En las buenas y en las malas Las Leonas demostraron que son difíciles de quebrar y que su mística sigue intacta. El equipo volvió a dejar bien en claro que sólidamente es muy fuerte. Por eso está donde está, y por eso irá por el oro.
Si bien en estos Juegos el equipo no tuvo el nivel que se esperaba, tiene un futuro muy bien asegurado en novatas como Rocío Sánchez Moccia, Martina Cavallero y ni hablar de Florencia Habif, la niña mimada del plantel. Habif juega en GEBA y en la posición de volante.

En Las Leonas su función es marcar la punta izquierda y lo hizo con gran talento. Cada vez que agarró la bocha la dominó y la jugó con una tranquilidad y una frialdad que sólo tienen las jugadoras con muchísimo rodaje y Juegos Olímpicos sobre sus espaldas. Habif transmitió seguridad a sus compañeras, pero en especial a todo el equipo, incluido el cuerpo técnico y, por qué no, a los argentinos que fueron a alentarlas al Riverbank Arena.
Gran Bretaña se quedó con las ganas de jugar una final y luchará por una medalla de bronce, que no es poco. Lo que hizo el equipo británico es para el aplauso, al igual que lo de Nueva Zelanda. Ambas naciones se metieron entre las cuatro mejores del mundo y de ahora en más habrá que respetarlas como realmente lo merecen.

Las Leonas vuelven a jugar la final de un Juego Olímpico. Sólo queda un escalón por subir antes de alcanzar la gloria. Ese día, pasado mañana, será el cumpleaños de la mejor jugadora del mundo: Luciana Aymar y "Lucha" merece recibir ese "regalo", el tesoro más preciado: la medalla de oro. ¡Vamos Argentina, vamos por más! LA GACETA ©








