11 Marzo 2013 Seguir en 
El barrio Ampliación del 1º de Mayo de Concepción tiene una infraestructura urbana moderna y fue inaugurado hace apenas 4 años. Los vecinos disponen de todas las comodidades para vivir tranquilos. Sin embargo, sucede todo lo contrario. La inseguridad alarmante que se instaló ahí lo transformó en un barrio al que pocos se atreven a ingresar (aun de día), y en el que algunos ocupantes comenzaron a abandonar. Por esa razón se lo conoce como "el impenetrable".
El apelativo, repetido por taxistas y otros trabajadores obligados a recurrir al lugar, trata de definir el drama por el que se clama solución. La gente evita andar por la zona por temor a ser asaltada o agredida por menores o jóvenes que, en patotas, se los suele ver en las esquinas. Hasta los recorridos de los camiones recolectores de residuos, según un funcionario municipal, se redujeron a dos veces por semana debido a que son atacados a pedradas.
"Esta zona parece tierra de nadie. Te asaltan o roban a plena luz del día, sin tener a quien recurrir. Ayer a las 10 de la mañana un tipo corría con un televisor a cuestas, mientras que por atrás lo perseguía una mujer que gritaba pidiendo ayuda", contó el albañil Daniel Moreno. A este hombre le sustrajeron todas sus herramientas de labor, valuadas en más de $4.000, desde una obra que realizaba en el barrio. Historias como éstas se repiten todos los días. A don Mauro Zárate, que vive solo, le desmantelaron la casa dos veces. Los ladrones, en ambas ocasiones, aprovecharon que había salido a visitar sus hijos.
"Aquí el problema es el consumo de droga. Los menores se juntan a consumir cualquier cosa. Se los ve aspirar desde una bolsa y después salen a robar lo que encuentran", contó Mauro. Uno cuando tiene que salir, debe regresar rápido y de día. Las pandillas a veces están en las esquinas y cuando te ven pasar te paran para pedirte cigarrillo o también plata. Si no le das te golpean" agregó.
Millones de dólares
El barrio Ampliación del 1º de Mayo tiene 270 casas y fue construido por la Nación a través de fondos financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Costó 12 millones de dólares y fue impulsado con el afán de brindar techo y seguridad a más de cien familias que vivían a las orillas del río Gastona. En ese sector, habitaban casas muy precarias y corrían el riesgo de ser arrastradas por las crecientes.
Las viviendas que estrenaron los vecinos, sin pagar ni un peso, constan de dos dormitorios, baño y cocina comedor. Sus moradores tienen acceso a los servicios de electricidad, agua y gas. En el barrio se construyó además una amplia y moderna escuela, una plaza, un edificio que sirve de Caps y otro donde tiene que funcionar el Centro de Organización Social (COS). Ahora son varios los vecinos que, abrumados por la inseguridad, comenzaron a abandonar el barrio. "Hay casas que fueron vendidas a $8.000. Sus ocupantes la abandonaron, cansados de sufrir robos y amenazas. A nadie le gusta vivir con el corazón en la boca", apuntó un lugareño.
Saña
La escuela levantada, una de las más modernas y amplias que funcionan en el municipio, es el fiel reflejo de la saña e impunidad con la que actúan las pandillas. Los baños, el sistema de iluminación, los muebles y la cerca perimetral hoy están severamente dañados. "Los chicos reciben clases casi en la penumbra. Es que los ladrones se llevaron los tableros de electricidad y destruyeron las lámparas. Los baños están destruidos y funcionan a media. Es una lástima lo que se hizo con esta escuela", dijo la vecina Hilda Díaz. La situación del establecimiento, que todavía no fue inaugurado oficialmente y tampoco dispone de nombre, impactó también en la matrícula: el año pasado asistían 280 chicos; este año se redujeron a 200.
Lo llamativo es que existe un destacamento de la Policía Vial que está a apenas una cuadra del local escolar. "Dicen que no pueden actuar en caso de robos y cuando los patoteros andan haciendo de las suyas por aquí, porque no tienen facultades. Entonces no entiendo para que están aquí" expuso la mujer.
Morelli
Según el intendente local Osvaldo Morelli, la inseguridad en el barrio Ampliación tendría como origen el ingreso de personas que no son de Concepción y cargan antecedentes delictivos. "No sé como llegaron hasta ahí. De todos modos la policía tiene que hacer su trabajo. Nosotros le dimos todo el apoyo necesario para que pueda funcionar el destacamento y lo seguimos haciendo", sostuvo el jefe comunal.
Los vecinos, víctimas del problema, insisten en que "alguien tiene que hacer algo por este barrio. Es triste que nació con un fin loable y terminó convirtiéndose en guarida de delincuentes", concluyó el vecino Zarate. LA GACETA
El apelativo, repetido por taxistas y otros trabajadores obligados a recurrir al lugar, trata de definir el drama por el que se clama solución. La gente evita andar por la zona por temor a ser asaltada o agredida por menores o jóvenes que, en patotas, se los suele ver en las esquinas. Hasta los recorridos de los camiones recolectores de residuos, según un funcionario municipal, se redujeron a dos veces por semana debido a que son atacados a pedradas.
"Esta zona parece tierra de nadie. Te asaltan o roban a plena luz del día, sin tener a quien recurrir. Ayer a las 10 de la mañana un tipo corría con un televisor a cuestas, mientras que por atrás lo perseguía una mujer que gritaba pidiendo ayuda", contó el albañil Daniel Moreno. A este hombre le sustrajeron todas sus herramientas de labor, valuadas en más de $4.000, desde una obra que realizaba en el barrio. Historias como éstas se repiten todos los días. A don Mauro Zárate, que vive solo, le desmantelaron la casa dos veces. Los ladrones, en ambas ocasiones, aprovecharon que había salido a visitar sus hijos.
"Aquí el problema es el consumo de droga. Los menores se juntan a consumir cualquier cosa. Se los ve aspirar desde una bolsa y después salen a robar lo que encuentran", contó Mauro. Uno cuando tiene que salir, debe regresar rápido y de día. Las pandillas a veces están en las esquinas y cuando te ven pasar te paran para pedirte cigarrillo o también plata. Si no le das te golpean" agregó.
Millones de dólares
El barrio Ampliación del 1º de Mayo tiene 270 casas y fue construido por la Nación a través de fondos financiados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Costó 12 millones de dólares y fue impulsado con el afán de brindar techo y seguridad a más de cien familias que vivían a las orillas del río Gastona. En ese sector, habitaban casas muy precarias y corrían el riesgo de ser arrastradas por las crecientes.
Las viviendas que estrenaron los vecinos, sin pagar ni un peso, constan de dos dormitorios, baño y cocina comedor. Sus moradores tienen acceso a los servicios de electricidad, agua y gas. En el barrio se construyó además una amplia y moderna escuela, una plaza, un edificio que sirve de Caps y otro donde tiene que funcionar el Centro de Organización Social (COS). Ahora son varios los vecinos que, abrumados por la inseguridad, comenzaron a abandonar el barrio. "Hay casas que fueron vendidas a $8.000. Sus ocupantes la abandonaron, cansados de sufrir robos y amenazas. A nadie le gusta vivir con el corazón en la boca", apuntó un lugareño.
Saña
La escuela levantada, una de las más modernas y amplias que funcionan en el municipio, es el fiel reflejo de la saña e impunidad con la que actúan las pandillas. Los baños, el sistema de iluminación, los muebles y la cerca perimetral hoy están severamente dañados. "Los chicos reciben clases casi en la penumbra. Es que los ladrones se llevaron los tableros de electricidad y destruyeron las lámparas. Los baños están destruidos y funcionan a media. Es una lástima lo que se hizo con esta escuela", dijo la vecina Hilda Díaz. La situación del establecimiento, que todavía no fue inaugurado oficialmente y tampoco dispone de nombre, impactó también en la matrícula: el año pasado asistían 280 chicos; este año se redujeron a 200.
Lo llamativo es que existe un destacamento de la Policía Vial que está a apenas una cuadra del local escolar. "Dicen que no pueden actuar en caso de robos y cuando los patoteros andan haciendo de las suyas por aquí, porque no tienen facultades. Entonces no entiendo para que están aquí" expuso la mujer.
Morelli
Según el intendente local Osvaldo Morelli, la inseguridad en el barrio Ampliación tendría como origen el ingreso de personas que no son de Concepción y cargan antecedentes delictivos. "No sé como llegaron hasta ahí. De todos modos la policía tiene que hacer su trabajo. Nosotros le dimos todo el apoyo necesario para que pueda funcionar el destacamento y lo seguimos haciendo", sostuvo el jefe comunal.
Los vecinos, víctimas del problema, insisten en que "alguien tiene que hacer algo por este barrio. Es triste que nació con un fin loable y terminó convirtiéndose en guarida de delincuentes", concluyó el vecino Zarate. LA GACETA







