25 Agosto 2011 Seguir en 
NUEVA YORK.- Le guste o no a la Reserva Federal (FED), sus políticas monetarias sin precedentes de los últimos años han condicionado a los mercados a esperar que se les tienda una mano de ayuda cuando las cosas se ponen difíciles. Por eso, toda la atención se concentrará en Ben Bernanke, titular de la entidad, cuando pronuncie un discurso mañana en Jackson Hole, Wyoming.
Con el mercado de acciones enredado en una caída de un mes y con las economías de EEUU y la zona euro en peligro de deslizarse hacia otra recesión, los inversionistas se preparan para una posible repetición del mensaje del año pasado, cuando Bernanke sugirió que la FED actuaría si las condiciones económicas se deterioraban. Dos meses después de ese mensaje, el banco central comenzó a inyectar U$S 600.000 millones al sistema financiero mediante compras directas del bonos del Tesoro, una segunda ronda de alivio cuantitativo que el mercado bautizó como "QE2". Mientras que el jurado sigue debatiendo qué tan efectivas han sido esas compras, pocos están preparados para descartar completamente un QE3 (tercera emisión). ¿Qué puede hacer la FED? Tres alternativas:
Dejando abiertas las opciones. Wyoming podría evocar imágenes del "viejo oeste" estadounidense, pero los mercados no están esperando que Bernanke cabalgue hacia una zona de las montañas con las armas en las manos. Pese a que la economía ha dado un giro para lo peor, existe la sensación de que la FED querrá esperar un poco más para evaluar el impacto de su último estímulo. Otros miembros de la Reserva Federal han tratado de reducir las expectativas de un anuncio sobre el QE3. El presidente de la FED de St. Louis, James Bullard, dijo que si bien el organismo podría comprar más bonos si la economía se debilita, el momento no era el correcto. Más ganancias en el mercado de acciones podrían generarse si Bernanke ofrece pistas de una acción futura.
Lanzamiento del QE3 ahora. Jalar el gatillo en estos momentos tendría el elemento de sorpresa y podría desatar movimientos agresivos en el mercado. Se ha comentado que la caída de los rendimientos de las notas a 10 años por debajo del 2% refleja que ya se da por descontado un QE3, aunque esos movimientos probablemente tengan más que ver con los desalentadores datos del empleo, manufactura y crecimiento. Pero hay impedimentos para el lanzamiento del QE3. Bernanke ya tomó a los inversionistas fuera de guardia a principios de este mes y frenó una caída del mercado cuando la FED se comprometió a mantener las tasas cercanas a cero hasta 2013. Si un QE3 no logra impulsar el crecimiento o genera inflación, los mercados bien podrían desear que la FED no haya hecho nada.
No decir nada. Un discurso monótono que no anuncie planes de un QE3 o incluso pistas de la disposición de la FED para actuar podría ser el escenario más improbable en lo que respecta al mercado. Si Bernanke sigue esa dirección, podría apuntar a que los consejeros de línea dura están ganando la mano. Tres funcionarios de la FED votaron en contra de extender a 2013 el compromiso de tasas cero y han argumentado que no es mucho lo que pueda hacer la FED para impulsar el crecimiento.
Con el mercado de acciones enredado en una caída de un mes y con las economías de EEUU y la zona euro en peligro de deslizarse hacia otra recesión, los inversionistas se preparan para una posible repetición del mensaje del año pasado, cuando Bernanke sugirió que la FED actuaría si las condiciones económicas se deterioraban. Dos meses después de ese mensaje, el banco central comenzó a inyectar U$S 600.000 millones al sistema financiero mediante compras directas del bonos del Tesoro, una segunda ronda de alivio cuantitativo que el mercado bautizó como "QE2". Mientras que el jurado sigue debatiendo qué tan efectivas han sido esas compras, pocos están preparados para descartar completamente un QE3 (tercera emisión). ¿Qué puede hacer la FED? Tres alternativas:
Dejando abiertas las opciones. Wyoming podría evocar imágenes del "viejo oeste" estadounidense, pero los mercados no están esperando que Bernanke cabalgue hacia una zona de las montañas con las armas en las manos. Pese a que la economía ha dado un giro para lo peor, existe la sensación de que la FED querrá esperar un poco más para evaluar el impacto de su último estímulo. Otros miembros de la Reserva Federal han tratado de reducir las expectativas de un anuncio sobre el QE3. El presidente de la FED de St. Louis, James Bullard, dijo que si bien el organismo podría comprar más bonos si la economía se debilita, el momento no era el correcto. Más ganancias en el mercado de acciones podrían generarse si Bernanke ofrece pistas de una acción futura.
Lanzamiento del QE3 ahora. Jalar el gatillo en estos momentos tendría el elemento de sorpresa y podría desatar movimientos agresivos en el mercado. Se ha comentado que la caída de los rendimientos de las notas a 10 años por debajo del 2% refleja que ya se da por descontado un QE3, aunque esos movimientos probablemente tengan más que ver con los desalentadores datos del empleo, manufactura y crecimiento. Pero hay impedimentos para el lanzamiento del QE3. Bernanke ya tomó a los inversionistas fuera de guardia a principios de este mes y frenó una caída del mercado cuando la FED se comprometió a mantener las tasas cercanas a cero hasta 2013. Si un QE3 no logra impulsar el crecimiento o genera inflación, los mercados bien podrían desear que la FED no haya hecho nada.
No decir nada. Un discurso monótono que no anuncie planes de un QE3 o incluso pistas de la disposición de la FED para actuar podría ser el escenario más improbable en lo que respecta al mercado. Si Bernanke sigue esa dirección, podría apuntar a que los consejeros de línea dura están ganando la mano. Tres funcionarios de la FED votaron en contra de extender a 2013 el compromiso de tasas cero y han argumentado que no es mucho lo que pueda hacer la FED para impulsar el crecimiento.
Temas
Crisis económica mundial
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