Entretelones políticos ponen en riesgo un comedor

El comedor Señor del Milagro les sirve el almuerzo y la merienda a 200 chicos. Un enfrentamiento con la Municipalidad puede derivar en su cierre. Incendio, presiones y celos políticos. En el medio, los niños.

¿Y ELLOS? Allí asisten a diario chicos de tres barrios del municipio. Además de comer tienen catecismo los sábados y realizan actividades deportivas.
¿Y ELLOS? Allí asisten a diario chicos de tres barrios del municipio. Además de comer tienen catecismo los sábados y realizan actividades deportivas.
20 Julio 2012
Hasta que esté listo el pollo a la cacerola los chicos van improvisando un picadito que seguro les abrirá más el apetito. Las niñas juntan tierra con unos palitos que usan para barrer, y las manos se les tiñen de marrón seco.

Adentro, cinco mujeres desmenuzan un pollo, aprovechan todo lo que el ave puede darles. Todos los días hay que hacer milagros para alimentar las 200 bocas hambrientas que llegan hasta el comedor Señor del Milagro, en el barrio 1º de Noviembre de Las Talitas. "La Nación nos entrega una partida para 150 chicos, pero aquí vienen más, y desde que tienen edad para comer. Antes del año ya llegan con sus mamás", cuenta Teresa Aguilar, referente del comedor.

Las que cocinan son mamás de los chicos, que se turnan para preparar el almuerzo y la merienda a diario. Hace 15 años que funciona el comedor, casi el mismo tiempo en que el asentamiento se convirtió en barrio y los vecinos regularizaron la situación de sus tierras. Hoy constituyen el centro vecinal "8 de Marzo". No es una fecha casual, ya que las mujeres fueron el motor del progreso allí.

Pero el comedor no corre la misma suerte. Su situación es inestable porque se construyó en un terreno cedido en comodato por la Municipalidad, que ahora lo reclama. Las mujeres que trabajan diariamente defienden esta tarea que les lleva contención y alimento a sus chicos.

Los problemas se intensificaron -dicen Teresa y Rosa Brito- cuando se venció el comodato firmado en 2006. Pero desde antes ya habían sufrido intimidaciones para que liberaran el lugar. "En agosto de 2011 se produjo un incendio porque alguien tiró un pedazo de gomaespuma encendida por una de las ventanas. Ese día se quemó todo el cielorraso del depósito, saltaron los azulejos de la cocina y perdimos una balanza que servía para pesar a los chicos, una freídora, todos los alimentos y los juegos que habíamos recibido como parte de un programa nacional", detallan. Por suerte, uno de los vecinos vio a tiempo las llamas y entró para sacar las garrafas de gas de 45 kilos. "Si no, hubiese explotado todo", agregan.

Como legalmente no pueden desalojarlos -explican- debido a que la infraestructura es parte del patrimonio de la organización, la Municipalidad presiona para que en ese lugar funcionen otras dependencias públicas.

"En la última notificación nos dijeron que aquí teníamos que compartir el espacio con el Consejo de Seguridad Municipal y con el proyecto de Adicciones", comentan. Dos áreas incompatibles con el comedor, que además no tiene espacio de sobra.

Acción social
El comedor se construyó en 2007 con una partida de $ 108.000 que mandó el Ministerio de Desarrollo de la Nación. Antes había funcionado en la casa de Teresa. En el fondo les daba de comer a 100 chicos. Con la nueva infraestructura aumentaron a 200. A partir de ahí presentaron proyectos para capacitar a las mujeres del barrio en panadería. Esa es hoy una salida para recaudar fondos cuando se demoran las partidas de dinero para las compras. "Hacemos rifas, participamos en ferias. Nunca nos quedamos quietas para no tener que cerrar el comedor", explican.

Ellas denuncian que de a poco la Municipalidad se ha ido adueñando de los otros comedores que funcionaban en Las Talitas. "Pasó lo mismo con el Galicia, con el centro de Cuidados Infantiles Arco Iris y con la Fundación Aguilar. Todos se fueron cuando los presionaron o pusieron en riesgo sus puestos de trabajo (algunos referentes de esos comedores eran empleados municipales)", informan.

LA GACETA intentó comunicarse ayer con el intendente, Luis Morghenstein, y con otros funcionarios, pero no obtuvo respuestas.

Hoy, por falta de entrega de garrafas el comedor no podrá darles el almuerzo a los 200 chicos y solo les ofrecerá la merienda. Mientras se dirimen cuestiones políticas, hay niños que esperan que les den de comer.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios