"Con un presupuesto bastante ajustado y los precios subiendo indiscriminadamente, uno se acostumbra a revolver en las ofertas y comparar y hurgar hasta encontrar el fideo que vale cuarenta centavos menos.
Sin embargo, a veces, víctimas de la necesidad de ahorrar caemos en los juegos tramposos del capitalismo. El otro día, por ejemplo, estaba haciendo las compras cuando con toda ingenuidad levanté el lucchetti como un trofeo al leer el cartel que decía "oferta". Ese día, por suerte, no estaba sola y no pude ser presa tan fácil del engaño; mi novio me advirtió que la oferta consistía en un "antes 5,99" y ¡¡ahora "5,99"!!.
¿Se habrán equivocado?, pensamos ¿será verdaderamente una trampa?, lo cierto es que deliberada o no casi caigo como una paloma. Ah, eso sí, después me llevé otro fideo pero en la caja me encontré con otro fiasco: el precio no era el que yo recordaba, entonces le reclamo a la cajera y me explica que debía llevar dos productos y el segundo tendría entonces el descuento. Esta vez me di cuenta que esa sí era una trampa concientemente maquinada. Ese día no comimos fideos pero no creo que al supermercado le importe mucho. Estamos completamente expuestos a esta clase de cosas y creo que este cartel refleja un gracioso grotesco de esa vulnerabilidad".
Ana Daneri
ana_daneri@hotmail.com
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