La Reducción está lista para recibirte

Mañana se celebra la fiesta de la Inmaculada Concepción y miles de tucumanos se preparan para peregrinar hasta Lules. Un equipo periodístico de LA GACETA visitó el escenario donde -según la tradición- una imagen de la Virgen cayó del cielo durante una tormenta. Don Goyo (82 años) nos acompañó en un recorrido pleno de emociones. Video.

07 Dic 2011

Pocos conocen la historia, y sólo unos cuántos logran llegar hasta el escenario de la aparición. La Inmaculada Concepción cambió la vida del pueblo luleño de La Reducción en noviembre de 1923. Fue durante una siesta, a las dos de la tarde, cuando comenzó a levantarse un viento huracanado. El cielo se puso negro. En la finca de Felipe Auvieux, ubicada cerca de la ruta 301, los jornaleros recibieron la orden del patrón de regresar a sus casas (en ese tiempo también había mujeres y niños en las cosechas). Todos obedecieron menos Luis Delgado, conocido por todos como "El Mudito".

"El cielo bramaba, enojado. La gente rezaba porque había comenzado a caer granizo y esperaban lo peor. Pero cuando dejó de llover vieron con sorpresa que las plantas estaban intactas. Y El Mudito hacía señas a más no poder", cuenta detrás de un par de cejas negras Gregorio del Carmen Herrera -Don Goyo-.

"No le alcanzaban las manos para hacerse entender. Señalaba hacia arriba, como si algo hubiera caído del cielo. Enseñaba un gran algarrobo. ¡Tanto lío armó el hombrecito que lo trajeron al cura párroco! El sacerdote ordenó que cavaran en el lugar, pero El Mudito no quiso que utilizaran pala, y él mismo se puso remover con cuchillo. Cavó hasta que encontró una pequeña imagen de la Virgen del Valle. Ahí nomás, ese día, 26 de noviembre de 1923, le hicieron una procesión", afirma Don Goyo, quien a los 82 años sigue siendo "un misionero de la Virgen y un difusor de su historia". Para probarlo muestra las fotocopias del relato que lleva bajo el brazo, y las estampas de la Virgen para regalar.

"Todo esto me lo contó doña Santina (cuyo apellido no recuerda). Era una vecina que iba a cosechar verdura con su madre en la finca de don Auvieux cuando era chica. Creció en el pueblo y se convirtió en partera", agrega, deseoso de contar todo lo que sabe.

Don Goyo camina con cierta dificultad a causa de un derrame cerebral, pero se alegra de poder acompañar a LA GACETA hasta el lugar donde apareció la imagen.

El empresario panadero Daniel López va al frente de la expedición. Le siguen Gustavo Macció y Hugo Ance, coordinador de Turismo Religioso del Ente de Turismo, y organizador de la peregrinación de Santuario a Santuario, respectivamente. La fiesta de la Inmaculada Concepción que se celebrará mañana en el santuario de La Reducción fue declarada de interés turístico. A ella acuden unos 150.000 fieles, que se renuevan todo el día.

El vehículo de López se detiene sobre la ruta 301, la misma del santuario. "¿Ven este camino?", dice señalando un matorral. "Por aquí pasaba la peregrinación cuando yo era chico. Pero desde que las tierras fueron compradas por la fábrica se cerró sin tener en cuenta el plano original de 1929; aquí había una calle pública", reniega.

Seguimos hasta empalmar con la ruta 340 que es de ripio. Ingresamos a un campo de cañaverales a diestra y siniestra. El camino está lleno de pozos. Por fin nos detenemos. Hemos llegado al lugar sagrado, delimitado con piedras blancas. Hay dos grutas, una pequeña, de piedra, y otra más grande, de ladrillo. Atrás, como telón de fondo, cae la yunga, frondosa y verde. Una música como de agua invita a pasar. Si nos acercamos, llegamos a una cueva de vegetación donde no penetra la luz del sol. Un aire fresco y húmedo nos golpea las mejillas. Hay olor a raíces y a plantas. Unos pasos más y ahí está el agua, que corre cristalina como en Lourdes. Hace 88 años que ese manantial, fresco y puro, espera al peregrino.

SONIA MAZA Y LUIS VERA
"La virgen salvó a nuestro hijo de una muerte segura"

"Nuestro hijo se había ido a bailar a un boliche de Pedro de Guasayán, que queda muy cerca de Bañado de Ovanta, donde vivimos en Catamarca. A las siete de la mañana me despiertan para decirme que mi hijo había sufrido un accidente en la ruta. Desesperado, llego al lugar y encuentro la camioneta con el techo pegado al volante. Mi hijo manejaba el vehículo, que había quedado incrustado en un árbol. ¡Pensé lo peor! Pero mi hijo y su amigo se habían salvado, casi sin un rasguño. ?Fue Ella?, dijo un policía. Señalaba una estampita de la Virgen del Valle que había quedado en el suelo del vehículo", contó Luis Vera junto a su esposa, Sonia Maza.

ELBA DE ESPINOZA, "LA CHILENA"
"La virgen nos acompañó desde que vinimos a la argentina"

"Le agradezco por cada despertar, por estar viva, por mi familia, por mi trabajo, por mis hijos y por mis nietos". Elba de Espinoza representa a cualquier abuela y vecina de La Reducción, aunque ella no es argentina, sino chilena. "Vinimos a este país buscando trabajo hace 37 años, y desde que llegué me encomendé a la Virgen María. Ella nos acompañó siempre, mucho más cuando llegamos a Lules. Aquí conocí a la Virgen del Valle. A ella encomendé a mi hijo cuando nació prematuro, y ahora es un gran joven y se recibe de arquitecto", dijo orgullosa la vecina y voluntaria del santuario.

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