JOYAS DE LA CIUDAD

Tres obras que reflejan la huella española en Tucumán

José Graña, oriundo de Salamanca, España, diseñó algunos de los edificios más emblemáticos de la provincia. Llevó la arquitectura en la sangre.
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LA PENÍNSULA EN TUCUMÁN. La casona de la avenida Ejército del Norte al 2.300 se inscribe dentro de la corriente del modernismo catalán. LA GACETA / FOTO DE INéS QUINTERO ORIO  |  Ampliar  (1 de 4 fotos)

Durante la primera mitad del siglo XX en Tucumán José Graña (foto) se convirtió en uno de los profesionales más requeridos. Provenía de una familia de prestigiosos arquitectos y sus primeras obras las realizó con la colaboración de su padre, Manuel Graña. Entre ellas el edificio de la Sociedad Española (1911) y la casa de Amadeo Bellucci (actual sede de la mutual Juramento, en 9 de Julio primera cuadra). 

Destacados edificios de la provincia llevan la firma de este salamantino: las sedes que el ex Banco Provincia tiene en Concepción, Leales y Simoca; la casa de Alfredo Guzmán en la quinta Guillermina y la de Guillermo Curia (Congreso al 200). 

Los tres ejemplos elegidos a continuación sintetizan la versatilidad que poseía en su arte, lo que le permitió pasar de una corriente estilística a otra, o combinarlas. 

Pero su talento no se agotaba allí. Era un gran artista y sus manos poseían gran dominio del repujado y el cincelado en metal. Además, supo expresarse en las acuarelas y tintas que bocetaba para los anteproyectos. Entre sus obras más notorias en madera se encuentra el pórtico de la casa Curia. 

Nació en 1885 en Salamanca y realizó sus estudios de arquitectura en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid y los de pintura en la Real Academia de San Fernando. Se casó en Salamanca con Manuela Bartolomé y López de Queralta, con quien se instaló definitivamente en Tucumán en 1909. 

Su hijo, Manuel Luis Graña, también fue un destacado profesional que realizó la fachada y el camarín de la Basílica de La Merced, la iglesia María Auxiliadora, el hogar San José y más de 300 obras entre Cuyo y La Paz, Bolivia. 


VILLA NAVARRA

Barcelona en Villa Muñecas

Parece haber salido de un rincón de la Barcelona de principios del siglo XX. Podría ser perfectamente un sueño de Gaudí para estas tierras. Esta casona fue construida en 1920, según precisa el historiador Carlos Páez de la Torre(h). Se inscribe dentro de la corriente del modernismo catalán por los detalles decorativos de las cerámicas de la entrada, el muro plano de ladrillos vistos y por el tratamiento del frente en general, según consigna el arquitecto Diego Lecuona. Este estilo arquitectónico adquiere características propias en cataluña y tiene a Antonio Gaudí como uno de sus máximos exponentes. Busca romper el estilo poco atractivo que tenían las construcciones industriales de ese momento.

Villa Navarra está ubicada sobre una lomada en Villa Muñecas, en avenida Ejército del Norte 2.350. Fue encargada por el comerciante español Vicente Minué para que se la construyera en una zona que, en esa época, quedaba a medio camino entre el campo y la ciudad. En 1927 la compró Abel Ramón Iturbe, y en 1933 pasó a manos de Evaristo Villafañe.

En la actualidad pertenece a Sara Rosa Nasser y Carlos Ruiz Vargas. "Cuando la compré en 1992 me encantaba por su estética. En ese momento la avenida, a esta altura, no estaba pavimentada. Era el casco de la estancia de Vicente Minué. Tenía plantaciones de citrus y caña, y aquí en la casa funcionaba una curtiembre", contó Sara Nasser. Si bien es una casa imponente, por dentro posee los ambientes justos: dos dormitorios, cocina y living-comedor. Sin embargo, son espacios muy amplios. "De uno se pueden sacar dos de los que se construyen ahora", comentó Sara.

En 1995 los propietarios firmaron un acuerdo con la Municipalidad por el cual recibieron asesoramiento para hacerle remodelaciones sin alterar la fachada.


FEDERACIÓN ECONÓMICA

Nueve aberturas diferentes

Los dueños de la propiedad, María Elvira Helguera y Ricardo Frías, le encargaron al arquitecto José Graña una revolucionaria idea: que le diera aires arequipeños al diseño de la vivienda. Corrían tiempos de cambio y varios inmuebles de los alrededores de la plaza Independencia estaban en proceso de remodelación. El viejo Cabildo había sido reemplazado por la actual Casa de Gobierno (1910); se había levantado el petit hotel de Luis F. Nougués y ya estaba en funcionamiento el Hotel Plaza, justo al lado de la propiedad de los Frías Helguera.

El edificio de dos plantas tenía más de medio siglo y sus ambientes eran poco funcionales. En 1924 se terminó de construir esta vivienda en la que Graña supo combinar varios estilos genuinamente españoles. Como corriente se inscribe dentro del renacimiento español.

En su fachada resaltan ciertos elementos ornamentales propios del plateresco español (uno de los mejores ejemplos es la Universidad de Salamanca). Su gran frente plano deja en evidencia un sistema de nueve aberturas que poseen características distintas. Ninguna es igual a otra, ni en tamaño ni en ornamentos. El arquitecto buscó diferenciarlas según su función y jerarquía.

Tanto la composición de la fachada como la del interior le valieron varias menciones en publicaciones de otros países. Forma parte de los bienes que integran el patrimonio provincial (ley 7535).


SOCIEDAD ESPAÑOLA

La fachada más atrapante de Laprida al 600

En calle Laprida al 300 se levanta el imponente edificio de la Sociedad Española de Socorros Mutuos y Beneficencia, que tenía como finalidad contribuir al sostenimiento del Hospital Español de Buenos Aires. Se fundó en 1878 por iniciativa del periodista español Enrique Romero, mientras se encontraba de visita en la ciudad.

Esta inmensa propiedad de dos plantas y 13 metros de altura responde al academicismo francés y fue construida en 1911, según reseña Carlos Páez de la Torre (h). En el tratamiento de la fachada hay elementos vinculados a los motivos del art noveau, como la ornamentación floral en los remates de las aberturas y los balcones sobre la fachada académica.

Se la levantó durante la presidencia de Luis Remis, quien estuvo al frente de esa sociedad durante seis períodos (los cinco primeros fueron consecutivos). Entre los hombres que condujeron la institución se encuentra Vicente Minué, el comerciante español que contrató a Graña para que edificara "Villa Navarra". Se podría inferir que la elección de Minué estuvo vinculada con la participación de Graña en la edificación de la sociedad.

Al estar demasiado encimado a la vereda, es difícil apreciar la belleza de este edificio emblemático de la ciudad si es que uno no cruza la calle. Pero vale la pena detenerse unos minutos, desde el frente, para descubrir los detalles decorativos de su fachada.


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