Hoy, Argentina fue otro equipo. Tuvo concentración, paciencia para manejar los tiempos y, también, supo controlar la bocha, sobre todo, en el segundo tiempo. Estratégicamente su juego fue superior al que desarrolló en el debut, pero no alcanzó y volvió a encontrarse con otra derrota ante el conjunto asiático por 2 a 0.
Los argentinos ingresaron más enchufados a la cancha. Esperaron a que el rival tomara la iniciativa y ahí si, el que perdió la paciencia fue Pakistán, porque el conjunto albiceleste, con el control de la bocha, le quitó el ritmo de juego a los asiáticos.

En los momentos en que Argentina se fue al ataque corrió el riesgo de encontrarse con un contragolpe, un sistema que los asiáticos manejan casi a la perfección, porque no sólo tiene jugadores habilidosos, también son muy veloces. Pero por suerte, el repliegue de los volantes y los defensores pudieron controlar la arremetida pakistaní.
Muhammad Imran, abrió la cuenta a los 30' del primer tiempo.
En el complemento Argentina se perdió innumerables chances para llegar al empate pero faltó puntería. El segundo tanto llegó tras una acción infantil del defensor Pedro Ibarra, que protestó porque no le cobraron una infracción y tiró la bocha intencionalmente por línea de fondo. Tras cartón llegó el córner y el segundo festejo de los asiáticos. Eso sucedió en el mejor momento de Argentina.

El seleccionado nacional no pudo revertir su imagen del debut, y para colmo, su próximo rival será Australia el mejor del mundo. Sólo queda poder igualar la mejor actuación de los argentinos en una Olimpiada y es el quinto puesto, posición que consiguió en los Juegos Olímpicos que se celebraron en Londres, en 1948.







