Hesperidina: la creación argentina a base de naranjas agrias

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¿Sabías que era nuestra? Se prepara de cáscaras de naranjas amargas o dulces, pero que todavía no hayan madurado, de modo que los frutos tengan un alto contenido en flavonoides (hesperidina, neohesperidina y narangina). Su sabor es suavemente dulce, y suele tomarse mezclado con agua tónica o soda, o mezclado en diferentes tragos.

El padre de la criatura
Su creador fue Melville Sewell Bagley (sí, el de las galletitas), un ciudadano que se instaló en Buenos Aires en 1862.

Su biografía dice que poco después de llegar consiguió trabajo en la farmacia "La Estrella" , que hasta hoy funciona en la esquina de Defensa y Alsina.

Debe haber sido así, dado cómo se precipitaron los hechos. Parece que aprovechó lo que los laboratorios de la farmacia le proporcionaban (alambiques, tubos de ensayo), y con las naranjas que conseguía en una quinta ubicada en lo que hoy es Bernal, creó una bebida de la que pronto hablaba todo el mundo. Convencido de su potencial, poco después comenzó a planificar una campaña publicitaria muy original para la época: un día las calles aparecieron pintadas con la palabra "Hesperidina". Nada más, durante dos meses. Por fin, el 24 de diciembre de 1864, uno de los más importantes diarios del país en ese tiempo, "La Tribuna", develó el secreto que todos conocemos

Origen de otro invento
Tal fue el éxito que pronto comenzaron a aparecer las falsificaciones. Melville actuó rápidamente: convenció al entonces presidente de la Nación, Nicolás Avellaneda, de que era necesario poder preservar la autoría de los inventos.

Pasaron muchos años, pero finalmente ocurrió: de la mano de un licor de naranjas, en 1876 se creó el Registro Nacional de Marcas y Patentes. En honor a su promotor, Hesperidina fue la marca número 1 de la Argentina.

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