en Primera", contó el crack que juega en Barcelona.
El spot, titulado "Momentos decisivos" intentó mostrar algunos de los pasajes más duros de la vida del rosarino, antes de ser el más reconocido del planeta. "Tuve que sacrificar muchas cosas para lograrlo. Lo primero, venir de Argentina con 13 años y empezar otra vez de cero. Hacer nuevos amigos. Cuando me dieron la Nº 10 me sentí muy orgulloso y contento de poder llevarla. Fue una responsabilidad muy linda", explicó el chico que se convirtió en el más grande. LA GACETA
"Sueño con ser campeón del mundo, con ganar cosas con mi selección y repetir todos los títulos que gané en Barcelona", confesó el delantero que no podrá estar en el próximo partido, ante Colombia, aunque nada parece sacarle de la cabeza la chance de coronarse en Brasil 2014.
"Cuando era chico, era siempre el más chiquito, pero no fue ningún impedimento mi estatura o forma física. Yo solo quería jugar. Quería ser futbolista, ser profesional y soñaba con jugar en Primera", contó el crack que juega en Barcelona.
El spot, titulado "Momentos decisivos" intentó mostrar algunos de los pasajes más duros de la vida del rosarino, antes de ser el más reconocido del planeta. "Tuve que sacrificar muchas cosas para lograrlo. Lo primero, venir de Argentina con 13 años y empezar otra vez de cero. Hacer nuevos amigos. Cuando me dieron la Nº 10 me sentí muy orgulloso y contento de poder llevarla. Fue una responsabilidad muy linda", explicó el chico que se convirtió en el más grande. LA GACETA
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