"El diseño argentino está enfocado al objeto/arte, que no le sirve a la industria"

El tucumano Manuel Sáez formó su estudio y creó su marca en Nueva York. Volvió a la provincia para brindar una conferencia gratuita, hoy a las 20 en la sede centro de la Universidad de San Pablo-T (24 de Septiembre 476). Afirma que en el país hay mucho talento, pero faltan canales para la producción en masa.

 LA GACETA / FOTO DE INES QUINTEROS ORIO
LA GACETA / FOTO DE INES QUINTEROS ORIO
02 Octubre 2012

Habla de escalas y mercados internacionales, de productos que al final del día te sacan una sonrisa, de la necesidad de buscar estrategias para combinar creatividad y estándares industriales: "unir cabezas". Cuenta sobre su vida en Nueva York, donde vive con su mujer, Traci, y sus hijos Sofía y Mateo. Una ciudad y un modo de vida que lo inspiraron para crear una bicicleta eléctrica, que se puede doblar y luego llevar en el hombro. Quiere que los jóvenes diseñadores industriales sientan que pueden lograr todo lo que desean y comprueben que él es un tipo como ellos, nacido en las calles de Concepción. Manuel Sáez está en su provincia natal y habló con LA GACETA sobre el orgullo de llevar en la sangre el sello argentino.

- ¿Cómo se trabaja en EE.UU. y cuál es la diferencia con nuestro país?

- Lo diferente está en el tipo de industria. En Estados Unidos está más desarrollada en todos los niveles, tanto en los procesos y materiales como en los volúmenes de ventas. Acá hay más manos que tocan el producto, las cantidades son menores y los procesos son menos sofisticados.

- Se dice que el diseño argentino, al tener pocas posibilidades, la rema bastante. ¿En eso radica su fortaleza?

- La verdad es que no lo sé. El diseño de productos argentinos está bien visto. Pero no tiene fuerza, porque no está vinculado con compañías grandes, como sucede con los diseñadores franceses o alemanes. Eso les da peso comercial.

- ¿Las restricciones a las importaciones complican al diseñador local o terminan favoreciéndolo?

- Creo que es una oportunidad muy buena para crear y que esos productos salgan al mundo. Te doy un par de anécdotas: dos de mis clientes son de Argentina y son bastante grandes en el país, pero chicos a nivel global. Uno de ellos fabrica muebles de oficina, y los exportan. Cada silla tienen un valor de U$S 1.000 para arriba. Ellos me contrataron para hacer una silla que ahora está en el mercado y que compite con la de U$S 1.000. Es decir, tienen un producto comparable al que venden en el exterior, pero a un precio y a un control de producción diferente.

- ¿Cuál fue tu papel en ese proceso de creación?

- Mi rol fue entender qué herramientas tenían, qué habilidades y debilidades poseían, para diseñar algo que les resultara fácil de hacer y que fuese consistente en la calidad.

- ¿Cómo ves al diseño industrial argentino actual?

- Creo que está muy enfocado en el objeto/arte, que si bien es una parte muy divertida, no es algo que le sirve a la industria.

- ¿Qué te parece lo que se presenta en Casa FOA por estos días?

- Nunca fui, pero por lo que entiendo se trata de muebles y de cosas para el hogar. A nivel creativo y en resolución estética somos muy buenos. Creo que el talento está, pero ¿cómo llevás eso a la producción en masa? Eso le interesa al industrial y eso es en lo que se falla.

- ¿Hay pocos diseñadores industriales argentinos?

- En Estados Unidos se reciben por año cerca de 2.000 estudiantes; en China, más de 15.000 y en Argentina más o menos 1.000. Si comparás la cantidad de población, la industria y los profesionales, resulta un buen porcentaje. Sin embargo, acá se terminan dedicando a otra cosa. Los que trabajan de diseñadores industriales son muy pocos.

- ¿Qué tenés entre manos?

- Estoy en una nueva etapa con mi marca Brooklyness. Hacemos diseño enfocado en la movilidad urbana. Los primeros productos que lanzamos fueron unas bicicletas eléctricas, relacionadas con el estilo de vida en Brooklyn (ver "Enfocado en el estilo..."). Eso me da la posibilidad de crear todo: la marca, el producto y los canales de venta. Es lo mejor y lo más divertido.

Publicidad

- ¿Qué identifica a Manuel Sáez?

- Trabajé en Humanscale (uno de los más importantes fabricantes de productos de ergonomía para la oficina). Eso me dio un enfoque centrado en la funcionalidad: que tenga valor y no solo estética. Que se justifique la razón de ser del producto. Un aspecto que te hace sonreír cuando lo descubrís al final del día.

- ¿De qué vas a hablar hoy en la charla en la San Pablo-T?

- Voy a contar de dónde vengo y lo similares que somos. Quiero que los chicos salgan con las baterías cargadas, pensando en que se puede y que está en ellos lograrlo. Que entiendan su contexto y que no se enojen por lo que tienen, sino que le saquen provecho.

Enfocado en el estilo de vida neoyorquino
Entre los diseños de Manuel Sáez se encuentra la bicicleta eléctrica CMYK (foto arriba), pensada para personas que usan el transporte público. Es pequeña, pesa solo 11 kilos, tiene ruedas de 14 pulgadas y llega a una velocidad de 30km/h. Tiene asistencia eléctrica, con un motor de 250 watts y una batería de litio. "Nos enfocamos en la primera y última milla, que es de la casa a la parada del subte y del subte al trabajo/escuela", describió Sáez. Otro producto es el Daybed. "Fue diseñado para trabajar en la notebook con más comodidad. Tiene asiento reclinable y una plataforma para poner la notebook. Gira hacia dentro/fuera y sube/baja para encontrar la posición mas cómoda", detalló. También cuenta con conexiones eléctricas en la plataforma.

Publicidad
Tamaño texto
Comentarios
Comentarios