Un viaje de 15 días por Bolivia, Perú y Ecuador

Te ofrecemos una guía para que puedas armar el viaje a estos destinos de Latinoamérica. Te contamos qué visitar de cada lugar, dónde hospedarte, los precios de las excursiones y de las comidas. Un paseo imperdible por lo mejor de la mágica región andina.

MACHU PICCHU. Una de las vistas poco tradicionales de esta inmensa ciudadela.
MACHU PICCHU. Una de las vistas poco tradicionales de esta inmensa ciudadela.
03 Febrero 2012
salta - la paz
El viaje comienza en Salta, desde donde se toma un avión hacia La Paz (Bolivia). Si contratás Aerosur el pasaje ida y vuelta incluye la traffic desde Tucumán hasta Salta. La vuelta puede ser desde Lima, no hace falta que vuelvas a La Paz.
Se puede sacar dinero del cajero automático sin problemas, tanto bolivianos como dólares.
En La Paz, una buena opción es el hostel Loki, que sigue una lógica muy europea en cuanto a servicios y convivencia. Tiene sala de juegos, un espacio de relax, servicio de lavandería, desayuno y un bar en el que sirven tragos y a la noche se arma la conga. Si querés ahorrar unos pesos, entonces podés trabajar para ellos como barman o en la cocina ("if you want to save money work for us"-"si querés ahorrar trabajá para nosotros"). Está ubicado en pleno centro, a metros de la plaza Murillo.
Se puede contratar un city tour por 20 bolivianos. No se puede dejar de visitar la feria ubicada en el Alto (la parte alta de la ciudad): según los lugareños tiene más de 400 cuadras. Lo cierto es que en cuatro horas no se llega a recorrer ni la mitad de la feria. Es de lo más variada, podés encontrar artesanías, comida, ropa usada, ropa boliviana, teléfonos viejos, electrónica (mucho cuidado con lo que venden), frutas, animales... de todo. Recomendación: no quitarles el ojo a las pertenencias.
Otro paseo es hasta Coroico por la ruta nueva. Es un pueblito perdido en la montaña y rodeado de vegetación selvática.
Cuidado con la comida que Bolivia te ofrece. Hay mucha fritura y, en general, es muy pesada. En los puestos venden pollos fritos para comer con la mano y sopas en bolsas (los bolivianos las toman sin problemas). A media cuadra de la plaza Murillo está el restaurante Torino, donde se puede optar por un plato de pastas o carne; eso sí, no te sirven hielo ni pan.

copacabana
Desde allí pasamos a Copacabana que está sobre el inigualable lago Titicaca y a una hora de viaje en bote con motor a la Isla del Sol.
La excursión hasta la Isla del Sol cuesta unos 40 bolivianos, pero hay que tener en cuenta que cuando crees que eso incluye todo vienen los mangazos. Para recorrer un camino te cobran 10 bolivianos más, lo mismo que para entrar al museo. En el resto del recorrido aparecen unos "peajes" en los que hay que pelear un poco el precio.
El regateo en Bolivia y Perú es moneda corriente, sobre todo en el transporte público.
En Copacabana tenés que comer trucha al limón o al ajillo, que viene acompañada con papas fritas o arroz. Todo por 20 bolivianos, bebida incluida, en un parador de la playa.
Lo mismo sucede en los aeropuertos bolivianos, donde las tasas aeroportuarias te las cobran por separado porque no van incluidas en el precio del pasaje.

puno
Al cruzar la frontera con Perú llegás a Puno, en la otra orilla del lago Titicaca. Desde este punto la visita obligada es a la isla de los Uros. Se trata de formaciones artificiales hechas de una especie de junco llamado totora.
Es increíble ver cómo viven las tribus indígenas (los Uros) en esas chozas realizadas con el mismo material que el resto de la isla. Se la recorre en unos botes de juncos muy pintorescos y desde la orilla los lugareños saludan a los visitantes. Toda la visita, incluido el traslado desde Copacabana, cuesta unos 180 bolivianos.

cusco
Desde Puno se sigue camino a Cusco. Se trata de una ciudad hiperturística, por lo que es mejor ir con una reserva de hostel u hotel. Está muy bien preparada para el turismo y la gente es muy educada. La Plaza de Armas es una de las más lindas de Latinoamérica, al igual que las construcciones de sus alrededores. Las edificaciones tienen una particularidad: hasta la mitad están construidas con muros de piedras (edificación indígena) y el resto es la típica construcción española.
Hay que visitar la Catedral realizada con piedra traída de Sacsayhuaman (una fortaleza ceremonial inca ubicada dos kilómetros al norte de la ciudad de Cusco).

Machu Picchu
Hay mil formas de hacer el camino hasta allí. Puede ser en excursiones de uno, dos, tres, cuatro o hasta nueve días. Según las ganas, el tiempo y el estado físico.

La excursión clásica es el Camino del Inca, que dura cuetro días y tres noches; hay que reservarlo con varios meses de anticipación. En temporada baja, el precio ronda los 200 o 250 dólares y en temporada alta 300 o 400 dólares. Tiene la ventaja de que es el único recorrido por el que se entra a Machu Picchu por la Puerta del Sol. En los demás se sube desde Aguas Calientes, caminando o en ómnibus (el bus cuesta 9 dólares).

Otra opción es el Inca Jungle (cuesta 160 dólares en temporada baja) que dura cuatro días y termina en Huayna Picchu, desde donde se puede observar la ciudadela de Machu Picchu. Es un día en bicicleta y tres caminando. Durante el trayecto se puede practicar rafting, tirolesa y sumergirse en aguas termales.

La visita guiada por la ciudadela dura dos horas y luego tenés tiempo libre para recorrerla. Tené en cuenta que no se puede hacer picnic, ni fumar, ni saltar o gritar. Es un sitio sagrado y hay que guardar respeto y silencio.

montaÑitas
Este es el último destino. Para llegar hay que tomarse un micro de Cusco a Lima (ahí te podés quedar dos días para conocer la ciudad). Desde allí seguís en avión hasta Priura y luego en ómnibus hasta Guayaquil. Finalmente, quedan dos horas de viaje hasta Montañitas, también en ómnibus.
La particularidad de este lugar es que pasó de ser un lugar de surfers y hippies para convertirse en el destino top elegido por argentinos y chilenos. Algunos se animan a compararlo con Punta del Este.
Durante el día se aprovecha la playa de aguas templadas y buenas olas. Por las noches se arman fiestas por todas partes.
Sorprende la cantidad de bares atendidos por argentinos. Una opción es visitar la reserva de aguas El Fraile.
Una recomendación: si querés dormir tranquilo no te hospedes en un hotel céntrico.

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