Agresiones y picardías se roban todas las miradas
Las patadas que quedaron para la historia e imágenes que no se olvidarán con facilidad. Son acciones que logran traspasar la cámara, impactan a los televidentes de tal manera que el dolor se siente en carne propia. Cuestiones del fútbol, aquí, por cuestión de espacio sólo van algunas.
Una patada queda grabada en la memoria, muchas veces incluso más que un gol. Lo que pasa es que el sufrimiento y el dolor pueden recordarse tanto como una gran alegría. Cosas de la vida.
Y bueno, el fútbol es una forma de vida. Sin embargo y a pesar de ser una de las más lindas pasiones, también puede implicar hechos dolorosos, literalmente. Es que un partido puede convertirse en un campo de batalla tranquilamente, especialmente cuando los ánimos están caldeados o el nerviosismo le gana la pulseada al fair play.
A veces la mala intención queda de lado, pero la idea de defender a muerte una pelota peligrosa transforma al player en criminal in fraganti, que tiene tribunas colmadas como testigos en su contra, luego de la patada que dejó tendido al rival. A él lo señalarán con el dedo por un largo rato, y las acusaciones en su contra recorrerán todos los medios si su patada fue de aquellas que quedan para la historia, como las de esta nota.
Al fin y al cabo el fútbol es un deporte "de contacto" y cuando unos se pasan de la raya los árbitros aparecen en pantalla. Aunque eso podría ser motivo de otro análisis.
Algunos son reincidentes. Logran ganarse el mote de "asesinos seriales". Esos suelen ser los más peligrosos, aquellos de quienes se cuidan las joyitas. A ellos lo de pierna fuerte no sirve para pintarlos de cuerpo entero.
Ojo, tampoco faltan los que quieren sacar ventaja. Son los actores de lujo que asombran a todos con su despliegue teleteatresco. Y las cámaras no los ayudan. A esta altura (y con HD) se ve clarito como al jugador "no lo toca nadie": aplausos para el nuevo De Niro. Es que algunos más que para Balón de Oro están para el premio Oscar.
Y bueno, el fútbol es una forma de vida. Sin embargo y a pesar de ser una de las más lindas pasiones, también puede implicar hechos dolorosos, literalmente. Es que un partido puede convertirse en un campo de batalla tranquilamente, especialmente cuando los ánimos están caldeados o el nerviosismo le gana la pulseada al fair play.
A veces la mala intención queda de lado, pero la idea de defender a muerte una pelota peligrosa transforma al player en criminal in fraganti, que tiene tribunas colmadas como testigos en su contra, luego de la patada que dejó tendido al rival. A él lo señalarán con el dedo por un largo rato, y las acusaciones en su contra recorrerán todos los medios si su patada fue de aquellas que quedan para la historia, como las de esta nota.
Al fin y al cabo el fútbol es un deporte "de contacto" y cuando unos se pasan de la raya los árbitros aparecen en pantalla. Aunque eso podría ser motivo de otro análisis.
Algunos son reincidentes. Logran ganarse el mote de "asesinos seriales". Esos suelen ser los más peligrosos, aquellos de quienes se cuidan las joyitas. A ellos lo de pierna fuerte no sirve para pintarlos de cuerpo entero.
Ojo, tampoco faltan los que quieren sacar ventaja. Son los actores de lujo que asombran a todos con su despliegue teleteatresco. Y las cámaras no los ayudan. A esta altura (y con HD) se ve clarito como al jugador "no lo toca nadie": aplausos para el nuevo De Niro. Es que algunos más que para Balón de Oro están para el premio Oscar.
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