24 Mayo 2012 Seguir en 
RÍO DE JANEIRO.- ¿Suerte de campeón? Después se verá. Por el momento lo seguro es que Boca está en semifinales de la Libertadores. Fue a buscar su boleto contra Fluminense y, aunque no la pasó bien, se lo metió en el bolsillo. El 1-0 de la ida lo favoreció porque el 1-1 ayer lo dejó en carrera.
El "xeneize" arrancó con la guardia en alerta. Una banda de cariocas se le iban al humo para intentar empatar la historia de entrada. De un foul inexistente se le abrió el arco al local. Obvio que a "Flu" poco le importó el motivo y Thiago Carleto festejó a lo grande su tiro libre, que se desvió en Diego Rivero y descolocó a Agustín Orión. Y al uno no le quedó otra que lamentar la derrota parcial.
Boca no tenía presencia. Y sufría. Fluminense se lo siguió comiendo y aprovechando los tiros libres que la visita se cansó de regalarle.
En el complemento, el local aún estaba ansioso. Es que seguía latente la posibilidad del gol "xeneize", ese que lo obligaría a marcar dos más. Pero Fluminense no era el mismo de los primeros 45'. Boca debía aprovechar el momento, aunque su líder supremo, Juan Román Riquelme, no estaba del todo enchufado. Impreciso se lo notó al 10. De todas formas, el que terminaba sufriendo, mientras el partido se encaminaba a la odisea de los penales, era el dueño de casa.
Cuando el reloj marcó 91', Santiago Silva cambió el rumbo del drama. Aprovechó la única buena jugada de Boca en todo el partido y pescó un rebote que Diego Cavalieri le había sacado de adentro del arco a Rivero. Lo del "Tanque" fue el tiro de gracia. (Especial)
El "xeneize" arrancó con la guardia en alerta. Una banda de cariocas se le iban al humo para intentar empatar la historia de entrada. De un foul inexistente se le abrió el arco al local. Obvio que a "Flu" poco le importó el motivo y Thiago Carleto festejó a lo grande su tiro libre, que se desvió en Diego Rivero y descolocó a Agustín Orión. Y al uno no le quedó otra que lamentar la derrota parcial.
Boca no tenía presencia. Y sufría. Fluminense se lo siguió comiendo y aprovechando los tiros libres que la visita se cansó de regalarle.
En el complemento, el local aún estaba ansioso. Es que seguía latente la posibilidad del gol "xeneize", ese que lo obligaría a marcar dos más. Pero Fluminense no era el mismo de los primeros 45'. Boca debía aprovechar el momento, aunque su líder supremo, Juan Román Riquelme, no estaba del todo enchufado. Impreciso se lo notó al 10. De todas formas, el que terminaba sufriendo, mientras el partido se encaminaba a la odisea de los penales, era el dueño de casa.
Cuando el reloj marcó 91', Santiago Silva cambió el rumbo del drama. Aprovechó la única buena jugada de Boca en todo el partido y pescó un rebote que Diego Cavalieri le había sacado de adentro del arco a Rivero. Lo del "Tanque" fue el tiro de gracia. (Especial)
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