LA ESPERA MáS DIFíCIL

Se llama Griselda y vive desde hace 1.000 días en el Hospital de Niños

Ingresó allí poco después de nacer. Por decisión de la Justicia permanecerá internada hasta que la adopten. Padece varias afecciones
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"Ella no puede seguir acá. Un hospital no es lugar para un bebé, y ella ya lleva más de dos años... Y va para los tres". Así describió la situación Eliana Herrera, una de las tres mujeres encargadas del cuidado de una pequeña dada en adopción y cuyo hogar -hasta el momento- es el Hospital de Niños. Herrera y sus compañeras esperan que dando a conocer los detalles del caso la solución se acelere.

Como el argumento de una película. Así puede resumirse la vida de Griselda, que tiene dos años y medio y lleva más de 1.000 días internada en el Hospital del Niño Jesús. Sus padres, Oscar y Omaira, la trajeron de Bolivia porque había nacido con problemas respiratorios y el costo de los tratamientos en su país era inaccesible para ellos.

Poco después de la internación murió la madre de Griselda. El padre de la nena no podía hacerse cargo de ella, así que aceptó darla en adopción, aunque la visita todas las semanas. El caso está en manos de la Justicia de Concepción porque el padre de Griselda se instaló en el sur de la provincia (su domicilio es de Juan Bautista Alberdi).

La decisión judicial es que Griselda permanezca en el hospital hasta que se concrete la adopción. El único hogar que conoce es la cama 24 de la sala 7, y el ritmo de vida con el que se identifica es la vorágine de un centro de salud.

Un poco de historia

Oscar y Omaira llegaron a Tucumán en 2010 provenientes de Villazón, ciudad ubicada en el límite argentino-boliviano. Griselda ingresó el 6 de agosto al Hospital de Niños con problemas respiratorios y con una luxación de cadera. Había nacido apenas cinco días atrás.

Permaneció internada, le realizaron una traqueotomía y el tratamiento para curarle la cadera y las piernas. Según relató Herrera -cuida a Griselda junto a Natalia y a Roxana-, una madre que también tenía a su hijo internado vio muy mal a Omaira y decidió llevarla al hospital Padilla. Falleció esa misma noche. Oscar se vio superado por la situación. Griselda llevaba internada dos meses.

El miércoles pasado Griselda cumplió 1.000 días en el hospital. Su papá consiguió trabajo en Alberdi por intermedio de un pariente, pero su sueldo no alcanza. Inició los trámites para obtener la ciudadanía y ahora Griselda tiene nacionalidad argentina.

Él renunció a la tenencia de la nena, pero la visita religiosamente todos los miércoles. Griselda espera la adopción desde hace dos años. "Yo no puedo hacerme cargo de mi chiquita, no tendría con quién cuidarla, pero me gustaría que si alguien la adopta pueda seguir visitándola", comentó Oscar.

Griselda parece menor de lo que su edad indica. La decisión de la Justicia indica que no puede salir del Hospital de Niños. Padece miopía y estrabismo, estuvo enyesada a causa de los problemas de cadera, tiene la columna desviada y sufre el síndrome de Coff (aunque ahora ese diagnóstico fue puesto en consideración), sumado a un problema madurativo. En un mes esperan quitarle la traqueotomía. En un año deberán operarla de la cadera, y está prevista en un futuro una cirugía para tratarle la desviación de columna.

Ojos de fábula

Cual poesía de Armando Tejada Gómez, Griselda mira con ojos de fábula. Juega con la lapicera y con alguna pulsera de quien sea que la tome en brazos y la lleve a dar una vuelta.

Es inquieta. Pide estar en brazos alternativamente de Eliana, de Roxana y de Natalia. "Ella no puede mantenerse en un hospital. Necesita salir, le hace bien estar afuera. Además, el problema es que en el hospital tenemos leche para darle y pañales, pero ella necesita otras cosas y gracias a la solidaridad de la gente las conseguimos. Al resto de los gastos los afrontamos nosotras", cuenta Herrera. Ella fue a consultar por la situación de Griselda en Tribunales y por eso está al tanto del caso.

"A pesar del encierro, el ambiente del hospital es peligroso. Griselda vive padeciendo infecciones intrahospitalarias y eso no ayuda su estado de salud. Queremos dar a conocer esto para que se pueda cambiar la situación", sostuvo, esperanzada, la enfermera.

La intención de las cuidadoras es ayudar a Oscar, para que pueda recuperar la tenencia de su hija y hacerse cargo de ella. "Tienen una química especial", confesaron, y destacaron que Griselda reconoce a su padre. Hubo varias personas que se interesaron por adoptar a la niña, pero luego desistieron.

El caso de Griselda no es el único. Años atrás, por una situación similar, otro niño permaneció cinco años internado hasta que finalmente una de las cuidadoras decidió adoptarlo. Griselda, como todo niño, necesita un hogar.

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