La mujer que no se quiebra

Carlos Werner
Por Carlos Werner 02 Agosto 2012
Hay quienes nacen con capacidad de liderazgo, y transmiten esa fuerza y entusiasmo innatos. A tiempo completo y donde estén. "Pata" es una de ellas. Hija, hermana, madre, tía, prima, cuñada, sobrina. Estudiante, profesora, empleada, jefa, dirigente. Amiga, conocida, compañera, vecina o una visita. No importan sus roles familiares, sociales, laborales. Donde está, tiene esa habilidad de crear el clima adecuado, de concentrar en su figura la atención, las miradas y el compromiso. Quizás ni se lo proponga, pero sí tiene el don de estar a menudo, como se dice, dónde y cuándo se cuecen las habas. Y claro, asumiendo protagonismo.

Dicen que siendo una pequeña estudiante del primario, elogios, diplomas y felicitaciones ya eran una costumbre para ella. Que siendo adolescente acentuó su protagonismo: hasta la eligieron reina del barrio, por linda y por simpática. Que en su juventud entendió rápidamente que la fórmula pasaba por hacer y por actuar, desde la razón y la comprensión. ¿Errores? Muchos. Quien hace enfrenta ese riesgo, tal la frase popular. ¿Aciertos? Muchos más. Mérito propio, oportunidades, estudio, viajes, carisma, sensibilidad y un ocuparse de las cosas, aún en horas que quizás debieran dedicarse al ocio.

"Pata" ya pasó los 40, pero la edad es solo un detalle. En su actitud fluye la vida, en su personalidad habita el éxito. Una mujer todoterreno como muchas que a diario caminan Tucumán, con esa fuerza interior de junco que puede doblarse, pero que no se quiebra.

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