12 Julio 2012 Seguir en 
El mundo no es tan adverso como lo fue en 2009. La Argentina puede seguir resistiendo los embates de la crisis global en tanto y en cuanto contribuya con políticas que tiendan a alentar la inversión y el empleo. Por esa razón, tanto el director de Abeceb.com, Dante Sica, como el analista Manuel Mora y Araujo entienden que el segundo semestre del año puede ser mejor que el primero, particularmente porque el precio de la soja disimula la menor cosecha y porque Brasil puede seguir contribuyendo a la expansión económica de su principal socio del Mercosur.
Sica y Mora y Araujo fueron ayer los dos invitados al ciclo de conferencias organizado ayer por la Federación Económica de Tucumán (FET). En una charla previa con LA GACETA, Sica puntualizó que aguarda que Brasil contribuya a un repunte del ritmo de crecimiento argentino para el segundo semestre. "El mundo garantiza un ciclo de crecimiento", define el economista. Y agrega: "con China creciendo al 8% y si Europa logra recuperarse, pese a la lenta expansión de EEUU, el clima internacional para la Argentina sería bueno".
Sin embargo, los factores exógenos siguen complicando el rumbo económico. Hay debilidad fiscal más escasez de dólares; las restricciones a las importaciones y el cepo cambiario se mantienen y esto ha profundizado la desaceleración. Sica entiende que este fenómeno golpeó, particularmente, a la industria de la construcción. "Generan perturbaciones al aparato productivo en su conjunto", refleja. Considera, a su vez, que la inversión está casi parada ("ha caído mucho respecto del año anterior", puntualiza). "Los actores están esperando a ver qué sucede antes de tomar decisiones de inversión", dice.
Es claro, entonces, que la Argentina está transitando una ola de optimismo hacia el pesimismo. Por caso, indica, los sectores medios están viendo una menor capacidad disponible y no encuentran herramientas para refugiarse de la inflación. Y, en este transitar, se está generando una situación donde las cuestiones electorales se tornarán difíciles, remarca Sica. Mora y Araujo analiza, en este aspecto, que el Gobierno calcula con extrema simpleza el futuro escenario político a partir de cuestiones netamente económicas, del bolsillo de los argentinos.
"Parecería que el razonamiento de los gobernantes sería que aquellos que no los votan deben ser anulados y, en consecuencia, los que paguen los costos; pero resulta que la economía funciona entre todos los actores", sintetiza. Mora y Araujo sostiene que no debe prevalecer la idea simplista de que sólo con los subsidios se ganan elecciones. "Si ese es el razonamiento, el año que viene (comicios parlamentarios) pintará mal para el Gobierno", acota.
Por el contrario, el presidente de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Carlos de la Vega, cree que el futuro es promisorio para el país. "Cuando hagamos un balance hacia fin de año, el PBI indicará que seguimos creciendo. Si la situación mundial no empeora, se estimulará la expansión en el segundo semestre", indica De la Vega, que ayer firmó un convenio con el titular de la FET, Raúl Robín.
Sica y Mora y Araujo fueron ayer los dos invitados al ciclo de conferencias organizado ayer por la Federación Económica de Tucumán (FET). En una charla previa con LA GACETA, Sica puntualizó que aguarda que Brasil contribuya a un repunte del ritmo de crecimiento argentino para el segundo semestre. "El mundo garantiza un ciclo de crecimiento", define el economista. Y agrega: "con China creciendo al 8% y si Europa logra recuperarse, pese a la lenta expansión de EEUU, el clima internacional para la Argentina sería bueno".
Sin embargo, los factores exógenos siguen complicando el rumbo económico. Hay debilidad fiscal más escasez de dólares; las restricciones a las importaciones y el cepo cambiario se mantienen y esto ha profundizado la desaceleración. Sica entiende que este fenómeno golpeó, particularmente, a la industria de la construcción. "Generan perturbaciones al aparato productivo en su conjunto", refleja. Considera, a su vez, que la inversión está casi parada ("ha caído mucho respecto del año anterior", puntualiza). "Los actores están esperando a ver qué sucede antes de tomar decisiones de inversión", dice.
Es claro, entonces, que la Argentina está transitando una ola de optimismo hacia el pesimismo. Por caso, indica, los sectores medios están viendo una menor capacidad disponible y no encuentran herramientas para refugiarse de la inflación. Y, en este transitar, se está generando una situación donde las cuestiones electorales se tornarán difíciles, remarca Sica. Mora y Araujo analiza, en este aspecto, que el Gobierno calcula con extrema simpleza el futuro escenario político a partir de cuestiones netamente económicas, del bolsillo de los argentinos.
"Parecería que el razonamiento de los gobernantes sería que aquellos que no los votan deben ser anulados y, en consecuencia, los que paguen los costos; pero resulta que la economía funciona entre todos los actores", sintetiza. Mora y Araujo sostiene que no debe prevalecer la idea simplista de que sólo con los subsidios se ganan elecciones. "Si ese es el razonamiento, el año que viene (comicios parlamentarios) pintará mal para el Gobierno", acota.
Por el contrario, el presidente de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Carlos de la Vega, cree que el futuro es promisorio para el país. "Cuando hagamos un balance hacia fin de año, el PBI indicará que seguimos creciendo. Si la situación mundial no empeora, se estimulará la expansión en el segundo semestre", indica De la Vega, que ayer firmó un convenio con el titular de la FET, Raúl Robín.
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