22 Junio 2012 Seguir en 
"Me equivoqué mucho, perjudiqué a mucha gente", balbuceó llorando. Abatido, habría caído en la cuenta de que la novela de su fuga había terminado. El escribano Juan Carlos Benedicto, primer civil que será juzgado por crímenes de lesa humanidad en Tucumán, llegó durante la madrugada del jueves a la provincia. Horas después, se escribió la última página de la historia del escape: fue recluido tras las rejas en el penal de Villa Urquiza, aislado y bajo estrictas medidas de seguridad.
Se cree que durante seis meses estuvo en Encarnación, Paraguay, donde finalmente fue detenido. En las sombras, había construido otra vida. Indocumentado, trabajaba como encargado de un estacionamiento. Inclusive, en su afán por pasar inadvertido, lucía diferente. Usaba barba candado y tenía el pelo más largo y renegrido. Se alojaba en el entrepiso de una casa. La propietaria del lugar no habría estado al tanto de que era un prófugo de la Justicia argentina.
Sin embargo, durante la tarde del martes sus mentiras comenzaron a derrumbarse. Según fuentes judiciales, habría contado con la protección de grupos religiosos. Agentes de la policía nacional de ese país lo detuvieron tras haber hecho un trabajo de inteligencia. Desde hacía varios días intentaban fotografiarlo, pero las imágenes tomadas a distancia no permitían el reconocimiento. Por ello, solicitaron al Juzgado Federal N° 1, a cargo de Daniel Bejas, que enviara los registros de las huellas dactilares del imputado.
En un primer momento, Benedicto no admitió su identidad. Tras pedir por sus abogados, habría intentado sobornar a los uniformados paraguayos. Según trascendidos, les habría ofrecido hasta 5.000 dólares para que no lo apresaran. Luego de quedar detenido, fue expulsado del país y en la frontera fue puesto bajo la custodia de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) en Posadas (Misiones). Desde allí, como no había vuelos, fue trasladado por vía terrestre hasta Buenos Aires y luego, al aeropuerto Benjamín Matienzo, donde pasó la noche, en la sede de esa fuerza de seguridad. Durante la mañana de ayer, fue llevado a Tribunales. Allí Bejas le comunicó que sería alojado en la unidad penitenciaria y que quedaría a cargo del Tribunal Oral Federal (TOF) dado que la causa en la que está imputado ya fue elevada a juicio. Según trascendidos, le solicitó al magistrado que su juicio se tramite por separado en la causa "Arsenales". Pese a esa referencia, no admitió su participación en los delitos que se le adjudican. En las dependencias judiciales, Benedicto pudo ver a miembros de su familia. Luego, fue enviado a Villa Urquiza, donde esperará que comiencen las audiencias (aún no se fijó la fecha).
En diciembre de 2010, Benedicto había estado en el penal. Allí había sufrido una enfermedad y lo enviaron a su casa, con custodia de la Policía Federal, bajo el régimen de arresto domiciliario. Al parecer, allí intentó quitarse la vida. Por eso, fue internado en un neuropsiquiátrico. El 7 de diciembre de 2011, se fugó. El detenido es presunto responsable de haber intervenido en el delito de tormentos en perjuicio de Adolfo Méndez Brander, Margarita Laskowski y Gustavo Adolfo Fochi; y del homicidio de Gustavo Adolfo Fochi.
Se cree que durante seis meses estuvo en Encarnación, Paraguay, donde finalmente fue detenido. En las sombras, había construido otra vida. Indocumentado, trabajaba como encargado de un estacionamiento. Inclusive, en su afán por pasar inadvertido, lucía diferente. Usaba barba candado y tenía el pelo más largo y renegrido. Se alojaba en el entrepiso de una casa. La propietaria del lugar no habría estado al tanto de que era un prófugo de la Justicia argentina.
Sin embargo, durante la tarde del martes sus mentiras comenzaron a derrumbarse. Según fuentes judiciales, habría contado con la protección de grupos religiosos. Agentes de la policía nacional de ese país lo detuvieron tras haber hecho un trabajo de inteligencia. Desde hacía varios días intentaban fotografiarlo, pero las imágenes tomadas a distancia no permitían el reconocimiento. Por ello, solicitaron al Juzgado Federal N° 1, a cargo de Daniel Bejas, que enviara los registros de las huellas dactilares del imputado.
En un primer momento, Benedicto no admitió su identidad. Tras pedir por sus abogados, habría intentado sobornar a los uniformados paraguayos. Según trascendidos, les habría ofrecido hasta 5.000 dólares para que no lo apresaran. Luego de quedar detenido, fue expulsado del país y en la frontera fue puesto bajo la custodia de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) en Posadas (Misiones). Desde allí, como no había vuelos, fue trasladado por vía terrestre hasta Buenos Aires y luego, al aeropuerto Benjamín Matienzo, donde pasó la noche, en la sede de esa fuerza de seguridad. Durante la mañana de ayer, fue llevado a Tribunales. Allí Bejas le comunicó que sería alojado en la unidad penitenciaria y que quedaría a cargo del Tribunal Oral Federal (TOF) dado que la causa en la que está imputado ya fue elevada a juicio. Según trascendidos, le solicitó al magistrado que su juicio se tramite por separado en la causa "Arsenales". Pese a esa referencia, no admitió su participación en los delitos que se le adjudican. En las dependencias judiciales, Benedicto pudo ver a miembros de su familia. Luego, fue enviado a Villa Urquiza, donde esperará que comiencen las audiencias (aún no se fijó la fecha).
En diciembre de 2010, Benedicto había estado en el penal. Allí había sufrido una enfermedad y lo enviaron a su casa, con custodia de la Policía Federal, bajo el régimen de arresto domiciliario. Al parecer, allí intentó quitarse la vida. Por eso, fue internado en un neuropsiquiátrico. El 7 de diciembre de 2011, se fugó. El detenido es presunto responsable de haber intervenido en el delito de tormentos en perjuicio de Adolfo Méndez Brander, Margarita Laskowski y Gustavo Adolfo Fochi; y del homicidio de Gustavo Adolfo Fochi.







