Rajoy tira de eufemismos para minimizar los daños

Por Sara Barderas - agencia DPA

10 Junio 2012
MADRID.- Primero fue negar que el sistema financiero de España fuera a ser rescatado. "No va a haber ningún rescate para la banca española", dijo Mariano Rajoy hace tan sólo 12 días. Y ahora, cuando el rescate está ya en marcha, la consigna del Ejecutivo conservador español es que no se le llame rescate. "Esto no tiene nada que ver con un rescate en absoluto", dijo ayer el ministro de Economía español, Luis de Guindos. Este usó todos los eufemismos que pudo para intentar convencer de que no hay rescate: "financiación europea para la recapitalización de los bancos", "apoyo financiero", "préstamo en condiciones muy favorables"... "No hay el mínimo rescate al respecto", aseguró tajante.

Pero lo cierto es que España accedió ayer finalmente a pedir a sus socios de la Unión Europea (UE) que saquen a sus bancos del agujero en el que se metieron con el estallido de la burbuja inmobiliaria en la que se vivió durante años. Y lo hizo después de insistir que no tomaría ninguna decisión al respecto hasta tener en sus manos los informes de dos auditoras independientes que ha contratado para que pongan cifras a ese agujero.

Como ocurrió con Irlanda, Portugal y Grecia, España ha negado hasta el último momento lo que se daba por seguro. Y como en su día hizo José Luis Rodríguez Zapatero, Rajoy ha hecho todo lo posible por conseguir que España no tuviera que pedir ayuda a sus socios europeos. Su antecesor lo logró y se fue de La Moncloa sin que España protagonizara un rescate.

Pero Rajoy no ha podido evitar acudir a la ayuda europea. En las últimas semanas han ido apareciendo agujeros en sus bancos y la presión internacional para que pidiera socorro fue incrementándose cada vez más en los últimos días, sobre todo teniendo en cuenta las próximas elecciones en Grecia, cuyo resultado podría acabar en una salida del euro por parte del país.

La fórmula usada para el rescate no es el mismo que los de Irlanda, Portugal y Grecia, un saco en el que Rajoy no deseaba que cayera España. Esos países vieron como el estigma del rescate disparaba aún más su prima de riesgo y cómo les resultaba imposible financiarse en los mercados primarios de deuda. Además, ninguno de los tres gobiernos bajo los que se llevaron a cabo sobrevivió.

Lo que sí ha quedado claro en esta crisis es que España no tenía "el mejor sistema financiero del mundo", como, hace cuatro años, aseguró el socialista Zapatero. En tiempos de bonanza económica y de especulación inmobiliaria, sus bancos dieron créditos al ladrillo e hipotecas a diestro y siniestro. Y ahora necesitan ser rescatados por ello, le guste o no el término a Rajoy. La banca española va a ser saneada ahora, de una vez por todas, se espera. España confía en recuperar la confianza de inversores y mercados. Y la UE, en volver a tener la estabilidad que perdió la eurozona.

Tamaño texto
Comentarios
Comentarios