13 Mayo 2013 Seguir en 
La dirigencia del gremio La Bancaria no escrachó el casamiento del legislador alperovichista Guillermo Gassenbauer, que se celebró el sábado por la noche. Esa consigna había formado parte del discurso de Carlos Cisneros, dirigente nacional del sindicato, durante la "Marcha de la Bronca", realizada el 30 de abril, frente a la sede de la Caja Popular de Ahorros. Días antes, la Bancaria había realizado un escrache frente a la casa del ministro de Seguridad Ciudadana, Jorge Gassenbauer, padre del legislador.
Vigilancia sin uniforme.- Se vieron pocos uniformes azules en la fiesta de Gassenbauer (h). Cuatro policías motorizados hacían "una pasada" en intervalos cronometrados por el frente y los alrededores de Las Terrazas de San José, el salón en el que se celebró el casamiento del legislador. El local está ubicado en avenida Perón al 2.400, en Yerba Buena. Unos 100 metros antes, frente al campus de la Universidad Santo Tomás de Aquino, se había apostado un control policial con otros tres uniformados. A simple vista, había sólo siete policías "identificables" resguardando la seguridad de la celebración del legislador oficialistas. Sin embargo, fueron muchos más los encargados de custodiar la boda.
Custodios.- Unos 20 custodios de la guardia personal del gobernador, José Alperovich, se apostaron a la entrada del salón. Junto con ellos había otros miembros de la seguridad oficial, que acompañaba a otros funcionarios del gabinete. Cerca de las 22.30, dos vigilantes iluminaron con punteros láser al equipo que había enviado LA GACETA para cubrir el anunciado escrache de La Bancaria. Los periodistas estaban parados en la vereda de enfrente a la entrada principal, por donde entraban los invitados. En ese momento, dos jóvenes pasaron haciendo maniobras extrañas en una motocicleta por la entrada. Un guardia sacó un radio y ordenó: "ahí va una moto, parala". Cuando los muchachos giraron por la calle Marcial Imbaud, el acompañante ya se había bajado del rodado y el conductor afrontaba solo la huida. Uno de los policías motorizados lo seguía de cerca.
Un auto sin patente.- El control de la Policía y de los custodios de los funcionarios siempre permaneció alerta. Incluso, uno de los guardias habló varios minutos -a metros de esquina de avenida Perón y Marcial Imbaud- con el conductor de un automóvil Chevrolet Corsa de color gris que no tenía chapa patente. En esa esquina, luego, se apostaron los cuatro agentes que patrullaban en moto.
Supervisando la fiesta.- No hubo escrache, pero la advertencia se tomó en serio. Incluso, los comisarios Jorge Racedo y Víctor Sánchez, jefe y subjefe de Policía, estuvieron en el salón hasta la medianoche para ver "cómo estaba la cosa". Cuando todos los invitados estaban dentro y disfrutaban de la música, y era evidente que todo sería en paz, los comisarios se marcharon de la fiesta.
Celebración en Famaillá.- Los mellizos José Orellana, legislador del PJ, y Enrique Orellana, intendente de Famaillá, celebrarán hoy en esa ciudad su cumpleaños 47. Los dirigentes, durante la semana, enviaron mensajes vía celular y a través de las redes sociales para invitar al festejo, que empezará a las 22 en el balneario de Famaillá. "No hay tarjetas ni porteros", dicen las invitaciones.
Vigilancia sin uniforme.- Se vieron pocos uniformes azules en la fiesta de Gassenbauer (h). Cuatro policías motorizados hacían "una pasada" en intervalos cronometrados por el frente y los alrededores de Las Terrazas de San José, el salón en el que se celebró el casamiento del legislador. El local está ubicado en avenida Perón al 2.400, en Yerba Buena. Unos 100 metros antes, frente al campus de la Universidad Santo Tomás de Aquino, se había apostado un control policial con otros tres uniformados. A simple vista, había sólo siete policías "identificables" resguardando la seguridad de la celebración del legislador oficialistas. Sin embargo, fueron muchos más los encargados de custodiar la boda.
Custodios.- Unos 20 custodios de la guardia personal del gobernador, José Alperovich, se apostaron a la entrada del salón. Junto con ellos había otros miembros de la seguridad oficial, que acompañaba a otros funcionarios del gabinete. Cerca de las 22.30, dos vigilantes iluminaron con punteros láser al equipo que había enviado LA GACETA para cubrir el anunciado escrache de La Bancaria. Los periodistas estaban parados en la vereda de enfrente a la entrada principal, por donde entraban los invitados. En ese momento, dos jóvenes pasaron haciendo maniobras extrañas en una motocicleta por la entrada. Un guardia sacó un radio y ordenó: "ahí va una moto, parala". Cuando los muchachos giraron por la calle Marcial Imbaud, el acompañante ya se había bajado del rodado y el conductor afrontaba solo la huida. Uno de los policías motorizados lo seguía de cerca.
Un auto sin patente.- El control de la Policía y de los custodios de los funcionarios siempre permaneció alerta. Incluso, uno de los guardias habló varios minutos -a metros de esquina de avenida Perón y Marcial Imbaud- con el conductor de un automóvil Chevrolet Corsa de color gris que no tenía chapa patente. En esa esquina, luego, se apostaron los cuatro agentes que patrullaban en moto.
Supervisando la fiesta.- No hubo escrache, pero la advertencia se tomó en serio. Incluso, los comisarios Jorge Racedo y Víctor Sánchez, jefe y subjefe de Policía, estuvieron en el salón hasta la medianoche para ver "cómo estaba la cosa". Cuando todos los invitados estaban dentro y disfrutaban de la música, y era evidente que todo sería en paz, los comisarios se marcharon de la fiesta.
Celebración en Famaillá.- Los mellizos José Orellana, legislador del PJ, y Enrique Orellana, intendente de Famaillá, celebrarán hoy en esa ciudad su cumpleaños 47. Los dirigentes, durante la semana, enviaron mensajes vía celular y a través de las redes sociales para invitar al festejo, que empezará a las 22 en el balneario de Famaillá. "No hay tarjetas ni porteros", dicen las invitaciones.







