El Vaticano no logra frenar los escándalos, las filtraciones y las sospechas

El mayordomo del Papa que robó cartas privadas actuó como "agente doble". Salpica a la Santa Sede la desaparición de una niña, hace 30 años.

07 Jun 2012
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EN DESGRACIA. Gabriele, en el Papamóvil, antes de ser detenido por filtrar documentos secretos del Vaticano. AFP

CIUDAD DEL VATICANO.- La detención del mayordomo del Papa, acusado de filtrar a la prensa documentación secreta de Benedicto XVI, no hizo más que abrir una pequeña grieta por la que se están colando decenas de escándalos que desangran al Vaticano, que incluyen sospechas de secuestro y asesinato para tapar casos de pedofilia.

Una adolescente desaparecida hace 30 años, cuyo rastro vuelve ahora para señalar a un obispo pedófilo, y un banquero caído en desgracia con temor a ser asesinado tienen como denominador común al pequeño Estado de 40 hectáreas, la única monarquía de carácter absoluto que queda en el mundo y escenario de una feroz guerra entre cardenales.

Hace dos semanas fue detenido el hombre que oficiaba de secretario del Papa, una de las siete personas que compartía la mesa del Pontífice y miembro de la "familia pontificia". Sin embargo, y pese a la gravedad de la acusación (equivalente a revelar secretos de Estado) el Vaticano sigue sin explicar cuándo, desde cuándo, por qué y para quién robó Paolo Gabriele la correspondencia secreta.

Se conoció que Gabriele desarrolló su tarea de "agente doble" durante varios meses, pero nadie sabe a ciencia cierta qué derechos asisten al ex mayordomo, si ha declarado, si lo ha asistido un abogado, si ha llegado a algún tipo de acuerdo con su empleador, que es a la vez su Estado, su policía y su juez, según publicó hoy el diario español "El País". La situación es tal que quien debe defender a Gabriele es el cardenal Federico Lombardi, también portavoz del Papa (la parte acusadora).

Se cree que, al ser descubierto, Gabriele pactó con la Gendarmería vaticana para dar los nombres de sus cómplices, a cambio de la promesa de un indulto papal y el compromiso de que su familia pueda seguir viviendo la casa de Vía Porta Angelica, en el Estado Vaticano.

En el mismo edificio vive la madre de Emanuela Orlandi, una chica de 15 años que desapareció en 1983, junto a la basílica de San Apolinar. Su padre era funcionario vaticano y -en ese momento- se pensó que el crimen estaba relacionado con terrorismo internacional (el turco Alí Agca había atentado dos años antes contra Juan Pablo II) o con las cuentas del Vaticano.

Ahora, a la luz de las filtraciones, las nuevas pistas conducen a Boston, a una dirección postal de un supuesto cardenal pedófilo. La madre de Emanuela, que se cruza a diario en el zaguán con la esposa del mayordomo, sigue rogándole a Benedicto XVI que revele lo que sabe. El silencio del Papa empieza a generar serio malestar entre los fieles, que la semana semana se convirtió en un sonoro abucheo de una parte de las personas congregadas en la plaza de San Pedro. (Elpais.com)
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