A los vecinos de Monteros no les pareció que el sacerdote fuera una mala persona

Un fotógrafo monterizo dijo que el cura nunca dejaba que le tomaran fotos en la misa

15 Sep 2012
CONCEPCIÓN.- En la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Monteros nadie, o casi nadie, quería aceptar que sobre "el padre Justo" recaiga la tremenda acusación de haber abusado de unos 50 chicos en el Seminario Menor de Paraná, en Entre Ríos, entre 1984 y 1992. La noticia dejó atónitos a los parroquianos que conocen al cura Justo José Ilarraz.

"No puede ser; si es un santo. ¿Quién puede pensar que haya hecho semejante maldad?", dijo Rosa Díaz, que vive en el barrio Ñuñorco, en donde está el templo. El paradero del "padre Justo", como lo llaman en el lugar, es desconocido. Hace un mes dejó de dar misa y abandonó la parroquia. Adujo razones de salud, según explicaron los vecinos de la zona.

Hasta ese momento la iglesia permanecía abierta casi todo el día. Ahora un candado protege el acceso al predio, salvo un par de horas a la tarde en que las puertas se abren, según los lugareños. "Tengo entendido que el sábado se hizo rezar una misa por su salud. Creo que él no vino. Alguien me comentó que se lo vio hace poco por Santa Lucía", afirmó una vecina que vive al frente al templo.

LA GACETA intentó ubicar al sacerdote, pero los llamados realizados a su teléfono celular fueron infructuosos. Ilaraz es oriundo de la capital entrerriana y tiene 59 años. Fue ordenado como sacerdote el 8 de diciembre de 1983 y ejerció sus primeros años en su ciudad natal. A la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús de Monteros llegó hace más de 10 años y allí desempeñó su sacerdocio hasta el mes pasado. Antes oficiaba misas en el templo que está en el hospital "Miguel Belascuain" de Concepción.

"A todos nos tomó por sorpresa el anuncio que hizo hace un mes, de que se iba porque estaba enfermo. Tal vez haya sido otra la causa. Pero para mí, y todos los que lo conocemos, es un tipo que no tiene ni el más mínimo rasgo de ser una persona mala", dijo Guillermo Córdoba.

A contrario de lo que informó el arzobispado de Paraná en un comunicado de prensa difundido el jueves, el padre Justo solía dar misa, bautizar y consagrar matrimonios todos los sábados. En el comunicado se negaba esta actividad.

Nada de fotos

Un fotógrafo de la intendencia local contó que en esos encuentros siempre le llamó la atención la firme actitud del cura, contraria a dejarse fotografiar o filmar. "Jamás quería aparecer en las fotos o filmaciones que se hacían en los distintos acontecimientos sociales. Aunque se lo veía un buen tipo, me parecía rara esa actitud", observó el hombre. (C)

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