12 Octubre 2011 Seguir en 
Los policías iban tras la pista de un "clavero". Así se denomina en la jerga policial a los especialistas en vulnerar las cerraduras de los automóviles, para llevarse todo lo que encuentren adentro del vehículo. Pero para sorpresa de los efectivos, encontraron droga en una vivienda de Villa 9 de Julio, y desbarataron un quiosco de cocaína en el barrio 11 de febrero.
La investigación había comenzado luego del robo a un vehículo que estaba estacionado frente a un club deportivo ubicado en el Parque 9 de Julio. El hecho ocurrió el 29 de septiembre, y el "clavero" se llevó un teléfono celular y otros elementos del automóvil.
Personal de la sección Robos y Hurtos de la Dirección General de Investigaciones de la Policía, a cargo de los comisarios Miguel Luna y Humberto Ruezga, comenzó a indagar sobre los posibles autores del robo, y encontraron una pista que conducía hacia un conocido delincuente del barrio 11 de febrero, especializado en abrir cerraduras de autos. Con esos datos, la fiscala de Instrucción de la VIII Nominación, Adriana Giannoni, solicitó a la jueza Mirta Lenis de Vera un allanamiento. Los policías llegaron ayer pasadas las 18 a la casa ubicada en Diagonal Chaco y Panamá. Los efectivos ingresaron para buscar elementos que probaran el robo. En medio de la requisa, en un dormitorio de la vivienda, un oficial encontró, entremezclados con unas golosinas, unos envoltorios de papel glacé que contenían una sustancia blanca. Creyendo que podría tratarse de droga, se convocó a la Dirección General de Drogas Peligrosas, que comprobó que los envoltorios contenían clorhidrato de cocaína estirada. En total, eran 100 los envoltorios.
Una fuente policial indicó a LA GACETA que, de acuerdo a los comentarios de los vecinos, en el lugar funcionaba un quiosco que vendía droga a los adolescentes y jóvenes de la zona. Además de la droga, la Policía secuestró un teléfono celular, dinero, papel glacé, un rallador que tenía restos de cocaína, y otros elementos que serían utilizados para fraccionar la droga. El juez Federal Mario Racedo ordenó que la dueña de casa, una mujer de 31 años, quedara detenida e incomunicada en la Comisaría de la Mujer. En el frente a la vivienda, a través de una ventana, funcionaba un quiosco de golosinas, que simulaba la verdadera actividad que se llevaba adelante.
La investigación había comenzado luego del robo a un vehículo que estaba estacionado frente a un club deportivo ubicado en el Parque 9 de Julio. El hecho ocurrió el 29 de septiembre, y el "clavero" se llevó un teléfono celular y otros elementos del automóvil.
Personal de la sección Robos y Hurtos de la Dirección General de Investigaciones de la Policía, a cargo de los comisarios Miguel Luna y Humberto Ruezga, comenzó a indagar sobre los posibles autores del robo, y encontraron una pista que conducía hacia un conocido delincuente del barrio 11 de febrero, especializado en abrir cerraduras de autos. Con esos datos, la fiscala de Instrucción de la VIII Nominación, Adriana Giannoni, solicitó a la jueza Mirta Lenis de Vera un allanamiento. Los policías llegaron ayer pasadas las 18 a la casa ubicada en Diagonal Chaco y Panamá. Los efectivos ingresaron para buscar elementos que probaran el robo. En medio de la requisa, en un dormitorio de la vivienda, un oficial encontró, entremezclados con unas golosinas, unos envoltorios de papel glacé que contenían una sustancia blanca. Creyendo que podría tratarse de droga, se convocó a la Dirección General de Drogas Peligrosas, que comprobó que los envoltorios contenían clorhidrato de cocaína estirada. En total, eran 100 los envoltorios.
Una fuente policial indicó a LA GACETA que, de acuerdo a los comentarios de los vecinos, en el lugar funcionaba un quiosco que vendía droga a los adolescentes y jóvenes de la zona. Además de la droga, la Policía secuestró un teléfono celular, dinero, papel glacé, un rallador que tenía restos de cocaína, y otros elementos que serían utilizados para fraccionar la droga. El juez Federal Mario Racedo ordenó que la dueña de casa, una mujer de 31 años, quedara detenida e incomunicada en la Comisaría de la Mujer. En el frente a la vivienda, a través de una ventana, funcionaba un quiosco de golosinas, que simulaba la verdadera actividad que se llevaba adelante.







