30 Julio 2012 Seguir en 
LONDRES.- En Pekín 2008, el agua y las gafas le jugaron una mala pasada a Michael Phelps: nadó casi a ciegas en la final de los 200 metros mariposa, con el agua metiéndosele en los ojos, pero ganó el oro y rompió un récord mundial. Hoy vuelve a estar a ciegas, pero la situación es mucho peor: todo indica que nadie lo preparó para el golpe que le dio su rival Ryan Lochte.
"Me siento para la mierda", dijo Phelps tras quedar cuarto en esos ya históricos 400 metros del sábado. Poca elegancia, pero mucha precisión por parte del hombre que aún aspira a convertirse en el deportista con más medallas en la historia olímpica.
Para ello, necesita dos medallas más para sumar 19 y superar las 18 de la gimnasta soviética Larissa Latynina. Le quedan cinco pruebas para lograrlo. El Phelps de Atenas 2004 y Pekín 2008, que sumó 16 preseas entre los dos Juegos, lo haría. Pero con el de Londres no se sabe: nadie lo imaginó el sábado a 4,10 segundos de distancia del ganador Lochte.
"Felicitaciones a Ryan Lochte... una manera de mantener ese título en el país al que pertenece!", escribió Phelps en su cuenta de Twitter. Y Lochte le respondió poco después: "Gracias Michael Phelps, no podría haberlo hecho sin ti".
Algo cierto de la primera a la última letra. Nadie podrá discutir nunca la dimensión sideral de un hombre que ganó ocho medallas de oro en unos Juegos. Pero la pregunta ahora es si Londres será para Lochte lo que Pekín fue para Phelps, que no se veía fuera de un podio desde Sydney 2000.
Phelps pareció el sábado agotado mentalmente en la piscina, sin capacidad de reacción. Y si se hace caso a algunas señales, puede ser el declive para el hombre que ya anticipó que no estará en Río 2016.
Minutos después del oro de Lochte, la china Ye Shiwen recorrió la penúltima manga de los 400 metros estilos en 29,75 segundos, más veloz que lo que mostró el sábado Phelps, dueño del récord mundial en la distancia. Y en los últimos 50 metros necesitó 28,93, menos tiempo que Lochte para conquistar el oro. Ye tiene 16 años. (DPA)
"Me siento para la mierda", dijo Phelps tras quedar cuarto en esos ya históricos 400 metros del sábado. Poca elegancia, pero mucha precisión por parte del hombre que aún aspira a convertirse en el deportista con más medallas en la historia olímpica.
Para ello, necesita dos medallas más para sumar 19 y superar las 18 de la gimnasta soviética Larissa Latynina. Le quedan cinco pruebas para lograrlo. El Phelps de Atenas 2004 y Pekín 2008, que sumó 16 preseas entre los dos Juegos, lo haría. Pero con el de Londres no se sabe: nadie lo imaginó el sábado a 4,10 segundos de distancia del ganador Lochte.
"Felicitaciones a Ryan Lochte... una manera de mantener ese título en el país al que pertenece!", escribió Phelps en su cuenta de Twitter. Y Lochte le respondió poco después: "Gracias Michael Phelps, no podría haberlo hecho sin ti".
Algo cierto de la primera a la última letra. Nadie podrá discutir nunca la dimensión sideral de un hombre que ganó ocho medallas de oro en unos Juegos. Pero la pregunta ahora es si Londres será para Lochte lo que Pekín fue para Phelps, que no se veía fuera de un podio desde Sydney 2000.
Phelps pareció el sábado agotado mentalmente en la piscina, sin capacidad de reacción. Y si se hace caso a algunas señales, puede ser el declive para el hombre que ya anticipó que no estará en Río 2016.
Minutos después del oro de Lochte, la china Ye Shiwen recorrió la penúltima manga de los 400 metros estilos en 29,75 segundos, más veloz que lo que mostró el sábado Phelps, dueño del récord mundial en la distancia. Y en los últimos 50 metros necesitó 28,93, menos tiempo que Lochte para conquistar el oro. Ye tiene 16 años. (DPA)









