Un ex seminarista de Concepción dice que hace 25 años hizo una denuncia por abusos
"Es la obra humana que se instaló aquí de mano de la impunidad", afirmó Bazán, que abandonó el seminario y ahora es docente. El denunciante aportó al ex obispo Meinvielle una carpeta con nombres de seis víctimas. El acusado era un cura que ya falleció.
CONCEPCIÓN.- Puede que haya sido una maldición. O tal vez un castigo divino. Son las hipótesis que plantean algunas personas del pueblo. Sin embargo, otros se resisten a admitir una condena llegada del cielo. Pues la comunidad es muy religiosa, de profunda devoción por la virgen del Rosario. Siempre se sintieron muy protegidos por la madre intercesora de Dios. "Es la obra humana que se instaló aquí de mano de la impunidad", aseguró el ex seminarista y ahora docente Alfredo Bazán. "Nadie se merecía aquí semejante maldad", bramó. Así se refirió ayer a la tremenda revelación de que Monteros en las últimas tres décadas llegó a tener en sus templos a dos sacerdotes sospechados de ser pedófilos. "Yo casi no tengo ninguna duda de que lo fueron", sentenció. Uno de ellos, el cura Carlos Robledo, falleció en 2009. Hasta 2008 se desempeñó en la iglesia del Rosario.
Bazán aseguró que él mismo hace unos 25 años le llevó al obispo Jorge Arturo Meinvielle una carpeta con las denuncias firmadas de seis adolescentes que habían sido víctimas de abusos por parte de Robledo. En ese entonces el ex seminarista era un activo colaborador en el templo. Daba la comunión y adoctrinaba jóvenes. "Hubo varias personas que me exhortaron a que desistiera de hacer la denuncia. Pero la hice a fin de que internamente la iglesia adoptara alguna medida. Pero nunca se hizo nada -dijo-. Hasta el día de hoy me lamento de no haber ido directamente a la justicia. Es como un cargo de conciencia que tengo", insistió.
El docente aseguró que al final el castigado fue él. "Me comenzaron a quitar todas las atribuciones que tenía como un religioso que estaba en camino de ser sacerdote. Por esa y otras razones, renuncié a la carrera. Me di cuenta de que no era lo mío", prosiguió. La revelación de Bazán, que trascendió por medios radiales locales, desde hace días es motivo de diversos comentarios en Monteros. "Hubo un pacto de silencio en la comunidad con el fin de evitar el escándalo", admitió un periodista.
Ecos de Entre Ríos
Pero los duros golpes a la religiosidad no dejan de castigar a los monterizos. En la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, del barrio Ñuñorco, todavía sacude la investigación que lleva adelante la Justicia de Entre Ríos, contra el sacerdote Justo José Ilarraz.
Visita a Monteros
El hombre, que se desempeñó casi una década en esa iglesia, está acusado de violar a más de 50 niños del Seminario Menor de Paraná. En los próximos días, según información que manejan los periodistas locales, arribaría a esa ciudad una comisión judicial entrerriana con el objeto de recoger datos relacionados con la incursión del religioso en estos suelos. Aunque muchos fieles lo defienden, habría personas dispuestas a testimoniar contra el acusado. Por ahora el fiscal de Instrucción II, Jorge Carrasco, del Centro Judicial de esa ciudad, no recibió ningún pedido de informe de la justicia de Entre Ríos sobre la presencia de Ilarraz en el sur tucumano, tal como se había anticipado. Nadie tampoco presentó denuncia contra el religioso.
El cura, según se supo, mantiene permanente contacto con los que fueron sus fieles más allegados. "El nos dice que regresará algún día redimido no sólo por la justicia del hombre, sino también de Dios", comentó una mujer del barrio Ñuñorco.
El caso Ilarraz parece animar en Monteros la reacción de presuntas víctimas de abusos sexuales que habrían sufrido hace tiempo en iglesias del medio. Es como la punta de un iceberg que hace temblar a la comunidad religiosa de la Diócesis de la Santísima Concepción.
Una periodista local dispone del testimonio grabado de una joven de 25 años que revela haber sido abusada cuando tenía ocho años por un seminarista que, según dice, ahora se desempeña como sacerdote en el sur tucumano. Los relatos son estremecedores y podrían llegar en los próximos días a manos del obispo José María Rossi. (C)
Bazán aseguró que él mismo hace unos 25 años le llevó al obispo Jorge Arturo Meinvielle una carpeta con las denuncias firmadas de seis adolescentes que habían sido víctimas de abusos por parte de Robledo. En ese entonces el ex seminarista era un activo colaborador en el templo. Daba la comunión y adoctrinaba jóvenes. "Hubo varias personas que me exhortaron a que desistiera de hacer la denuncia. Pero la hice a fin de que internamente la iglesia adoptara alguna medida. Pero nunca se hizo nada -dijo-. Hasta el día de hoy me lamento de no haber ido directamente a la justicia. Es como un cargo de conciencia que tengo", insistió.
El docente aseguró que al final el castigado fue él. "Me comenzaron a quitar todas las atribuciones que tenía como un religioso que estaba en camino de ser sacerdote. Por esa y otras razones, renuncié a la carrera. Me di cuenta de que no era lo mío", prosiguió. La revelación de Bazán, que trascendió por medios radiales locales, desde hace días es motivo de diversos comentarios en Monteros. "Hubo un pacto de silencio en la comunidad con el fin de evitar el escándalo", admitió un periodista.
Ecos de Entre Ríos
Pero los duros golpes a la religiosidad no dejan de castigar a los monterizos. En la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús, del barrio Ñuñorco, todavía sacude la investigación que lleva adelante la Justicia de Entre Ríos, contra el sacerdote Justo José Ilarraz.
Visita a Monteros
El hombre, que se desempeñó casi una década en esa iglesia, está acusado de violar a más de 50 niños del Seminario Menor de Paraná. En los próximos días, según información que manejan los periodistas locales, arribaría a esa ciudad una comisión judicial entrerriana con el objeto de recoger datos relacionados con la incursión del religioso en estos suelos. Aunque muchos fieles lo defienden, habría personas dispuestas a testimoniar contra el acusado. Por ahora el fiscal de Instrucción II, Jorge Carrasco, del Centro Judicial de esa ciudad, no recibió ningún pedido de informe de la justicia de Entre Ríos sobre la presencia de Ilarraz en el sur tucumano, tal como se había anticipado. Nadie tampoco presentó denuncia contra el religioso.
El cura, según se supo, mantiene permanente contacto con los que fueron sus fieles más allegados. "El nos dice que regresará algún día redimido no sólo por la justicia del hombre, sino también de Dios", comentó una mujer del barrio Ñuñorco.
El caso Ilarraz parece animar en Monteros la reacción de presuntas víctimas de abusos sexuales que habrían sufrido hace tiempo en iglesias del medio. Es como la punta de un iceberg que hace temblar a la comunidad religiosa de la Diócesis de la Santísima Concepción.
Una periodista local dispone del testimonio grabado de una joven de 25 años que revela haber sido abusada cuando tenía ocho años por un seminarista que, según dice, ahora se desempeña como sacerdote en el sur tucumano. Los relatos son estremecedores y podrían llegar en los próximos días a manos del obispo José María Rossi. (C)







