La plaza reunió a LA GACETA con sus lectores
Miles de tucumanos se fueron acercando desde temprano a la plaza Independencia en busca de un buen lugar: nadie quería perderse el regalo de LA GACETA: una fiesta popular, con Manyines, Leandro Robin, Los Nocheros y fuegos artificiales. La previa también tuvo encanto.
05 Agosto 2012 Seguir en 
Mucha gente.- El comisario inspector Juan Alderete, jefe de zona, informó que el operativo fue cubierto por 60 agentes de la Policía. Dijo que la gente empezó a llegar a las 18; y que, según sus previsiones, la convocatoria iba a ser multitudinaria.
El otro cumpleaños.- "Vine con mis hijos Gabriel y Leonel, y con mi mamá que cumple años", contó Adriana Galván. "Yo vine a ver a Los Nocheros", dijo Leonel (12 años).
Felices con el obsequio.- "Nos parece bárbaro. Hermoso. Es un regalo para todos los lectores de parte de LA GACETA", afirmó Blanca, junto a su esposo Miguel, que viven en Villa Alem.
De a dos.- "Lo de ella es apoyo logístico", dijo Alejandra respecto de su amiga, ambas sentadas en el cordón de la vereda. "Me gusta el folclore en general, pero primero Los Nocheros. Los vi en Los Tarcos, cuando recién empezaban", confesó. La amiga aclaró que decidió acompañar a Alejandra porque el novio se había negado.
Casualidad.- Muy arreglados, Franco (20) y Pablo (16), llegaron "de casualidad" a la plaza y como son fans del folclore se instalaron a ver el recital.
Los Montenegro I.- Los mellizos Lautaro y Santiago (seis años) correteaban entre la gente cerca del escenario cuando todavía se podía transitar por allí. Al preguntarles los nombres apareció Claudia Montenegro, madre de una familia numerosa.
Desde pequeños.- "Yo no podría pagar entradas para todos", aseveró Claudia. "Somos ocho y a todos nos gusta la música, sobre todo el folclore; yo les hago escuchar desde bebés", contó. Llegó con su marido y sus seis hijos a las 19.30. "Primero dudábamos, pero después dijimos: 'vamos todos', y nos largamos; por eso están contentos".
Hasta en la tele.- "Yo lo veo a Leandro desde el Cantando...; cuando vino a cantar acá. y lo veo todos los días en La cocina del show", confesó Giselle. Ella y sus amigas ya son un incipiente club de fans del rubio.
Promesa.- "Estamos muertas por Leandro. Daríamos lo que fuera por un autógrafo", lanzó Florencia.
Buen promedio.- "Leandro tiene 25. Está bien para nosotras, que tenemos 20 y 19", apuntó Gabriela.
Entre algodones.- Yiuliana y Antonella son amigas del barrio 11 de Marzo y fueron a la plaza a vender algodones de azúcar. "Trajimos 40 y nos quedan nueve", contó la primera, cuando apenas eran las 20.
A las 19.30, a buscar un lugar cómodo
Ya desde las 18 habían llegado los primeros a guardar los mejores lugares pegados al escenario o a sentarse en los bancos de la plaza y en los cordones de la vereda. La mayoría eran familias que se animaron no sólo por el tiempo amable sino y por la variedad y la calidad del show con artistas de primer nivel. Muchos resaltaron el hecho de que no hubieran podido pagar el costo de una entrada.
A las 21 ya no cabía ni un alfiler
Los primeros estaban en sus puestos desde hacía horas. Pero no bien empezó a tronar la potente percusión de Late Raza la gente que caminaba por las calles aledañas apuró el paso y empezó a colmar la plaza, que a las 21 ya estaba tapizada de público. En medio quedaron los vendedores ambulantes que ofrecían desde pochoclo y algodones hasta fotos de galanes y vinchas de Los Nocheros.
Primeras y bien ubicadas
"Ellas quieren verlo a Leandro, y yo a Los Nocheros y a Los Manyines", dijo Fátima, junto sus tres hijas adolescentes, que estuvieron en la plaza tipo 18.30 para ocupar el lugar central debajo del escenario. "Hace 100 años salió la primera edición de LA GACETA. Yo la leo todos los días porque quiero estar informada de lo que pasa en la provincia y en todos lados", afirmó.
De Leales, toda la familia Ruiz
"Siempre viene porque le gusta mucho el folclore", dice Pedro Ruiz de su hijo, Juan Pablo (25 años), que nació con hidrocefalia. Como debe ser trasladado en camilla llegaron temprano de Leales con la mamá y su hermano Lucas. Gestionaron ante el encargado de la seguridad que los dejaran estar en el sector del mástil, que está circundado por una reja, a lo que el comisario Alderete accedió de inmediato.
Un abuelo de San Pedro de Jujuy: las hijas se tucumanizaron
El globo verde y amarillo, el moderno triciclo-coche y en él un bebé precioso. De lejos se ve que Roberto Repezza es un abuelo muy elegante pero muy chocho. "Por culpa de esa tapa de LA GACETA apareció novio, y después nieto. Mi hija vino a estudiar a Tucumán", cuenta el hombre de San Pedro de Jujuy. "Como tocaba cinco instrumentos y tenían una banda, un periodista le hizo una nota que salió en tapa hace unos cuatro años. Unos amigos de San Pedro me dijeron: 'comprá el diario que hay una linda noticia'. Cuando fui a buscar se había agotado. Un vecino había comprado 20 diarios y los regalaba porque había salido muy buena. Fue una novedad allá porque todos se enteraron de lo importante que era lo que ella estudiaba. Estoy muy agradecido con LA GACETA porque esa nota cambió para bien la vida de mi hija. Decidió entonces dejar el derecho por la música. Hoy es profesora y ha tocado con Lucho Hoyos y con el Mono Villafañe. Tengo a mi nieto Mateo, que es un sol. El esposo es músico, como yo. Mi otra hija también es música y vive acá".
El otro cumpleaños.- "Vine con mis hijos Gabriel y Leonel, y con mi mamá que cumple años", contó Adriana Galván. "Yo vine a ver a Los Nocheros", dijo Leonel (12 años).
Felices con el obsequio.- "Nos parece bárbaro. Hermoso. Es un regalo para todos los lectores de parte de LA GACETA", afirmó Blanca, junto a su esposo Miguel, que viven en Villa Alem.
De a dos.- "Lo de ella es apoyo logístico", dijo Alejandra respecto de su amiga, ambas sentadas en el cordón de la vereda. "Me gusta el folclore en general, pero primero Los Nocheros. Los vi en Los Tarcos, cuando recién empezaban", confesó. La amiga aclaró que decidió acompañar a Alejandra porque el novio se había negado.
Casualidad.- Muy arreglados, Franco (20) y Pablo (16), llegaron "de casualidad" a la plaza y como son fans del folclore se instalaron a ver el recital.
Los Montenegro I.- Los mellizos Lautaro y Santiago (seis años) correteaban entre la gente cerca del escenario cuando todavía se podía transitar por allí. Al preguntarles los nombres apareció Claudia Montenegro, madre de una familia numerosa.
Desde pequeños.- "Yo no podría pagar entradas para todos", aseveró Claudia. "Somos ocho y a todos nos gusta la música, sobre todo el folclore; yo les hago escuchar desde bebés", contó. Llegó con su marido y sus seis hijos a las 19.30. "Primero dudábamos, pero después dijimos: 'vamos todos', y nos largamos; por eso están contentos".
Hasta en la tele.- "Yo lo veo a Leandro desde el Cantando...; cuando vino a cantar acá. y lo veo todos los días en La cocina del show", confesó Giselle. Ella y sus amigas ya son un incipiente club de fans del rubio.
Promesa.- "Estamos muertas por Leandro. Daríamos lo que fuera por un autógrafo", lanzó Florencia.
Buen promedio.- "Leandro tiene 25. Está bien para nosotras, que tenemos 20 y 19", apuntó Gabriela.
Entre algodones.- Yiuliana y Antonella son amigas del barrio 11 de Marzo y fueron a la plaza a vender algodones de azúcar. "Trajimos 40 y nos quedan nueve", contó la primera, cuando apenas eran las 20.
A las 19.30, a buscar un lugar cómodo
Ya desde las 18 habían llegado los primeros a guardar los mejores lugares pegados al escenario o a sentarse en los bancos de la plaza y en los cordones de la vereda. La mayoría eran familias que se animaron no sólo por el tiempo amable sino y por la variedad y la calidad del show con artistas de primer nivel. Muchos resaltaron el hecho de que no hubieran podido pagar el costo de una entrada.
A las 21 ya no cabía ni un alfiler
Los primeros estaban en sus puestos desde hacía horas. Pero no bien empezó a tronar la potente percusión de Late Raza la gente que caminaba por las calles aledañas apuró el paso y empezó a colmar la plaza, que a las 21 ya estaba tapizada de público. En medio quedaron los vendedores ambulantes que ofrecían desde pochoclo y algodones hasta fotos de galanes y vinchas de Los Nocheros.
Primeras y bien ubicadas
"Ellas quieren verlo a Leandro, y yo a Los Nocheros y a Los Manyines", dijo Fátima, junto sus tres hijas adolescentes, que estuvieron en la plaza tipo 18.30 para ocupar el lugar central debajo del escenario. "Hace 100 años salió la primera edición de LA GACETA. Yo la leo todos los días porque quiero estar informada de lo que pasa en la provincia y en todos lados", afirmó.
De Leales, toda la familia Ruiz
"Siempre viene porque le gusta mucho el folclore", dice Pedro Ruiz de su hijo, Juan Pablo (25 años), que nació con hidrocefalia. Como debe ser trasladado en camilla llegaron temprano de Leales con la mamá y su hermano Lucas. Gestionaron ante el encargado de la seguridad que los dejaran estar en el sector del mástil, que está circundado por una reja, a lo que el comisario Alderete accedió de inmediato.
Un abuelo de San Pedro de Jujuy: las hijas se tucumanizaron
El globo verde y amarillo, el moderno triciclo-coche y en él un bebé precioso. De lejos se ve que Roberto Repezza es un abuelo muy elegante pero muy chocho. "Por culpa de esa tapa de LA GACETA apareció novio, y después nieto. Mi hija vino a estudiar a Tucumán", cuenta el hombre de San Pedro de Jujuy. "Como tocaba cinco instrumentos y tenían una banda, un periodista le hizo una nota que salió en tapa hace unos cuatro años. Unos amigos de San Pedro me dijeron: 'comprá el diario que hay una linda noticia'. Cuando fui a buscar se había agotado. Un vecino había comprado 20 diarios y los regalaba porque había salido muy buena. Fue una novedad allá porque todos se enteraron de lo importante que era lo que ella estudiaba. Estoy muy agradecido con LA GACETA porque esa nota cambió para bien la vida de mi hija. Decidió entonces dejar el derecho por la música. Hoy es profesora y ha tocado con Lucho Hoyos y con el Mono Villafañe. Tengo a mi nieto Mateo, que es un sol. El esposo es músico, como yo. Mi otra hija también es música y vive acá".
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