En la ONU alertan sobre una guerra civil en Siria

El Consejo para los Derechos Humanos repudió los ataques masivos y sistemáticos del presidente Al Assad contra las manifestaciones civiles. Piden la intervención del Consejo de Seguridad mundial, ante las denuncias de crímenes de lesa humanidad. En Damasco prohíben el uso de los celulares inteligentes

03 Dic 2011
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GINEBRA/DAMASCO.- Siria podría caer en una guerra civil si no cesa la violencia estatal contra los manifestantes, advirtió ayer la Alta Comisaria de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay: "la continua e implacable represión de las autoridades sirias, si no cesa ahora, puede llevar al país a una devastadora guerra civil".

El discurso fue dado ante el Consejo para los Derechos Humanos, que sesionó de emergencia para analizar la situación en el país y emitió una resolución de condena contra la violencia empleada por el régimen del presidente, Bashar al Assad, contra las manifestaciones prodemocráticas, a las que llamó ataques "masivos y sistemáticos" contra la población.

Los 47 miembros del foro de la ONU adoptaron una resolución presentada por la Unión Europea por 37 votos a favor, cuatro en contra (incluyen los de China y Rusia), y seis abstenciones. En el texto se pidió a los "principales organismos" de la ONU que consideren las pruebas sobre posibles crímenes de lesa humanidad y que se "tomen las acciones adecuadas".

Sobre la mesa había un informe de una comisión especial investigadora, que concluyó que en el terreno se estaban cometiendo crímenes de guerra, incluyendo asesinatos, violación y tortura a civiles, con responsabilidad del Estado. Pillay señaló que estos datos refuerzan la necesidad de que el Consejo de Seguridad de la ONU lleve la cuestión ante la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya, para que las autoridades "rindan cuentas de forma urgente" de los hechos cometidos. Según la ONU, más de 4.000 civiles han muerto desde marzo, entre ellos 307 niños (56 de ellos durante el mes pasado).

El principal grupo opositor anunció que, de llegar al poder, estaría dispuesto a revisar las relaciones de Damasco con Irán y con el Hezbolá libanés. "No habrá relaciones privilegiadas, lo que significa el fin de la alianza estratégica militar", aseguró Burhan Ghalioun, presidente del Consejo Nacional Sirio (CNS). El dirigente consideró "necesario recurrir a medidas decisivas para obligar al régimen a respetar los derechos humanos", aunque sin llegar a una intervención militar extranjera.

En ese contexto, Siria suspendió ayer el acuerdo de libre comercio con Turquía, después de que Ankara impusiera sanciones económicas y diplomáticas a su país, incluyendo un congelamiento de sus activos y el cese de las líneas oficiales de crédito. El régimen de Al Assad también prohibió el uso de iPhones para evitar que los activistas lo utilicen para grabar y reproducir mundialmente las imágenes de la represión. "Es suficiente que cualquier turista o invitado que visite el país tenga un iPhone para que sea considerado sospechoso de espionaje", señaló un activista sirio en condición de anonimato. (DPA-Reuters-AFP)

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