Julio Santillán: "el folclore me sienta bien"

El compositor y guitarrista tucumano, premiado en Nueva York, presenta su CD "Meia laranja".

03 May 2013

"Soy un cantor de artes olvidadas que camina por el mundo para que nadie olvide lo que es inolvidable: la poesía y la música tradicional de Argentina". La frase de Atahualpa Yupanqui bien hubiera podido salir también de la boca de Julio Santillán, el guitarrista y compositor tucumano que, tras una prolífica vida artística en Estados Unidos y Europa, acaba de instalarse en su Yerba Buena natal. "Este será mi mundo, al menos por este año", aclara el artista, consciente de que su existencia trashumante depende también de la profesión de su mujer, que es científica. "Mi objetivo es radicarme en Buenos Aires, pero estaré un año aquí", agrega el intérprete. Y, de esta manera, refuerza un lazo que nunca se cortó: "me crié en Yerba Buena. Y ahora que estoy de vuelta, disfruto mucho de esta suerte de regreso primordial a mi infancia". 

Claro que el retorno de Santillán no es sólo retórico. Su arte sigue dejando huellas; huellas que ahora se imprimirán en el suelo yerbabuenense. De hecho, el artista ofrecerá mañana, en la Casa de la Cultura del Bicentenario, su primer concierto después de varios años de ausencia. "Voy a presentar mi último CD, 'Meia laranja' (Media naranja), que está totalmente dedicado a mi mujer", dice.

Se trata de un disco que invita al disfrute no sólo de la música, sino también del arte del diseño. "La idea fue hacer un álbum dedicado a Barcelona, la ciudad donde viví estos últimos años. Tiene un lado A, con música argentina y un lado B, con melodías brasileñas. Lo que hice fue juntar algunas de mis composiciones que nunca grabé, les agregué algunos temas nuevos e hice arreglos para diferentes ensambles que tenía en mente. El resultado es un CD que une milongas, gatos, huaynos y chacareras con bossa nova, samba y candombes", cuenta entusiasmado.

Pero el disco es mucho más que un eslabón de la hermandad musical entre dos países; es también una pequeña obra de arte que se destaca precisamente por su diseño. De hecho, Santillán elaboró con sus propias manos cada una de las complejas portadas del disco. "Fue un trabajo arduo porque hubo que cortar las cartulinas, imprimirlas y doblarlas a mano. Un amigo diseñador me ayudó con la portada y un par de amigas, con el armado. Todo el proceso llevó casi un año", asegura Santillán.

En el concierto de mañana, el artista actuará junto a su hermano, el bajista Jero Santillán (que vendrá especialmente de Buenos Aires) y con el baterista catamarqueño Pablo Rueda.

Con raíz autóctona
Respecto de su música, Santillán reconoce que a pesar de haber vivido muchos años en Nueva York, su apuesta sigue siendo el folclore argentino. "Es la música con la que me siento más cómodo. Eso no quiere decir que no haya recibido influencias de otros ritmos como el jazz, pero la música que compongo tiene una insoslayable raíz autóctona. El folclore me sienta bien", agrega.

Santillán estudió guitarra clásica en el Instituto Superior de Música de Tucumán y composición clásica en la Universidad de Berklee (Boston), donde se graduó con los máximos honores. Es, tal vez, uno de los músicos tucumanos más prolíficos. Ha tocado y grabado con numerosos músicos de la Argentina y de Estados Unidos, como Oscar Stagnaro, Livingston Taylor, Raúl Carnota, Quique Sinesi y Sandra Mihanovich; y compartió el escenario con artistas de la talla de Mercedes Sosa, John Mayer, Pablo Ziegler, PaquitoRivera, Bonnie Raitt, Tania Libertad, Diana Krall y León Gieco. También produjo música para documentales, teatro, grabaciones y conciertos de artistas de todo el mundo. 

Ahora su arte se ha instalado en Tucumán y ya ha comenzado a dar nuevos frutos. "Tengo muchas ganas de trabajar con orquestas. Por eso estoy escribiendo una obra que se llama 'Aconcagua' y que está hecha para grandes formaciones", señala. Y cuenta que esa obra es producto de una obsesión. "Hace años hice un viaje en bicicleta desde Tucumán a Chile. Y, cuando estaba cruzando la cordillera, pude divisar la cima del Aconcagua. Fue entonces cuando comenzó la obsesión: escalar esa montaña. Y lo conseguí. Le conté la idea a un primo y comenzamos a entrenarnos. En aquel momento yo vivía en Nueva York, y me acuerdo que me entrenaba cruzando el puente de Williamsburg, porque vivía justo al frente, del lado de Brooklyn. Estuve entrenándome durante un año y, luego, hicimos la expedición, en la que también participó mi mujer. Yo pude llegar a la cima. Y, durante el trayecto, hice un montón de fotografías. Ahora estoy componiendo una serie de melodías para que sean interpretadas mientras se proyectan las fotos. Es algo que tenía pendiente y que recién puedo concretar", señala. Eso sí, para que podamos verla habrá que esperar un tiempo. "Estoy en pleno proceso de escritura", finaliza.


ACTÚA MAÑANA
• A las 21.30, en la Casa del Bicentenario de Yerba Buena (Higueritas 1.850, esquina Lobo de la Vega).

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