La ofensa de la noche

Por Luis Duarte 01 Agosto 2012
"Disculpe, puede pasar solo con reserva; es una fiesta privada". Innumerables jóvenes siguen conviviendo con diferentes estrategias de discriminación. La noche tucumana todavía no puede desprenderse de una práctica que se aprecia en pubs y locales bailables, en particular, de la capital. Se trata de un problema de fondo, se refiere a la afectación de los derechos básicos de las personas a la salud, el trabajo, la educación, la seguridad, el respeto a la dignidad y a la identidad cultural. También hace referencia, simplemente, a la posibilidad de acceder a un espacio público sin estar condicionado por la vestimenta, por si es "conocido", o por el mal empleado "derecho de admisión". A los responsables de estas prácticas se los identifica fácilmente con solo recorrer la noche. Ellos multiplican las acciones que dañan el ánimo del muchacho o de la chica a los que no les permiten ingresar a un boliche o un pub. Así se divide una sociedad, se la fragmenta. La particularidad de la situación también deja al descubierto la inacción oficial, en casos en los que entiende el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (Inadi). La costumbre no puede ser contemplada como excusa.

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