"La familia actual padece una crisis de autoridad"
La familia no está en crisis sino, tal vez, desorientada, parecer ser la premisa de Goldi Lucchessi de Diez. Ella opina que basta cambiar la mirada sobre la situación que se vive para encontrar las soluciones. Admite que eso no es fácil y que es necesario buscar ayuda para allanar el camino.
Precisamente a eso apunta con la Fundación Nuestros Cimientos, creada hace 20 años en Mendoza, y que próximamente abrirá una sede en Tucumán.
Con ese objetivo Goldi visitó la provincia y se puso en contacto con el equipo que está impulsando la fundación en Tucumán: Paula Gómez Roca de Urpi, Marta Mena Prats y Mercedes Fazio Critto, entre otras.
En diálogo con LA GACETA, Goldi -orientadora familiar de la Universidad Austral-, explicó que la Fundación ofrece tres servicios: un centro de orientación familiar, conformado por un equipo multidisciplinario; una escuela para padres, que dicta charlas en escuelas rurales o urbano marginales; y una biblioteca pública con temas de familia.
- ¿Por qué eligieron dedicarse a la familia?- Creemos que la familia es la célula de la sociedad, y si esa célula está enferma, la sociedad también. La familia tiene dos grandes vertientes que la hacen enfermarse. Una es el entorno, que tiene que ver con la forma acelerada en que se está viviendo actualmente, cuando las exigencias laborales no permiten, a veces, dedicarles tiempo a los hijos y a la pareja. La otra es la interna, los problemas que surgen en las relaciones entre los miembros de la familia.
- ¿De qué manera orientan a las familias?- Nos apoyamos en una mirada positiva. Tratamos de encontrar en el entorno y en el interior de la familia aquellos aspectos que la pueden sacar adelante y encontrar las soluciones. Por ejemplo, una mamá soltera suele sentirse sola, pero no necesariamente lo está. Y le mostramos que tiene a su alrededor gente que puede ayudarla: la maestra del hijo, algún vecino, su madre o sus hermanos. Es decir, ayudamos a que la gente encuentre sus fortalezas y sus habilidades.
- ¿Cuáles son los problemas más comunes de la familia actual?
- El primero y el más generalizado es una crisis de autoridad. Los padres se sienten inseguros. Tienen miedo de caer en el autoritarismo, en el castigo -y está bien, porque sin libertad no hay educación- o de pasarse al otro lado y ser demasiado permisivos. Se requiere encontrar un equilibrio, al que nosotros llamamos autoridad con personalidad. Esto quiere decir que tengo respeto por el otro, delicadeza para el trato, reconozco que el niño tiene muchas capacidades y que, si le exijo, es para que él se sienta valioso. De esa manera los padres se sienten aliviados, sobre todo cuando logran comprender que esta tarea nos enriquece y no tiene por qué ser un agobio.
- ¿Cómo impacta en la familia la creciente inserción de la mujer en el mundo laboral?
- Muy bien, porque el trabajo de la casa se ha ido haciendo más complementario. Veo los matrimonios jóvenes que se acompañan en las tareas domésticas y en la educación de los hijos. Y por otro lado, la mujer lleva su mirada femenina al mundo profesional y laboral.
- ¿La tecnología atenta contra la comunicación familiar?
- Eso es relativo. Yo veo que en la tecnología está plasmada la inteligencia humana. Y creo que no hay que dejarla de lado, sino usarla para comunicarse más entre la familia.
- ¿Qué opina del fenómeno, en aumento, de las familias ensambladas?
- Es una situación más compleja para los chicos. A veces, el padre o la madre, al elegir una nueva pareja, no tienen en cuenta las necesidades de los hijos, no ve que los ha involucrado en una situación no deseada. Los niños siempre tienen la ilusión de que sus padres biológicos vivan juntos. Siempre lo natural es lo mejor.
- La adopción no es natural y, sin embargo, para muchos chicos puede ser lo mejor...
- Sí. Todo depende de la situación. La naturaleza ha hecho que los niños nazcan de un papá y de una mamá, por eso los chicos adoptados buscan conocer su origen, porque es parte de su historia.

