Más de 360 km de rutas necesitan arreglos urgentes

La mayor parte de los caminos deteriorados se encuentran en las zonas norte y este de la provincia. La Sociedad Rural elaboró un informe.

19 Abr 2013
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DE TERROR. En el sudeste, algunos caminos dan lástima; el de la foto comunica la ruta 306 con La Brea, un poblado que está cada vez más aislado. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI

Quizás las distancias no sean demasiado grandes. Pero hay caminos que las hacen parecer casi eternas. Y de esa manera alejan a las personas de la salud, de la educación, de sus seres queridos, de sus trabajos. Sin dudas, quienes conocen bien las rutas de la provincia son los productores agropecuarios -chicos, medianos y grandes, todos-, y a fuerza de recorrer campos viven en carne propia los problemas que causan las que están en mal estado. Por eso, la Sociedad Rural de Tucumán (SRT) considera prioritario mejorar al menos 360 kilómetros de caminos.

Las rutas deterioradas se ramifican por toda la provincia, pero se concentran en el norte y en el este. La entidad que preside Sebastián Robles Terán elaboró un listado de caminos consolidados que necesitan repavimentaciones o enripiado de manera urgente, con miras a las campañas de granos gruesos, cítricos y caña (algunas de las cuales ya arrancaron).

En las zonas norte y este, la SRT manifiesta que es fundamental recuperar 11 tramos. Destaca los que van de Laguna de Los Robles a 7 de Abril (36 km), de Gobernador Garmendia a Las Cejas (36 km), de Las Cejas a Piedrabuena (20 km), de Estación Aráoz a Cañete (26 km) y de La Virginia a Blanco Pozo (37 km), entre otros.

En la zona centro, la entidad hace hincapié en tres tramos: de la ruta 9 a Timbó Viejo (15 km), de Alderetes a La Ramada (15 km) y de Alderetes al límite con la provincia de Salta (110 km). En el oeste destaca el circuito turístico de Tafí del Valle, que mide unos 33 km. Y en el sur, el que va desde La Cocha hasta Taco Ralo, de 34 km.

El informe de la Sociedad Rural concluye que es prioritario realizar repavimentaciones y enripiado en unos 362,5 kilómetros de rutas. De todos modos, los ruralistas aclaran que esta cifra no representa la totalidad de las necesidades de infraestrutura vial en la red secundaria, que es mucho mayor.

Más que incomodidades
De los 2.400 kilómetros que integran las redes de caminos que están bajo tutela de la Provincia, 1.200 están pavimentados, según datos de la Dirección Provincial de Vialidad (DPV). Si bien la entidad destacó que en los últimos años se ha venido renovando la infraestructura en al menos 400 km, reconoce que muchos rutas no se encuentran en buen estado.

Durante una recorrida que realizó LA GACETA por el interior, quedó claro que este problema excede las incomodidades que puedan causar los baches y las asperezas del pavimento deteriorado: condiciona la vida cotidiana de las vecinos de las localidades afectadas y el trabajo de los productores.

Por ejemplo, cuando caen lluvias persistentes, los habitantes de El Sunchal, de Villa Padre Monti y de Río Nío, entre otros lugares del noreste, quedan aislados. "La semana pasada llovió durante tres días. Y se armó el problema grave: los colectivos sólo podían llegar hasta El Aserradero y tenían que pegar la vuelta, porque el camino estaba imposible. Por culpa de eso, un montón de gente se quedó sin poder viajar al trabajo, al médico, a la escuela...", denunció Mabel López, quien atiende un almacén en El Sunchal, junto a la ruta 305. Pocos cientos de metros al sur de su comercio se termina el pavimento y arranca el ripio, que se extiende hacia el norte.

Al este la situación es similar. Gustavo Santillán es un pequeño productor que tiene su casa y su campo en la localidad de El Naranjito, un caserío que se encuentra junto a la ruta 321, entre la 9 y Ranchillos (el tramo es de tierra). En la finca siembra caña de azúcar y algo de soja, y está preocupado por el estado del camino. "A la ruta la hicieron nueva pero le falta mantenimiento. Si llega a caer una lluvia mientras estemos cosechando se nos va a complicar muchísimo la llegada de los camiones", se preocupó el chacarero.

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