Carcajadas en un universo almodovariano

¿Qué pasa cuando lo cotidiano se quiebra con lo insólito? Es el planteo de esta comedia "de clase media-baja" que dirige Pablo Parolo

FAMILIA MUY NORMAL. La acción se desarrolla en el patio de una casa de barrio, donde todo huele a cotidiano. LA GACETA / FOTO DE HECTOR PERALTA
FAMILIA MUY NORMAL. La acción se desarrolla en el patio de una casa de barrio, donde todo huele a cotidiano. LA GACETA / FOTO DE HECTOR PERALTA
Por Julio Marengo 21 Mayo 2012
Un patio cualquiera de una casa cualquiera de un barrio cualquiera. Una familia muy normal, con la frente bien alta y la alfombra repleta de secretos a voces, como casi todas. La abuela Petra (Rubén Andreo) comanda la jugada desde la silla de ruedas, mientras Hortensia (Jorge Pérez Lucena), la hija adolescente adoptada, se deja influenciar por Ingrid (Guido Gerrero), la tía piola, liberal y de falda muy corta, vergüenza familiar y dueña de una sinceridad despiadada. En los extremos están Emma (Manuel Villarrubia Norri) y Juan Natalio (Armando Díaz), un matrimonio que atraviesa una insólita prueba que puede ser la última.

Nada escapa a la normalidad en esta casa: mientras Emma padece porque el verdulero le vendió papas podridas ("turco tenía que ser"), Petra implora a gritos que le alcancen la chata. Emma es una mujer al borde del ataque de nervios y por su terror al qué dirán quiere controlarlo todo.

Pero, ¿qué pasa cuando en el lenguaje y la vida cotidiana se mezclan lo inaudito, lo inexplicable y, peor aún, lo inocultable? Juan Natalio, el hombre de la casa, ha quedado embarazado. Sí, embarazado, y no se sabe qué le duele más a la familia: que su padre se haya convertido en un verdadero fenómeno o que haya mantenido relaciones sexuales con otro hombre. Según él fue solo de pensamiento, por haber fantaseado con alguien del mismo sexo. Pero lo cierto es que su vientre crece y hasta se ve obligado a tejer escarpines para su futuro hijo.

En medio de esta realidad desopilante, el embarazo paralelo de la nena de la casa ("hubieras pensado antes de abrir las piernas", es el mantra-tortura de Petra y Emma), es un problema menor, y tal vez sea la solución para ocultar el fenómeno diciéndole al mundo que Hortensia tuvo mellizos.

"La gota en el vientre", basada en el texto original de Daniel Sasovsky y dirigida por Pablo Parolo, es una tragicomedia con notas almodovarianas pero de clase media-baja, sin nada de Chanel pero con todo el absurdo del cineasta español, que pone al espectador en la cuerda floja de lo posible/imposible y que acorrala sus prejuicios contra la medianera.

No se sabe quién es varón ni quién es mujer en esta historia y la identificación con las situaciones o los personajes podrían exigir la advertencia "cualquier semejanza con la realidad..." Es una obra que puede disfrutar a carcajadas hasta el público menos habitué al teatro y creer, al menos por un rato, que en realidad nada esta dicho.

La puesta se repite los sábados a las 22 y domingos a las 21 en la sala Ross (Laprida 135). Se recomienda reservar llamando al 497-7973.

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