Dejó escapar al "lobo" de bueno que es

Atlético no liquidó a Gimnasia cuando estuvo 11 contra 10 y luego Quiroga castigó con el 1-1

NO FUE SU DOMINGO. Pulguita, que siempre trata con cariño a la pelota, no estuvo fino en la puntada final LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA
NO FUE SU DOMINGO. "Pulguita", que siempre trata con cariño a la pelota, no estuvo fino en la puntada final LA GACETA / FOTO DE FRANCO VERA
Por Leo Noli 17 Septiembre 2012
El "Pensador" piensa, busca despejar el panorama y encontrar el punto G de la cuestión. No hay caso, está solo. Él y su alma. Le faltan esos mismos compañeros que lucen semana a semana pero que en esta calurosa siesta de domingo su fútbol se pidió licencia. Barrado siente la ausencia de sus secuaces. Atlético también lo siente. El partido mismo lo siente, porque Gimnasia está parado de contra, a la espera de morder.

Casi lo consigue desde el vestuario. Esa contra que terminó desviada en un intento de Cabrera fue sólo un acuse recibo. Después, culpa del buen gol de pizarrón de Barone, la visita vivió y respiró por voluntad del anfitrión. Esto es así. Atlético, dormido y todo, llegó a ponerse en ventaja en el marcador producto de una gran combinación de cabezas. "Pulguita" mandó un tiro libre buscando a Mármol; Líder respondió y salió tras la cabeza de su pelado amigo. Deivis anticipó a los dormidos zagueros y clavó un estiletazo con el parietal. Gol. Monetti levantó una queja por su buena atajada, pero la pelota ya había cruzado la raya.

El 1-0, a los 8', fue la inyección anímica que necesitaba Atlético que, con más ganas que inteligencia, inquietaba como podía a Gimnasia. Antes del descanso, Barone casi mete el 2-0. Pero llegó el empate inesperado del temible Quiroga y todo se complicó. Esta vez "Pulguita" no fue el salvador de la tarde y hasta casi se va con el título de malo de la película: le sacó de la frente el 2 a 1 a Almerares sobre la hora.

Atlético contó con ventaja numérica. Sin embargo nunca supo sacarle el jugo. Se abroqueló el equipo de Troglio y fue muy difícil superarlo. Sin Montiglio, sin Bustamante, sin Rodríguez, sin Ballini, que sufrió mucho, sin Almerares, que perdió más de lo que ganó, la cuesta terminó siendo altísima.

No bastó tampoco el esfuerzo de Barone, Mármol y Barrado que empujaron el bondi a pulmón. Por suerte, el ángulo de Lucchetti sí ayudó en la última de Silva.

Entonces, quedó la sensación de que el "decano" invitó a jugar a la Ruleta Rusa a Gimnasia pero con un revólver que nunca tuvo munición gruesa como para ajusticiarlo.

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