Haciendo aguas

Federico Türpe
Por Federico Türpe 30 Marzo 2013
"Tal vez sea necesario que la población se asuste, para ver si así toma conciencia de la importancia de cuidar el agua", advirtió el doctor en Meteorología Juan Minetti.

En Tucumán falta agua y a medida que pasen los días, las semanas y los meses faltará aún más agua.

Todas las mediciones, las del Laboratorio Climatológico Sudamericano que dirige Minetti, y las de otros especialistas consultados, coinciden en que estamos ingresando abruptamente en un período de sequía que podría extenderse por 15 a 20 años.

En lugares donde hoy el líquido es escaso, como en decenas de barrios del Gran Tucumán y en localidades del interior, en poco tiempo no saldrá una gota.

Hoy los ríos están llevando un 50% menos de agua que lo normal, según la Dirección de Recursos Hídricos. Y en esta época es donde las reservas deberían estar al tope para afrontar el período con menos lluvias, que ahora comienza. Por ejemplo, para abastecer a la industria y al riego entre mayo y diciembre, el dique Escaba necesita una reserva de 108 hectómetros cúbicos de agua y hoy cuenta sólo con 34. "Debería llover 82 días seguidos para llegar a la cota normal, lo que es imposible", admitió el jefe del distrito Alberdi de Irrigación, Marcelo Gallo.

El agro va perdiendo millones de pesos por la sequía y el pronóstico es oscuro. El impacto sobre la economía será tremendo, y ni hablar sobre el medio ambiente y la vida y la salud de la gente. "El clima puede ser el talón de Aquiles de este sistema social y económico", analiza Minetti.

Hasta aquí, lo que la naturaleza ha decidido hacer con nosotros. Ahora veamos lo que nosotros hemos decidido hacer con ella y con nosotros mismos. El gobernador José Alperovich anunció que decretará la emergencia hídrica. Con 150 cursos de agua, Tucumán es una de las provincias más ricas del país en la producción natural de este elemento vital y, sin embargo, necesita de un estado de emergencia para afrontar una sequía.

La falta de planificación y la ineptitud para administrar este recurso se evidencia en que, aún en períodos de abundancia de lluvias, en Tucumán hay gente que no tiene agua. Los ríos más importantes están contaminados por una industria descontrolada y algunos tan gravemente, que la provincia ya enfrenta juicios con otros Estados.

La improvisación es una marca registrada de esta gestión. El 5 de marzo Recursos Hídricos mandó a cerrar las compuertas del Escaba, que abastece a la hidroeléctrica de Batiruana, porque la cota del dique alcanzó un nivel crítico. Esto provocó la muerte de miles de peces. No hubo previsión ni planificación. Ni siquiera se pensó, aún si esta brusca y desesperada medida hubiera sido inevitable y programada con semanas de anticipación, que esas toneladas de peces de buena calidad (sábalos, bagres y dorados, entre otras especies) podrían haberse cosechado previamente para alimentar a miles de tucumanos. Mientras la Nación publicita su "Pescado para Todos" en Semana Santa, aquí los dejamos pudrir al sol.

El 25 de septiembre de 2001, el entonces vicegobernador Sisto Terán firmó un acuerdo con la UNT para realizar un Plan Director. Doce años después no se hizo nada. No se sistematizaron las cuencas de los ríos Gastona, Medina y Pueblo Viejo ni se construyó el dique Potrero Las Tablas, entre otros proyectos anunciados.

Ahora comienza la zafra y el aire empezará a envenenarse, como todos los años, y en los ríos habrá menos agua, más desechos tóxicos, peces y plantas muertas, y olores nauseabundos que los tucumanos ya identificamos a kilómetros de distancia.

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