De una casa en Yerba Buena a los burdeles riojanos

La búsqueda de "Marita" tuvo 18 líneas de investigación, y la fiscala Adriana Reinoso Cuello se inclinó por la que llevaba a La Rioja. Las declaraciones de los testigos llevaron a los 13 imputados, que la tuvieron oculta en dos viviendas y luego la trasladaron a los prostíbulos.

06 Febrero 2012
Prácticamente todo se basó en testimonios. En la voluminosa causa hubo 18 líneas de investigación. Y aunque María de los Ángeles "Marita" Verón no apareció, la fiscala Adriana Reinoso Cuello se inclinó por la que llevaba hacia unos prostíbulos en La Rioja.

El tiempo que la joven tucumana estuvo en varios lugares no quedó bien precisado. Pero según la elevación a juicio oral de la causa que hizo el juez Víctor Manuel Pérez, se desprende al camino que recorrió "Marita" en por lo menos el primer año desde su desaparición, el 3 de abril de 2002.

"Quedate tranquila mamá, yo cocino cuando vuelvo", le dijo Marita a Susana Trimarco y salió desde la casa de Thames al 500 hacia el hospital Maternidad. Cuando llegó a la esquina de Paso de los Andes y San Martín, Víctor Rivero se bajó de un remise Fiat Duna blanco de la empresa cinco estrellas. Con una pistola 9 milímetros golpeó a la joven en la cabeza y la introdujo en el auto.

Esa declaración la hizo Simón Nieva, un vecino de Víctor Rivero. En la misma, el hombre vinculó a María Jesús Rivero, que sería quien habría dado la orden para secuestrar a Marita.

Cautiva
Otra testigo, que era menor de edad en esa fecha, señaló dos viviendas en las que mantuvieron cautiva a "Marita". La primera de ellos en Remedios de Escalada 50, Yerba Buena; la segunda en el barrio Feput. Ambas tenían un punto en común: pertenecían a Daniela Milhein, a quien la testigo señaló como la mujer que luego vendió a la joven a La Rioja.

El remisero Alejandro Andrés González, esposo de Milhein, trasladaba las chicas hasta La Rioja. Por lo menos así lo señaló una mujer, que declaró que González la llevó al prostíbulo "Desafío". Ese habría sido el primer burdel en el que "Marita" fue obligada a prostituirse, y el encargado del traslado habría sido Pascual Domingo Andrada, en ese entonces agente de la Policía riojana.

El encargado de "El Desafío" era Humberto Juan Derobertis. El imputado reconoció cuando declaró que regenteaba el lugar, pero aclarando que las mujeres trabajaban como "coperas", que no había prostitución y que todas estaban allí voluntariamente.

Una ex prostituta contó en la causa que allí vio a una chica parecida a "Marita", cuyo nombre "artístico" era "Lorena". Esa chica le había contado que era tucumana y que tenía una hija llamada Micaela. Un par de días antes de un allanamiento, "Marita" fue sacada de allí por Irma Lidia Medina, dueña de "Candy" y "Candilejas" (otros prostíbulos) y sus dos hijos, Fernando José "Chenga" Gómez y Gonzalo José Gómez. Los tres afirman que son dueños de los inmuebles, pero mujeres que fueron víctimas de trata de personas los señalaron como los jefes de esa red de prostíbulos. Incluso, algunas señalaron que "Marita" era una de las preferidas de "Chenga", con quien llegó a tener un hijo.

María Azucena Márquez, conocida en el ambiente como "Doña Claudia", era otra de las administradoras que trabajaba para "Chenga" y su familia, incluida la esposa de este, Mariana Natalia Bustos. A Carlos Alberto Luna y su esposa, Cynthia Paola Gaitán, los involucró Gonzalo Gómez, afirmando que eran los verdaderos dueños de los prostíbulos.

Hasta esos prostíbulos llega la hipótesis que será debatida desde el miércoles. El paradero actual de "Marita" sigue siendo una incógnita, y las informaciones son diversas y apuntan a distintos lugares. "Mi hija no apareció por la complicidad del poder político, judicial y policial", dijo Trimarco.

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