CASO VERÓN

"Había un comentario feo sobre que a mi hija se la llevaron a prostituirla"

Declaró la madre de una joven que habría sido secuestrada. El juicio se reanudará el martes a las 8.30.
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LA QUERELLA. Los abogados Carlos Garmendia, Carlos Varela Álvarez y José Dantona, en la jornada de ayer. LA GACETA / JORGE OLMOS SGROSSO

El juicio por la desaparición de Marías de los Angeles Verón se reanudó esta tarde con la declaración de una mujer que había denunciado que su hija desapareció cuando trabajaba de niñera para Daniela Milhein, una de las 13 personas imputadas. La audiencia debía comenzar a las 18, sin embargo se postergó más de una hora porque la defensa planteó al tribunal que no se acepte la declaración de una testigo.

Posteriormente, la testigo Teresa declaró ante el Tribunal: "en 2002 denuncié que mi hija Mariela no aparecía. Poco recuerdo porque pasó mucho tiempo. Gracias a Dios encontré a mi hija, nunca me contó que había pasado, hasta el día de hoy no me cuenta", indicó. Y agregó: "había un comentario feo, de que a mi hija se la llevaron a prostituirse". El juicio continuará el martes a las 8.30.

Esta mañana

La jornada comenzó con la declaración de una nueva testigo, una mujer llamada Cintya, que dijo haber sido obligada a prostituirse en "Desafío", en La Rioja. Su testimonio complicó más a los imputados Gonzalo "Chenga" Gómez y María Azucena Márquez. "No le conozco el nombre al dueño del prostíbulo donde estuve. Lo conozco como Chenga", arrancó. 

El testimonio de Cintya estaba previsto para ayer a la tarde, pero el tribunal advirtió que era sorpresivo el comparendo de la testigo, porque no estaba en el orden, por lo que se decidió que de su testimonio hoy. Después de un breve receso para considerar el pedido de la defensa para que no declare (que fue denegado), la testigo empezó a contar su calvario.

"Fue hace 11 años -contó-. Debe haber sido enero o febrero, había una Fiesta de la Chaya o algo así. Yo andaba mal económicamente y una vecina me dijo que vio un aviso en La Gaceta, que buscaban chicas para un bar en La Rioja".

Con una amiga, llamaron al teléfono que se consignaba en el aviso ("un tal Alejandro"). "Fuimos a su casa, cerca del parque 9 de Julio. Allí estuvimos un rato y fuimos a la terminal, porque el tenía que recibir los pasajes", continuó. El viaje quedó arreglado y ambas chicas partieron a La Rioja. Su amiga, contó Cintya, fue con su bebé.

"Cuando llegamos, tomamos contacto con esta señora que le decían doña Claudia. Era rubia, pelo largo, con flequillo", relató.

Como la testigo dijo que creía haberla visto en la sala del juicio, el tribunal dispuso que señale a quien ella cree que es doña Claudia. La testigo señaló a Márquez.

El calvario, como ella lo define, empezó cuando llegaron a La Rioja. Allí se enteró de que el supuesto trabajo en un bar era en realidad como prostituta: "Llegamos, vi que había varias chicas. Mi amiga estaba con la criatura. Le preguntamos a las chicas qué había que hacer y nos dicen que era un prostíbulo. Ahí empezó mi calvario porque yo no quería quedarme. No me importaba si me pagaban o no, me quería ir. Pero tuvimos que quedarnos porque había que devolver la plata del pasaje al hombre que nos llevó".

"Tuve que protiuírme. No me quedaba otra, no tenía dinero, tenía que pagar el pasaje y no podía volver. Eramos unas 25 a 30 chicas. La mayoría eran brasileñas, también había chicas de La Rioja y de Tucumán", respondió ante una pregunta del abogado de la querella, José Dantona. LA GACETA©

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