El sol de ayer a la mañana dictaminaba un paseo por la peatonal Mendoza, pero a la altura de LA GACETA era dífícil avanzar. Debajo de unos gazebos se había montado un vivero y todo el mundo se abalanzaba sobre mesones llenos de bolsitas negras, tarritos y vasitos de telgopor que contenían pequeños tesoros: lapachos rosados, babuiñas, crespones, laureles de jardín, fresnos, uvas turcas, higueras, ciruelos... y durantas, tres variedades de jazmines, rosas chinas, enredaderas... No era cuestión de despreciar: ¡repartían gratis 5.000 plantines!
La que armó semejante revuelo fue Aída Ponce de Selman; ama de casa, casada, cuatro hijos, una nieta. Ella vive con su numerosa familia y su madre en Río Seco desde hace 25 años.
"Como buena mendocina, soy una amante de los caminos decorados con árboles -se define-. Eso habla de que alguien puso su trabajo y dijo: 'Dios quiera que esto crezca aunque yo no lo vea'". Desde hace 14 años Aída ha plantado más de 5.000 árboles a la vera de la ruta 38. "Pero vivos tengo 2.000 porque los rompen, los roban, no respetan nada", se lamenta.
"¿Alguien quiere un lapacho rosado? -ofrece, mientras se vacían los mesones-. Como el 5 de junio es el Día Mundial del Medio Ambiente, yo festejo todo el mes. En mi vivero hicimos 5.000 plantinespara obsequiar". A su lado está su invitada de honor, la Pachamama 2012, junto al delegado comunal de Amaicha del Valle, Santos Miguel Pastrana. "Me han invitado a entregar la primera plantita de esta señora que está haciendo tanto por el medio ambiente. Ella fue a Amaicha a llevarnos plantines", dice con voz trémula doña Celia Segura de Andrade (79), y le resaltan sus largas trenzas negras sobre una hermosa ruana en color natural.
La semilla más importante
"No persigo fines politícos, no recibo subsidio alguno. Hago lo que puedo con lo que tengo. Nadie me paga", aclara Aída, y cuesta creerle. Pero ella simplemente reproduce en cada plantín el milagro de la vida, y pretende enamorar a jóvenes y viejos de la armonía que provoca la naturaleza. "Hay que enseñarles a los chicos que si ven una semilla no la pisen, que la planten y que la vean germinar", afirma.
De la Gerencia de Empleo de la Provincia le ofrecieron trabajo ad honorem: ya está capacitando a jóvenes y armando 10 viveros en Taco Ralo, La Madrid, Monteagudo, Río Chico, Río Seco, Maldonado... "Todos los chicos que intervienen forman parte de mi brigada ecológica, que se llama Kusiya kusiya (Ayudame Madre Tierra) -anuncia orgullosa-. Empiezan por necesidad económica (cobran plan de capacitación, y trabajan) y terminan apasionados: llegan al vivero con semillas, con estacas y... 'Aída: '¿esto prende?', 'le robé a mi abuela un gajito'. Entonces siento que yo ya sembré la semilla más importante". A su vivero también van las escuelas primarias a sembrar (cada grado tiene un pequeño espacio); y al año siguiente retiran sus plantines.
El staff
"A la lista de colaboradores la encabezan mi esposo, Emilio, que me consiente, carga con mis gastos y me banca, y mi familia -detalla-. Yo compro los insumos, la tierra y bolsas; después salgo a buscar estacas y semillas en Santa María, Amaicha, Fuerte Quemado y Tafí del Valle. Traigo plantas de algarrobo y de aguaribay (pimienta), ese árbol al que llaman pimiento... Para esta movida agradezco a quienes colaboraron: Fundación Inti Huasi, Fundación Río Seco, Fundación San Antonio, CIC Río Seco, Grupo Rio+20+NOA, gente de las universidades y de escuelas secundarias, y hasta los bomberos voluntarios de Alderetes. Pero sobre todo, a las cuatro generaciones de mi casa trabajando aquí".
La huella
"Nos estamos preparando para el Día del Árbol, el 29 de agosto: queremos entregar unos 50.000 árboles en toda la provincia. Si pasamos y no dejamos huellas... ¿para qué pasamos?", reflexiona Aída bajo el solcito del mediodía.
"Este es un momento bello, de triunfo -dice entusiasmada-, pero tuve que atravesar muchísimos problemas, disgustos y hasta demandas penales por los dimes y diretes acerca de cuánto sacaba de subsidios... Jamás le he pedido nada al Gobierno porque considero que no le podemos pedir de todo. ¿Por qué esperamos que el otro lo haga? ¿Y yo, qué? Para juzgar y criticar, primero tengo que actuar. El planeta Tierra es nuestro único hogar, no hay otro; por eso cuidarlo es obligación de todos. Regalamos 5.000 plantas en la peatonal como símbolo de compromiso con las generaciones venideras".
La que armó semejante revuelo fue Aída Ponce de Selman; ama de casa, casada, cuatro hijos, una nieta. Ella vive con su numerosa familia y su madre en Río Seco desde hace 25 años.
"Como buena mendocina, soy una amante de los caminos decorados con árboles -se define-. Eso habla de que alguien puso su trabajo y dijo: 'Dios quiera que esto crezca aunque yo no lo vea'". Desde hace 14 años Aída ha plantado más de 5.000 árboles a la vera de la ruta 38. "Pero vivos tengo 2.000 porque los rompen, los roban, no respetan nada", se lamenta.
"¿Alguien quiere un lapacho rosado? -ofrece, mientras se vacían los mesones-. Como el 5 de junio es el Día Mundial del Medio Ambiente, yo festejo todo el mes. En mi vivero hicimos 5.000 plantinespara obsequiar". A su lado está su invitada de honor, la Pachamama 2012, junto al delegado comunal de Amaicha del Valle, Santos Miguel Pastrana. "Me han invitado a entregar la primera plantita de esta señora que está haciendo tanto por el medio ambiente. Ella fue a Amaicha a llevarnos plantines", dice con voz trémula doña Celia Segura de Andrade (79), y le resaltan sus largas trenzas negras sobre una hermosa ruana en color natural.
La semilla más importante
"No persigo fines politícos, no recibo subsidio alguno. Hago lo que puedo con lo que tengo. Nadie me paga", aclara Aída, y cuesta creerle. Pero ella simplemente reproduce en cada plantín el milagro de la vida, y pretende enamorar a jóvenes y viejos de la armonía que provoca la naturaleza. "Hay que enseñarles a los chicos que si ven una semilla no la pisen, que la planten y que la vean germinar", afirma.
De la Gerencia de Empleo de la Provincia le ofrecieron trabajo ad honorem: ya está capacitando a jóvenes y armando 10 viveros en Taco Ralo, La Madrid, Monteagudo, Río Chico, Río Seco, Maldonado... "Todos los chicos que intervienen forman parte de mi brigada ecológica, que se llama Kusiya kusiya (Ayudame Madre Tierra) -anuncia orgullosa-. Empiezan por necesidad económica (cobran plan de capacitación, y trabajan) y terminan apasionados: llegan al vivero con semillas, con estacas y... 'Aída: '¿esto prende?', 'le robé a mi abuela un gajito'. Entonces siento que yo ya sembré la semilla más importante". A su vivero también van las escuelas primarias a sembrar (cada grado tiene un pequeño espacio); y al año siguiente retiran sus plantines.
El staff
"A la lista de colaboradores la encabezan mi esposo, Emilio, que me consiente, carga con mis gastos y me banca, y mi familia -detalla-. Yo compro los insumos, la tierra y bolsas; después salgo a buscar estacas y semillas en Santa María, Amaicha, Fuerte Quemado y Tafí del Valle. Traigo plantas de algarrobo y de aguaribay (pimienta), ese árbol al que llaman pimiento... Para esta movida agradezco a quienes colaboraron: Fundación Inti Huasi, Fundación Río Seco, Fundación San Antonio, CIC Río Seco, Grupo Rio+20+NOA, gente de las universidades y de escuelas secundarias, y hasta los bomberos voluntarios de Alderetes. Pero sobre todo, a las cuatro generaciones de mi casa trabajando aquí".
La huella
"Nos estamos preparando para el Día del Árbol, el 29 de agosto: queremos entregar unos 50.000 árboles en toda la provincia. Si pasamos y no dejamos huellas... ¿para qué pasamos?", reflexiona Aída bajo el solcito del mediodía.
"Este es un momento bello, de triunfo -dice entusiasmada-, pero tuve que atravesar muchísimos problemas, disgustos y hasta demandas penales por los dimes y diretes acerca de cuánto sacaba de subsidios... Jamás le he pedido nada al Gobierno porque considero que no le podemos pedir de todo. ¿Por qué esperamos que el otro lo haga? ¿Y yo, qué? Para juzgar y criticar, primero tengo que actuar. El planeta Tierra es nuestro único hogar, no hay otro; por eso cuidarlo es obligación de todos. Regalamos 5.000 plantas en la peatonal como símbolo de compromiso con las generaciones venideras".
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