Cómo evitar el ataque del "síndrome de diciembre"

La empresa padece el desgaste natural de la finalización de un ciclo. El estrés brota en la oficina como el principal enemigo a vencer. Los jefes pueden contribuir a reducir ese fenómeno con un reconocimiento a sus colaboradores o redistribuyendo las cargas. Los empleados, a su vez, deben cuidar su autoestima

29 Nov 2011
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Diciembre suele ser un mes de acumulación de agenda, de compromisos laborales y, por qué no, de problemas. Todo se junta en el último mes del año. Todo el mundo parece explotar y, por ende, se potencia el estrés. Pero no debería ser así, señala a LA GACETA José María Blunda, experto en Gestión de Personas (www.joseblunda.com.ar), si se tiene una buena organización de la tarea cotidiana.

No obstante, el especialista sugiere algunas herramientas para superar, en la oficina, el "síndrome de diciembre". Los jefes, según Blunda, deben aceptar que no sólo están para gestionar los objetivos de sus áreas, sino también para cuidar la capacidad interna de su equipo. "Si la observación directa le muestra señales de ansiedad o estrés en su equipo de colaboradores (apatía, dificultades en las relaciones, disminución en el rendimiento, pérdida de entusiasmo, irritabilidad o depresión), deberá ponerse al frente de un plan de solución del problema", puntualiza. En este caso, implicarse con la prevención y gestión efectiva del estrés requiere trabajar en el apoyo emocional y la motivación del grupo (reconocimiento de los colaboradores), revisar y redistribuir tareas que han sufrido un incremento considerable (para que sea equitativa), en considerar momentos para el relax en el equipo (un descanso a media jornada, la reunión del grupo fuera del lugar y horario de trabajo). "Estas acciones, además de contrarrestar el estrés y la ansiedad, son señales al grupo que el jefe está ahí para ayudar a resolver el problema. Requiere de aceptar el cambio de paradigma en el liderazgo, entendiendo que este rol implica estar al servicio de los colaboradores, o sea preguntarse que necesita el equipo para dar lo mejor, indica. En este sentido, es necesario que los jefes consideren que así como el desempeño anual de un empleado no está determinado por su performance en el último mes, tampoco los síntomas del estrés laboral obedecen a estos días; son el resultado de un proceso. Tener presente este tema durante todo el año permite prevenir el estrés y tener a un equipo fuerte durante esta época, remarca Blunda.

La otra parte

Así como el jefe debe contener y cuidar el ánimo en el grupo, los empleados también deben ser responsables de su integridad física, social y emocional para prevenir y gestionar el estrés negativo. "La organización por sí sola no puede hacer demasiado, si las personas no estás comprometidas con una alimentación saludable, con incorporar la actividad física de manera regular, en no descuidar su continente afectivo y en fortalecer la autoconfianza y autoestima", dice el experto. Son áreas claves para hacernos fuertes y vivir el estrés positivo, que invita al crecimiento, y no padecer el estrés.

Durante diciembre se cierra un ciclo natural, con el desgaste propio de todo un año. En este aspecto, Blunda sugiere las palabras del pensador italiano Al Gini: "quizás por vivir en una sociedad que valora el fruto de nuestro trabajo y no el trabajo en sí, hemos olvidado, o incluso nunca hemos apreciado, el hecho de que lo que importa del trabajo no es sólo producir bienes y servicios, sino también producir personas".

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