11 Febrero 2012 Seguir en 
Las calmadas aguas que por el momento bañan las oficinas del Concejo Deliberante de la capital, podrían tornarse turbulentas, y los ediles alperovichistas y amayistas se verían arrastrados hacia el fondo de sus diferencias. Porque a días de que comience a funcionar a pleno el cuerpo deliberativo, los representantes de cada sector político ya comenzaron -por lo bajo- a agitar los fantasmas de una futura pelea. El motivo: el rédito político de las obras de recuperación y embellecimiento de la Costanera.
Según el amayismo, la decisión de mejorar las márgenes del río Salí surgió a raíz de un proyecto del intendente capitalino, Domingo Amaya. La idea que tuvo el jefe municipal al promediar sus ocho años de gestión al frente del municipio fue la modificación del eje de crecimiento de la ciudad, de manera que San Miguel de Tucumán deje de mirar, como marco de referencia habitacional, hacia el cerro San Javier.
En febrero del año pasado, el intendente había anunciado con bombos y platillos la ejecución del proyecto que demandaría, en una primera etapa, $ 10 millones. "Vamos a invertir para darles a los vecinos servicios esenciales como cloacas, gas natural, agua potable, desagües pluviales, y alumbrado público. Además, se realizarán trabajos de pavimentación, forestación y construcción de veredas, entre otros trabajos", había detallado el jefe municipal. Ayer, un edil que responde políticamente al intendente se quejó porque -según comentó- desde el alperovichismo comenzaron a adjudicarse la iniciativa.
"Este es un proyecto que nació como un anhelo del intendente Amaya. Los fondos para su ejecución fueron gestionados ante la Nación, y ahora aparece el Instituto de la Vivienda anunciando la obra", se quejó el edil, quien no podía ocultar su enojo ante una consulta de LA GACETA.
Según reconoció el concejal, el motivo que generó el malestar entre los amayistas fueron las palabras del titular del Instituto de la Vivienda, Gustavo Durán, vertidas a este diario en la edición del lunes 30 de enero. "En ningún momento se refirió a la Municipalidad de la capital", refunfuñó el edil.
El alcance del proyecto
El proyecto abarca 10 barrios ubicados entre los puentes Lucas Córdoba y Oscar M. Barros. Se trata de los vecindarios Costanera, Cartonero, Nuevo Horizonte, 2 de Abril, Obispo Colombres, Ampliación Colombres, El Trébol y Roselló (capital); Antena (Alderetes) y Presidente Perón (Banda del Río Salí).
Las tareas fueron divididas en seis etapas, para facilitar las licitaciones públicas y las rendiciones de cuentas a la Nación, según se afirmaron desde el Ipvdu. La obra total demandará $ 100 millones.
Según el amayismo, la decisión de mejorar las márgenes del río Salí surgió a raíz de un proyecto del intendente capitalino, Domingo Amaya. La idea que tuvo el jefe municipal al promediar sus ocho años de gestión al frente del municipio fue la modificación del eje de crecimiento de la ciudad, de manera que San Miguel de Tucumán deje de mirar, como marco de referencia habitacional, hacia el cerro San Javier.
En febrero del año pasado, el intendente había anunciado con bombos y platillos la ejecución del proyecto que demandaría, en una primera etapa, $ 10 millones. "Vamos a invertir para darles a los vecinos servicios esenciales como cloacas, gas natural, agua potable, desagües pluviales, y alumbrado público. Además, se realizarán trabajos de pavimentación, forestación y construcción de veredas, entre otros trabajos", había detallado el jefe municipal. Ayer, un edil que responde políticamente al intendente se quejó porque -según comentó- desde el alperovichismo comenzaron a adjudicarse la iniciativa.
"Este es un proyecto que nació como un anhelo del intendente Amaya. Los fondos para su ejecución fueron gestionados ante la Nación, y ahora aparece el Instituto de la Vivienda anunciando la obra", se quejó el edil, quien no podía ocultar su enojo ante una consulta de LA GACETA.
Según reconoció el concejal, el motivo que generó el malestar entre los amayistas fueron las palabras del titular del Instituto de la Vivienda, Gustavo Durán, vertidas a este diario en la edición del lunes 30 de enero. "En ningún momento se refirió a la Municipalidad de la capital", refunfuñó el edil.
El alcance del proyecto
El proyecto abarca 10 barrios ubicados entre los puentes Lucas Córdoba y Oscar M. Barros. Se trata de los vecindarios Costanera, Cartonero, Nuevo Horizonte, 2 de Abril, Obispo Colombres, Ampliación Colombres, El Trébol y Roselló (capital); Antena (Alderetes) y Presidente Perón (Banda del Río Salí).
Las tareas fueron divididas en seis etapas, para facilitar las licitaciones públicas y las rendiciones de cuentas a la Nación, según se afirmaron desde el Ipvdu. La obra total demandará $ 100 millones.







