INSEGURIDAD

Aunque haya cámaras de seguridad y vigilancia, hay lugares que siguen provocando miedo

Una docente mexicana pasó cuatro meses en Tucumán y en ese período investigó la relación entre la gente, la inseguridad real y la sensación de inseguridad. En una charla con LA GACETA, la investigadora se refirió al miedo como una herramienta de control social, y cómo es utilizado por el poder político. Las zonas más estigmatizadas
Compartir
Teresita Carabajal
LA GACETA
PARQUE 9 DE JULIO. Aunque se colocaron 30 cámaras de seguridad y un destacamento policial, la gente lo puso en la lista de los sitios que más teme.

El Parque 9 de Julio, los barrios Juan Pablo II (El Sifón), El Chivero, Juan XXIII, Hipódromo, Lola Mora y 11 de Marzo. Y también Villa 9 de Julio, Villa Amalia, la zona de El Bajo y la mayoría de las plazas barriales. Estos son los sectores que, por la inseguridad, generan más miedo en la gente. 
Hay temor de recorrer calles, veredas o espacios verdes de estos sectores de San Miguel de Tucumán. El miedo se ha adueñado de la vida de la gente que grita su desaliento dentro de las cuatro paredes de su casa. "Es que la inseguridad ha venido en aumento; las cámaras de vigilancia ubicadas en la capital no bastan; tampoco el que haya más policías; la gente tiene miedo de su ciudad, de sus calles, y hay lugares donde es mayor esa percepción". A esta conclusión llegó la investigadora mexicana Leonor Velarde Páez, docente de la Universidad Autónoma de Sinaloa, México, al concluir y defender su tesis con la que obtuvo el doctorado en Trabajo Social, en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNT. 
En ese trabajo, que tituló La percepción del miedo en los espacios públicos. Estudio de caso: San Miguel de Tucumán, la docente sostiene que el miedo "desestructura a la sociedad, porque la gente pierde confianza: todos sospechan de todos". Y agrega que esta situación beneficia a los grupos de poder político: "es utilizada como una estrategia de control social".
La investigadora sostuvo que la inseguridad  "es producto de la desigualdad social" y opinó que no va a disminuir ni con más policías ni con más cámaras de vigilancia. Antes de partir a su ciudad natal, Mazatlán, Velarde Páez habló con LA GACETA de su investigación.

Recomendaciones

Llegó a la provincia en 2008 y vivió por cuatro años en esta capital, donde entrevistó a un centenar de personas. "Elegí la plaza Independencia como centro de entrevistas por la heterogeneidad de la población que circula diariamente, pero también tuve charlas con estudiantes, líderes de movimientos sociales como las Madres del Pañuelo Negro, jubilados, vecinos de Villa Carmela, Autoconvocados de la salud, vecinos de El Sifón, y Juan XXIII, y trabajadores. Hubo coincidencias en la opinión de que ciertos espacios públicos son categorizados como peligrosos y dan miedo; paralizan y generan mucha desconfianza", puntualizó.
La gente consultada identificó algunos lugares como referenciales del miedo: el Parque 9 de Julio -en horas de la siesta y la noche-, los barrios Hipódromo y Lola Mora, adyacentes al paseo; Villa 9 de Julio (al noreste), Amalia, 11 de Marzo, al sur de la ciudad, y al noroeste, los barrios El Sifón, El Chivero y Juan XXIII, y la mayoría de las plazas barriales.
La mexicana confesó que había elegido otro tema para su tesis pero lo cambió sobre la marcha: "me llamó la atención que amigos y compañeros me recomendaran que no circule por determinados lugares, no lleve la netbook a la vista, que no vaya a leer al parque en determinadas horas, que tenga cuidado si tengo que ir hacia el sur de la ciudad, por la ola de asaltos y robo, etcétera", relató.
Indicó que la marcha que se realizó en la plaza Independencia el pasado jueves 13 le sirvió para conformar su hipótesis acerca de la falta de seguridad. "Fue la manifestación de una gran parte de la clase media, que tiene miedos, y que se expresaba, fundamentalmente, por la inseguridad y la violencia urbana, pero sobre todo por la falta de contención y respuestas a sus demandas", indicó.
Prejuicios
 Otro tema que le llamó la atención a la investigadora es el miedo de la gente a determinados grupos sociales, ubicados en determinados espacios de la ciudad. "Por ejemplo, adolescentes en grupo parados en una esquina generan más o menos miedo, según cómo estén vestidos y según la hora del día. La gente se sinceró y confesó que presiente que algo va a pasar y se cruza de vereda. Y esto no está bien que suceda, pero existe debido a la descomposición de la sociedad", agregó.
También infunden temor sectores urbanos que están instalados cerca de las vías del ferrocarril. Según los registros que tomó Velarde Páez, a la gente le despierta "terror" transitar por barrios ubicados desde avenida Roca al sur. "Dicen que todos los días hay asaltos, robos, e incluso con violencia".
"Estas formas de miedo -explicó- generan incertidumbre, por la falta de contención y de un marco de seguridad mínima que insufle confianza. Es una sociedad fracturada, en la que todos desconfían de todos, y lo que se necesita es volver a recomponer lazos solidarios". 
La docente opinó que la inseguridad no va a disminuir con más policías. "El Estado debe actuar en la prevención, a la par de implementar estrategias de prevención: si muchos de los delitos -como lo afirma la gente- son cometidos por chicos adictos a alguna sustancia, esta realidad no se la va a cambiar con vigilancia policial, sino con centros de rehabilitación y tratamiento; y creando puestos de trabajo", sugirió en su análisis final. 
Esa situación, opinó, es el resultado del mal manejo de las políticas sociales. "Los planes sociales se han convertido en un modo de subsistencia, cuando deberían ser  paliativos, y está demostrado que a la larga reproduce la pobreza, porque la gente no recibe otras herramientas para su desarrollo".

Cuando el miedo se vuelve terror

"Tucumán y Mazatlán, en el estado de Sinaloa, son ciudades muy parecidas en cuanto a la cantidad de población, y son latinoamericanas. A futuro podrían ser comparadas en un estudio social más profundo, eso me gustaría. Lo diferente es que en Mazatlán el miedo de la gente es a las guerras de los cárteles de la droga, por el narcotráfico; vivir en ese contexto nos hace mucho más vulnerables, y el miedo allí se vuelve terror", explicó Leonor Velarde Páez.

BARRIOS EMBLEMATICOS: En el mapa de delitos de la regional Centro de la Policía  figuran como barrios emblemáticos: Villa 9 de Julio, Amalia, 11 de Marzo, El Piolín (Crisóstomo Alvarez y Ernesto Padilla), Villa Vaca (colinda con canal Sur)

ASALTOS A OMNIBUS: En Barrio ATE, el principal problema es el pésimo estado de las calles. Por ese motivo los ómnibus que ingresan al barrio deben circular muy despacio y terminan presas de los delincuentes.

ASENTAMIENTOS: Cuando la Policía realiza operativos y allanamientos por hechos delictivos, la mayoría de los denunciados provienen de los asentamientos cercanos a las vías del ferrocarril y de barrios El Sifón y El Chivero, entre otros. Por esa causa, vecinos de las mismas barriadas que viven de su trabajo dicen que se sienten estigmatizados. 

PARQUE 9 DE JULIO: A pesar de las 30 cámaras de seguridad y la vigilancia policial, la gente teme circular en determinadas horas del día, y considera peligrosos a los barrios aledaños Hipódromo y Lola Mora.

BARRIOS INSEGUROS: Los vecinos de la ciudad dicen que la zona de los barrios Amalia, y 11 de Marzo, al sur es peligrosa para transitar. Allí, aseguran, hay asaltos a diario con uso de violencia.
 
AL OESTE: Vecinos consultados dicen que otro de los sectores emblemáticos de la inseguridad, es el conformado por los barrios El Chivero, Juan XXIII,  El Sifón, y los asentamientos en las vías del ferrocarril.

EL BAJO: Para la gente consultada otra de las zonas más temibles para circular a la siesta y por la noche es  El Bajo, sobre todo en el sector de la ex Terminal de Omnibus y alrededores.

Más como esto