PATRONO DE LAS CAUSAS IMPOSIBLES

La fe y las oraciones a San Expedito suelen ser un combo infalible

Cada 19 los fieles peregrinan hasta el altar del santo para depositarle sus preocupaciones o para agradecerle por la ayuda recibida. Este rito se intensifica en abril, ya que hoy se celebra su fiesta. ¿Qué tiene que lo hace tan popular?
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AMOR Y PLEGARIAS. En silencio y contemplación los devotos recitan sus pedidos por salud y por la familia para que el santo los atienda. LA GACETA / FOTOS DE ANALIA JARAMILLO

"Cumplidor y milagroso" son los adjetivos que los fieles repiten como un rezo cuando se les pregunta: "¿qué tiene San Expedito que no tenga otro santo?" Las miles de personas que peregrinan cada 19 (y especialmente hoy que es su fiesta) saben que con fe y mucha oración no hay nada que este mártir no pueda lograr.

Hasta su altar llegan los pedidos más desesperados, como el de una madre que acaba de enterarse de que su hijo de 17 años se droga o una mujer que desde hace 12 años le pelea al cáncer de mama. Si no lo puede él, nadie más lo hará. "Sólo vengo a agradecerle porque me mantiene viva y me permite llegar hasta aquí a rezarle", comenta la mujer de 56 años. En unos días tiene que volver a hacerse unos exámenes y confía en que el fantasma de la enfermedad ya no aparezca más. "Si no lo puede él, nadie más lo hará", confiesa.

Perfecto mediador

En el altar que está ubicado en uno de los laterales de la parroquia Corazón de María días antes del 19 ya comienzan a aparecer los devotos.

Para los feligreses, este santito "milagrero" (en el buen sentido) es el mejor mediador ante Dios y lo invocan con mucha fuerza. En el templo se amontonan los pedidos, las súplicas, las promesas, los agradecimientos.

La gente se acerca, lo contempla, le pide, lo toca, se persigna y se arrodilla. Cierran los ojos, bajan la cabeza y se quedan en silencio invocándolo para que los ayude en esas causas urgentes y justas que los oprimen.

A los costados del nicho se amontonan los exvotos (ofrendas en forma de partes del cuerpo) que cuelgan de alfileres en el interior de cajas transparentes. Hay de todo: corazones, pulmones, ojos, piernas, manos, mamas, niños, panzas. Cada uno representa un ruego, una plegaria que el santo atendió y que el bendecido fue a dejarle como agradecimiento.

"Hay que ser agradecido y cumplir con las promesas", sentencia Ema Peñaloza, por eso ella le prometió que cada vez que esté cerca de la iglesia entraría a rezarle un rato.

Algunos ingresan al templo de rodillas, también le dejan flores y rosarios. Según Ignacia, de 76 años, rezarle a San Expedito y a la Divina Misericordia es infalible. Otra mujer, de Santa María en Catamarca, explica que ella viaja a Tucumán porque aquí es más fuerte la devoción. Lo siente más. Las oraciones silenciosas reverberan en la mente de los fieles, que una vez por mes ofrecen su preocupación de mortales para que el santo los ampare.

Gustavo López

Una escuela para su sobrino

Su pedido era concreto: quería que su sobrino discapacitado pudiera encontrar una escuela que los integrara sin problemas. Comenzó a orarle a San Expedito con todas sus fuerzas y con mucha fe. "Llegó el 19 y me vine hasta la iglesia para hacer la fila. Estuve como dos horas hasta que pude llegar", cuenta el joven. El santo le obró el milagro y en poco tiempo su sobrino ingresó a una escuela. Ahora, lo lleva todos los días y después de dejarlo se acerca hasta el altar del santo "cumplidor" para agradecerle. Aclara: "lo más importante es pedir con fe".

ema peñaloza

un milagro para su sobrino

Los médicos le aseguraban a la familia que el joven de 18 años no iba a sobrevivir después de ese accidente. Su cerebro estaba casi muerto. Fue en ese momento, hace un año atrás, que las enfermeras del hospital le entregaron una estampita y le dijeron que rezara porque un milagro era la única salida. Ema se aferró con uñas y dientes a esa imagen y le suplicó que lo ayudara. "Mi sobrino en un mes se recuperó y no le quedaron secuelas". A cambio, Ema le prometió que lo visitaría en la iglesia cada vez que viniera al centro. "Siempre cumple y eso a uno le da mucha fuerza".

yésica, 22 años

por el trabajo y por su abuelo

Lo conoció hace unos cuatro años cuando encontró un folleto con la vida del santo en la casa de su abuelo. "Leí la historia y comencé a rezarle y a pedirle por mi trabajo". Pero un día su abuelo sufrió un Accidente Cerebro Vascular (ACV) y corría peligro su vida. Era el momento de estrechar su relación y pedirle con fe que curara a su abuelo. "Fue increíble porque en dos días volvió a la casa y, además, no le quedaron secuelas ni en la cara ni en el cerebro". Desde ese momento, cada vez que se acerca el 19 se da una vuelta por el templo para agradecerle el milagro.

Dardo Cartaman

por la salud de su mujer

Lo conoció a través de una amiga del trabajo que se lo presentó en una estampita. Fue casi providencial porque su esposa estaba enferma y su hijo, que vive en España, no estaba pasándola bien, entonces, comenzó a rezarle con mucha fe. Conclusión: su mujer se recuperó y su hijo está mucho mejor. Ahora, cada vez que se acerca el 19 va a agradecerle la ayuda y a recordarle que sigue necesitándolo. "Siempre le pido que nos mantenga sanos porque ya no somos jóvenes", sonríe Dardo. Según él, se trata de un santo muy "cumplidor", esa es una de las razones de que tenga tantos seguidores.

ignacia, 76 años

sus ojos y oídos

Desde hace años es una fiel seguidora de este santo, más todavía desde que sus ojos comenzaron a fallar. Tengo que operarme de cataratas en unos días, entonces, antes quise venir a pedirle por mi salud", cuenta la mujer. Sus oídos tampoco son los de los 20 años, asi que ese ruego se le sumó al listado de pedidos. Y está segura de que su santo le va a conceder lo que le pide porque es "muy milagroso". Cuando llega a la iglesia también aprovecha para rezarle a otros santos y a la Divina Misericoridia, aunque reconoce que para los pedidos especiales sólo San Expedito.

roberto lópez

los resfríos no le daban tregua

Para evitar los amontonamientos él prefiere pasar por el altar de San Expedito unos días antes del 19. Roberto está convencido del poder que tiene este santo para interceder ante Dios y obrar los milagros que le pide la gente. "Yo sufría constantemente resfríos, entonces, le recé para que me ayudara y lo hizo", cuenta. Al notar que su salud iba mejorando continuó yendo a agradecerle cada mes. Al igual que la mayoría de los devotos, Roberto opina que lo principal es la fe. Los pedidos se cumplen, pero hay que creer de verdad y confiar.

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