El caso de la tarjeta SUBE golpea al mundo K
Un consultor inglés apuntó contra el ex funcionario Schiavi, en medio del escándalo que involucra al entorno de la actual Presidenta. Acusaron a hombres que supieron trabajar en el Gobierno nacional de irregularidades en la licitación del control del servicio. Cruce de versiones entre dos sectores
21 Julio 2012 Seguir en 
BUENOS AIRES.- La semana que termina se despide dejando un nuevo golpe en contra del Gobierno nacional. Esta vez, la polémica estalló en torno de la tarjeta SUBE, con la que los porteños y los bonaerenses pueden abonar los servicios públicos de transporte (excepto los taxis).
Lo que sucedió fue que se denunciaron irregularidades en la licitación de las firmas encargadas de monitorear el funcionamiento de la tarjeta y esas críticas apuntaron a hombres cercanos al kirchnerismo.
En ese marco, Stephen Chandler, el consultor inglés que debía supervisar la tarjeta SUBE, catalogó ayer de mentiroso al ex secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi por haber brindado datos supuestamente falsos sobre su contratación.
Las irregularidades que trascendieron en la firma del contrato con la empresa de Chandler habían motivado una dura respuesta de Schiavi, en la que brindó cifras y hechos que el consultor inglés desmintió. Schiavi había dicho que el Banco Mundial fue el que contrató y pagó la consultoría de la empresa de Chandler, sobre la que dijo que era un especialista que había recibido el aval y el apoyo del gobierno de Gran Bretaña y de la Alcaldía de Londres".
"Chandler cobra U$S 140.000 por mes. Cobra una cantidad de dinero muy grande. Vino presentado y avalado por el gobierno inglés. La persona existe, estuvo aquí y tiene las mejores recomendaciones. Es una persona muy conocida en el mundo del transporte", señaló el ex secretario de Transporte.
Mediante una carta abierta enviada a un matutino porteño, Chandler cuestionó a Schiavi, le formuló una serie de preguntas para aclarar lo ocurrido y aseguró que en caso de no responderlas se verá "obligado a interpreter su silencio de manera acorde".
En el primero de los siete puntos, el consultor inglés indagó a Schiavi sobre si estaba al tanto al momento del anuncio de la contratación, el pasado 16 de julio, "de un hecho completamente falso" como el monto "muy alto" que cobró por el servicio.
"¿Estaba usted al tanto cuando hizo el anuncio que las sumas que estoy autorizado a facturar son considerablemente menores a las que usted mencionó, por muchos órdenes de magnitud, un error que no es marginal?", afirmó en el segundo punto el presidente de Global Infrastructure Group.
Y en ese sentido detalló que no está "autorizado a facturarle directamente al Gobierno", como dijo Schiavi, sino forzado a hacerlo a los socios locales Iatasa, IRV y GFA "quienes tienen el total control financiero del proyecto y no me permiten ver las facturas que ellos emiten". Chandler también aseguró que estas compañías argentinas -Iatasa, IRV y GFA-, aprobadas por Schiavi en su puesto, "no me han pagado estas sumas considerablemente menores por varios períodos dejándome con graves daños económicos". "¿Estaba usted al tanto cuando hizo el anuncio que el contrato fue finalmente firmado por sus funcionarios y las compañías el 4 de Marzo de 2011 sin mi presencia o firma, cuando yo ni siquiera estaba en el país? ¿Y que ninguna de las compañías o sus funcionarios se contactaron conmigo para decirme que necesitaba estar en la Argentina para tener la posibilidad de firmar el contrato?", se preguntó el consultor inglés en su carta abierta.
También criticó a Schiavi por haber lanzado estas acusaciones falsas y engañosas, que llegarían a millones de personas en el mundo perjudicando a Chandler y su pequeña empresa de consultoría estratégica y técnica de manera catastrófica.
Por último, escribió: "puede que usted tenga conocimiento de que en varios países el acto de realizar declaraciones públicas que dañen a otros y divulgar hechos que se saben falsos al momento de la declaración, es un acto criminal plausible de severas penas incluida la prisión. ¿Puedo preguntarle, si es tan amable, de decirme si esas leyes existen en Argentina?". (DyN-NA-Especial)
Lo que sucedió fue que se denunciaron irregularidades en la licitación de las firmas encargadas de monitorear el funcionamiento de la tarjeta y esas críticas apuntaron a hombres cercanos al kirchnerismo.
En ese marco, Stephen Chandler, el consultor inglés que debía supervisar la tarjeta SUBE, catalogó ayer de mentiroso al ex secretario de Transporte Juan Pablo Schiavi por haber brindado datos supuestamente falsos sobre su contratación.
Las irregularidades que trascendieron en la firma del contrato con la empresa de Chandler habían motivado una dura respuesta de Schiavi, en la que brindó cifras y hechos que el consultor inglés desmintió. Schiavi había dicho que el Banco Mundial fue el que contrató y pagó la consultoría de la empresa de Chandler, sobre la que dijo que era un especialista que había recibido el aval y el apoyo del gobierno de Gran Bretaña y de la Alcaldía de Londres".
"Chandler cobra U$S 140.000 por mes. Cobra una cantidad de dinero muy grande. Vino presentado y avalado por el gobierno inglés. La persona existe, estuvo aquí y tiene las mejores recomendaciones. Es una persona muy conocida en el mundo del transporte", señaló el ex secretario de Transporte.
Mediante una carta abierta enviada a un matutino porteño, Chandler cuestionó a Schiavi, le formuló una serie de preguntas para aclarar lo ocurrido y aseguró que en caso de no responderlas se verá "obligado a interpreter su silencio de manera acorde".
En el primero de los siete puntos, el consultor inglés indagó a Schiavi sobre si estaba al tanto al momento del anuncio de la contratación, el pasado 16 de julio, "de un hecho completamente falso" como el monto "muy alto" que cobró por el servicio.
"¿Estaba usted al tanto cuando hizo el anuncio que las sumas que estoy autorizado a facturar son considerablemente menores a las que usted mencionó, por muchos órdenes de magnitud, un error que no es marginal?", afirmó en el segundo punto el presidente de Global Infrastructure Group.
Y en ese sentido detalló que no está "autorizado a facturarle directamente al Gobierno", como dijo Schiavi, sino forzado a hacerlo a los socios locales Iatasa, IRV y GFA "quienes tienen el total control financiero del proyecto y no me permiten ver las facturas que ellos emiten". Chandler también aseguró que estas compañías argentinas -Iatasa, IRV y GFA-, aprobadas por Schiavi en su puesto, "no me han pagado estas sumas considerablemente menores por varios períodos dejándome con graves daños económicos". "¿Estaba usted al tanto cuando hizo el anuncio que el contrato fue finalmente firmado por sus funcionarios y las compañías el 4 de Marzo de 2011 sin mi presencia o firma, cuando yo ni siquiera estaba en el país? ¿Y que ninguna de las compañías o sus funcionarios se contactaron conmigo para decirme que necesitaba estar en la Argentina para tener la posibilidad de firmar el contrato?", se preguntó el consultor inglés en su carta abierta.
También criticó a Schiavi por haber lanzado estas acusaciones falsas y engañosas, que llegarían a millones de personas en el mundo perjudicando a Chandler y su pequeña empresa de consultoría estratégica y técnica de manera catastrófica.
Por último, escribió: "puede que usted tenga conocimiento de que en varios países el acto de realizar declaraciones públicas que dañen a otros y divulgar hechos que se saben falsos al momento de la declaración, es un acto criminal plausible de severas penas incluida la prisión. ¿Puedo preguntarle, si es tan amable, de decirme si esas leyes existen en Argentina?". (DyN-NA-Especial)







